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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 28 de febrero de 2010

Dulce sinfonia capitulo 40

40º- Locura por amor

Se acercó a Delia y empezó a sobarla, ella lloraba con más intensidad, intentando zafarse, pero al estar atada era algo inútil. Lamía su cuello y subió el vestido para acceder a sus partes íntimas.

Kirian no podía creer lo que estaba viendo. –Me da igual lo que me pase, no voy a consentir que vuelva a violarla, y menos delante de mis narices. –dijo enloquecido.

Se levantó acercándose a Javier, que estaba ocupado sobando a Delia, corrió y le empujó. – ¡MALDITO! ¡No se te ocurra volver a tocarla! Deja a mi novia que está embarazada. –gritó.

-¿Y tú me lo vas a impedir? –contestó apuntándole con el arma.

-No seas tan cobarde de esconderte detrás de un arma. Una pelea cuerpo a cuerpo como los hombres. –respondió Kirian.

-Vale, el niño quiere hacerse el héroe delante de su novia… -se burló guardándose el arma en la espalda.

Se puso en posición defensiva mirando a Kirian, ambos empezaron a moverse, y a propinarse golpes, recibían tanto uno como el otro. Pero Darío aprovechando que Javier estaba distraído con la pelea, se acercó a Javier por detrás y le quitó el arma.

-¡Estate quieto! no te muevas o te atravieso la cabeza de un tiro. –amenazó Darío.

Javier se quedó quieto más furioso que nunca, Kirian al ver que Javier ya no suponía un peligro, se abalanzó sobre él y empezó a propinarle patadas y puñetazos. Darío seguía apuntándole con el arma y Cristian se acercó a Kirian para sujetarle.

-Oye, ya está, vale… cálmate… -dijo Cristian lo más calmado que pudo.

Cuando Kirian reaccionó y miró a Delia que estaba aterrorizada, se lanzó a por ella, para desatarla y abrazarla. –Lo siento, lo siento, lo siento mucho mi vida…

-Solo quiero que me abraces… -contestó entre sollozos.

Al cabo de unos minutos llegó la policía, Javier permanecía inconsciente a causa de los golpes de Kirian, estuvieron explicando lo sucedido; se llevaron detenido a Javier que aún no había recuperado el sentido.

Tomaron declaración a todos los presentes, pero tan solo lo conocían ellos y los padres de Samanta. La madre de Samanta era una mujer rubia, algo rellenita, y con los ojos verdes, pero era muy elegante y educada. –Lo lamento, yo le dije a Javier lo de la boda, no sabía nada de lo ocurrido… -se disculpó.

-Tranquila mamá, no lo sabías. –dijo Samanta abrazando a su madre.

Una vez se marchó la policía, Dennis se acercó a ellos para preguntarles cómo se encontraban. Pero estaban extrañados de que no estuviera en el salón con todos. –Papá pero ¿Por qué estabas fuera del salón? –preguntó Cristian intrigado.

-Había ido a recoger vuestro regalo, es que se me había olvidado en el coche. –explicó.

-¿Qué regalo? –preguntó Melinda acunando a Evelyn.

-Pues vuestro regalo de bodas, ni siquiera Cristian sabe lo que es. –dijo con voz divertida.

-Bueno pues déjanos salir de dudas, estoy impaciente.

Dennis les tendió un sobre azul, sabía que su hijo adoraba ese color y que a Melinda también le gustaba mucho. Ella sujetaba a la niña a su lado mientras Cristian sacaba el contenido del sobre.

-¿Un viaje a Roma? Gracias, es estupendo. –dijo mientras se abrazaba a su padre.

-Muchísimas gracias, desde pequeña siempre he querido ir allí. –comentó Melinda abrazándole como pudo ya que tenía a la niña en brazos.

-Bueno es que hemos tenido ayuda… -comentó sonriente mientras cogía de la mano a Annette.

Miraron a Delia y a Darío y todos se echaron a reír, ya estaban más relajados y el susto se había pasado. Decidieron continuar con el baile para intentar hacer borrón y cuenta nueva, lo necesitaban.

-Bueno ¿y eso de que está embarazada? –preguntó Darío.

-La verdad es que… tenemos algo que decir… -empezó a decir Delia.

-Es evidente… contestó Darío. Que abrazó a Delia. –Enhorabuena, me alegro muchísimo.

-Bueno y por cierto, supongo que también os casaréis ¿no? Con la bonita pareja que hacéis… -comentó Melinda abrazando a su amiga.

-Claro que sí, pero creo que ya esperaremos a que dé a luz, no quiero verme vestida de blanco con una barriga enorme, que bastante espantosa soy… -respondió Delia.

-Nena, no digas esas cosas, eres guapísima y lo sabes. ¿A qué tengo razón Kirian?

-Por supuesto, la más bonita. –dijo mientras le daba un beso en el cuello.

-No sois objetivos, vuestra opinión no es válida. –se quejó.

-Si sigues así te pego un capón que lo sepas. –respondió Melinda fingiendo ponerse seria.

-Uy… ¡qué miedo! –fingió asustarse.

-Tú ríete, que sabes que tengo carácter, así que tienes que empezar a creerte que eres guapa y mucho. –respondió abrazando a su amiga sin que ella replicara nada.

Todos les dieron la enhorabuena por las dos noticias, necesitaban buenas noticias después del susto que habían pasado. Así que esa noche la disfrutaron al máximo, se lo habían ganado después de tanto sufrir, querían ser felices pues parecía que a partir de ese día podrían serlo.

Desde ese día, ya podían respirar tranquilos, no tenían nada más que temer, tan solo preocuparse de ser felices y cuidarse unos a otros, pues habían formado unas bonitas familias.

Darío que tenía a Melinda y a Delia como sus hermanas, estaba muy feliz, los tres habían encontrado la felicidad, parecía imposible, y Darío se sintió fatal por lo mal que se lo hizo pasar a Melinda cuando había conocido a Cristian.

Ellos se consideraban hermanos, y Darío sintió remordimientos, aunque había pasado mucho tiempo no se lo podía quitar de la cabeza. –Oye tío… - dijo tocando el hombro de Cristian. –Yo… lamento cómo me porté contigo y con Melinda cuando te conocí…

-Vamos, no le des vueltas a eso, fue hace mucho y tú ahora eres muy feliz. –contestó Cristian.

-Pero sé que os hice mucho daño, sobre todo a ti Melinda, Delia y tú sois mi familia y te herí profundamente. –respondió con la mirada triste.

-Tan solo debes preocuparte por ser feliz, ahora los tres somos felices pues hemos encontrado el amor. Y además ¿Qué haría yo sin ti con lo que te quiero? –le abrazó.

-Si es que eres estupenda, siempre lo vas a ser, y ya sabes que siempre podrás contar conmigo para lo que sea. –dijo mientras miraba los preciosos ojos de Melinda.
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1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

oooooooooooooooooooooo
Que bonitoooooooooooooooooooooooooooooo

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