Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




viernes, 26 de febrero de 2010

Dulce sinfonia capitulo 36

36º- Reconciliados

Después de haberlo arreglado, Melinda estaba algo más tranquila, pero Delia tuvo que darle un chocolate caliente porque seguía alterada. Cristian mientras cogió a la niña en brazos y Marcos estaba a su lado viendo la tele.

-Bueno, y me podías decir cuál es la sorpresa, después del susto que me he llevado…

-No, una sorpresa es una sorpresa. Así que tendrás que esperar hasta el día de la boda para averiguarlo. –contestó Cristian.

-Por favor… yo quiero saberlo, todavía falta una semana…

-Nena, no seas impaciente, además así la sorpresa será mayor. –añadió Delia.

-¡Qué malos sois! –dijo sacando la lengua como una niña pequeña.

Cristian y Delia y se echaron a reír a carcajada limpia, Marcos estaba muy entretenido con la tele, pero al ver que se reían mucho les preguntó. – ¿Poque te ríes, manito?

-Porque Melinda se enfada. –comentó todavía riéndose.

-Anda, vamos a casa antes de que me enfade más.

Abrazó a Delia y ella se despidió de Marcos y de la pequeña Evelyn. Al entrar en casa, Cristian fue a llevar a Evelyn a la cuna, mientras Melinda se puso a jugar con Marcos.

-Es un angelito nuestra pequeña. –dijo Cristian entrando en el comedor.

-Lo sé. Ha salido a mí. –dijo orgullosa.

-Y no sabes cuánto me alegro por eso. Es tan bonita como tú. –comentó acariciando su mejilla. –Lamento lo de antes, no pretendía que pasara eso… -se disculpó.

-Bueno yo también tengo parte de culpa por escuchar a hurtadillas.

Cristian suspiró y la abrazó con fuerza, y besó su frente con mucha dulzura. –Te amo, no sabes cuánto…

Se besaron con delicadeza, un beso suave, tierno, cariñoso… Melinda se apretó contra él todo lo que pudo y metió las manos por debajo de la camiseta para acariciarlo. Cristian seguía besándola con pasión.

Ella bajó las manos hasta su pantalón, en buscar del botón y la cremallera, pero Cristian detuvo sus manos sujetándolas por las muñecas. –Me parece que no es el momento, preciosa mía… -se rió entre dientes.

-Yo creo que es un buen momento como cualquier otro.

-Mel, mis padres están a punto de llegar, y Marcos está por aquí. Más tarde podremos darnos esa clase de mimos. –comentó Cristian.

-Pero hace ya un tiempo que no estamos juntos de esa manera, ¿Es que ya no te gusto? –preguntó triste.

-Claro que sí. Y… no sabes las ganas que me dan de arrancarte la ropa a mordiscos. –susurró en su oído. –Pero ahora no es un buen momento, mi niña.

Ella hizo un puchero, le apetecía mucho estar con su amado, le necesitaba, su fuego interno estaba quemándola por cada parte que Cristian rozaba. Pero sabía que llevaba razón aunque no quisiera admitirlo.

-Bueno, pues quiero chocolate. –dijo sentándose con los brazos cruzados en el sofá.

-Pero mira que eres caprichosa… -comentó entre risas dirigiéndose a la cocina.

Ella se rió, y buscó un DVD, sabía que con Marcos ahí, no podrían poner nada más que películas infantiles, pero hacía un tiempo que habían comprado la de UP en DVD y la puso para que Marcos la viera. Al cabo de un minuto regresó Cristian con chocolate en la mano. –Anda toma, caprichosa…

Estuvieron viendo la peli, al cabo de un rato no muy largo llegaron los padres de Cristian, ellos estaban en el sofá con Marcos viendo la película. –Hola, ya estamos aquí. ¿Qué tal el día?

-Mami, jubé con la tita Delia, Meinda lloraba. –comentó Marcos.

-Oye campeón, ¿no te digo siempre que no puedes decir todo lo que ves? –le replicó Cristian.

-No le digas esas cosas, sabes que es pequeño. –dijo su madre.

-Bueno y ¿por qué llorabas Melinda?

-Escuché a Cristian hablar y… creí que me estaba engañando…

-Te dije que no hablaras con Darío cuando estuvieras con Melinda, que podía pillarte. –dijo su padre.

-Entonces ¿todos sabéis cuál es la sorpresa menos yo? –preguntó indignada. –Eso no es justo…

-Gracias papá, ¡qué oportuno…! –protestó.

-Lo siento…

-Anda, vamos a ir preparando la cena que ya se está haciendo tarde… -interrumpió su madre.

No tardó mucho en estar lista la cena, pero Melinda tuvo antes que dar de mamar a Evelyn que se había puesto a llorar reclamando alimento. Una vez que terminó se puso a cenar. Estuvieron recogiendo todo y se sentaron en el comedor a ver todos juntos la tele, aunque habían acostado a la pequeña Evelyn.

Melinda no tardó en irse a la habitación, dijo que estaba cansada, pero en realidad quería hacer otra cosa. Abrió el armario de la habitación en busca de una prenda. Se había comprado un picardías de color morado, muy transparente y de muy poca tela.

Se lo puso y se metió en la cama, estuvo leyendo, pues no quería dormirse antes de que llegara Cristian. Al cabo de una media hora escuchó pasos por el pasillo, así que dejó el libro en la mesilla. Y se puso en la cama recostada en el cabecero para que se viera bien el conjunto.

La puerta se abrió lentamente y Cristian entró. Nada más ver a Melinda, se le pusieron los ojos como platos y se le quedó la boca abierta. – Madre mía… - dijo con una sonrisa.

Se fue corriendo a la cama y se puso a su lado, comenzó a besarla de forma intensa, pues no se esperaba encontrar a Melinda con una ropa así, que se transparentaba absolutamente todo, esa sorpresa le había encendido de forma intensa. Ella casi no podía ni respirar de tantos besos que le daba.

Ella le quitó la ropa admirando a su perfecto Cristian, siempre se quedaba sin respiración al verlo. Él no tardó en quitarle ese picardías tan pequeño y transparente para penetrarla de forma salvaje, no sin antes taparle la boca pues podrían escucharlos sus padres. Comenzaron un intenso y rítmico baile apasionado. Esa noche fue una autentica noche de placer, pasión y lujuria sin límites que ambos disfrutaron al máximo.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Preciosoooooooooooooooooooo
Me encanta este cap. Eres genial, continua asi

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