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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




sábado, 27 de febrero de 2010

Dulce sinfonia capitulo 37

37º- La gran sorpresa

Por fin, llegó el gran día de la boda de Darío y Samanta, Melinda estaba muy emocionada por la boda, también porque vería esa sorpresa que le habían ocultado con tanto interés.

Se puso su precioso vestido azul, se maquilló con tonos azules; se puso una gargantilla y unos pendientes a juego de cristales de Swarovski. se hizo un medio recogido en el pelo y se puso unos zapatos y un bolso plateados que resaltaban el color del vestido.

Una vez terminó, arregló a la niña con su precioso vestidito azul, la niña estaba adorable. Cristian mientras se estaba duchando para luego vestirse. Dennis y Annette, se llevaron a Marcos con ellos, habían salido con antelación para preparar los adornos de los bancos en la iglesia.

Llamaron al timbre mientras Cristian aún se estaba vistiendo, abrió la puerta y Darío se quedó con la boca abierta. –Vaya… estás impresionante, seguro que a Cristian se le ha caído la baba al verte. –dijo abrazándola.

-Pues la verdad es que como se está arreglando aún no me ha visto. –comentó.

-Bueno vamos mientras a esperarle, ¿la niña ya está vestida?

-Está en la cuna, espera voy a traerla. Verás que vestido tan bonito lleva. Por cierto, estás guapísimo con ese traje y la corbata en tonos azules te queda perfecta.

Salió del comedor para ir a buscar a la niña, entró en su habitación y allí estaba Cristian abrazando a Evelyn, era una estampa tan bonita, que casi se puso a llorar de lo feliz que estaba. –Cariño, Darío está fuera.

Pero Cristian al mirarla se quedó maravillado, su novia estaba bellísima, ese vestido azul resaltaba su belleza de forma asombrosa y se le abrió la boca al mirarla. –Vaya… me parece que en el cielo se les ha caído un ángel…

Ella se ruborizó y se acercó a ambos con una sonrisa. –Gracias mi amor, tú estás perfecto, bueno siempre lo estás.

-Vamos a buscar a Darío. Que si no al final llegaremos tarde.

Fueron al comedor donde Darío esperaba sentado, al ver que entraban fue directo a saludar a Evelyn. –Está adorable… tanto como su mamá.

Se montaron en el coche de Cristian; pusieron a la niña en su sillita, Melinda fue detrás con ella y Darío y Cristian delante. Cristian no paraba de mirar a Melinda por el retrovisor del coche.

Llegaron a la iglesia, pues según la tradición el novio espera a la novia en el altar. Se bajaron y se colocaron en el altar, Cristian sería el padrino de la boda y la madre de Samanta sería la madrina.

Se estaban colocando los invitados, poco a poco cada uno en su lugar, familiares había muy pocos, tan solo los padres de Samanta y dos tíos suyos, Darío no tenía más familia que Delia y Melinda. Y luego estaban los amigos en común y compañeros de trabajo; Melinda y Delia conocían a todos muy bien.

-Darío ¿puedes coger un momento a la niña? Necesito tener las manos libres. –dijo Cristian con una sonrisa.

Él tan solo asintió con una sonrisa, cogió a la pequeña en brazos y se apartó un poco. Cristian se acercó a ella y la miró de forma profunda. Estaba muy sorprendida, él estaba muy extraño. – ¿Qué te pasa, mi amor?

-Melinda, desde que te he conocido mi vida ha cambiado, eres lo más importante y me has dado a una hija tan preciosa como tú. Te quiero, mi corazón y mi alma son tuyos y siempre lo serán. –dijo mientras se movía. Entonces se agachó clavando una rodilla en el suelo.

Cogió la mano de Melinda, y con la mano que le quedaba libre, rebuscó con su bolsillo, para al cabo de unos segundos sacar una cajita de terciopelo azul preciosa. La abrió en dirección a Melinda y se la mostró. – ¿Quieres ser mi esposa hasta el fin de nuestros días?

Ella abrió los ojos desmesuradamente, no esperaba que fuera a hacer algo así, no lo habían hablado, pero sabía lo que sentía por él, sabía que desde la primera vez que le había visto, se había enamorado y que siempre estaría enamorada. –Sí… quiero…

Se levantó del suelo y la abrazó, todo el mundo aplaudió ante la escena. Y Melinda se estaba emocionando, se separaron un poco del abrazo y ella le miró con una sonrisa. – ¿Está era la sorpresa? Pero… no lo entiendo.

-Preciosa, yo sabía desde hace mucho que quería casarme contigo, pero quería pedírtelo y hacerlo de una forma especial. Y bueno aprovechando que Darío se iba a casar, le propuse hacer dos bodas en una y le pareció estupendo. –explicó.

-¿Esto era lo que planeabais a escondidas?

-Cristian asintió. –Y hay otra sorpresa, pero esa debe esperar, hasta que no vayamos al salón de bodas no puedes tenerla. –comentó.

-Mi amor… no sé ni qué decir, es que aún no me lo creo. Pero… no estoy vestida adecuadamente para la boda. –dijo mirando el vestido.

-¿Cómo que no? La tradición dice que la novia va de largo, y tú vas de largo. El color… a mi el blanco nunca me ha gustado, pero ya sabes que el azul es mi color preferido. –comentó dándola un beso muy corto.

-Gracias mi amor… ¿Cómo puedo agradecértelo?

-Haciéndome el grandísimo honor de ser la mujer más feliz en tu día especial.

Ella tan solo pudo abrazarle, sabía que si decía algo se emocionaría demasiado, empezaría a llorar y se estropearía todo el maquillaje. Él estaba sonriente, tanto que parecía que la sonrisa se le saldría de la cara.

Delia estaba al lado y se lanzó a abrazar a su amiga, lo mismo hicieron los demás. Estaban todos compinchados, todos lo sabían menos ella, al principio eso le sentó mal, pero con esa sorpresa tan solo podía estar agradecida.

Por fin llegó Samanta y la boda doble comenzó, Melinda no paró de mirar a Cristian, estaba tan contenta, había sido una verdadera sorpresa la pedida de matrimonio, pero era lo que más deseaba en el mundo.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Me encanta la sorpresa ^^
Es tan romantico

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