Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




miércoles, 10 de febrero de 2010

Dulce sinfonia capitulo 5

5º- Comienzo de algo

Quitaron el DVD pues a Delia no le gustan nada esas películas, Melinda lo sabía muy bien. Y por lo que comprobó a Dennis tampoco le gustaban, mientras que hacían un poco de zapping llamaron al timbre, era el repartidor con la comida.

Prepararon la mesa y los cubiertos y demás. –Voy a ver cómo está tu madre, pero no creo que deba bajar a cenar. –comentó Dennis.

Los demás se quedaron sentados a la mesa, Cristian se había sentado al lado de Melinda, Delia estaba sentada al otro lado de Melinda, y se habían quedado callados, hasta que Cristian rompió el silencio.

-¿Y desde cuando os conocéis?

-Pues desde el colegio, desde pequeñitas, lo que pasa es que luego yo hice magisterio y ella hizo un módulo de enfermería. Pero al vivir tan cerca, nos podemos ver cuando queramos. –comentó Melinda.

-Ah, entiendo. Se nota que sois muy buenas amigas. –dijo.

Oyeron que Dennis volvía, estaba solo, con lo que la madre de Cristian debía encontrarse aún mala. –Parece que está bien y supongo que mañana irá a trabajar, pero no creo que deba cenar, y menos comida de este tipo. Cuando cenemos la llevaré un poco de arroz blanco para que tome algo.

La cena fue bastante distendida, se rieron y disfrutaron de esa cena, Melinda estaba muy a gusto. Iba a estar en la gloria trabajando para esa familia y por lo que la había dicho Dennis el sueldo era bastante bueno, ya que estaba prácticamente todo el día allí.

Después de tomar el postre, Melinda miró el reloj y abrió los ojos como platos. –Es muy tarde… tengo que irme… -comentó.

-¿Si quieres te llevo? –se ofreció Cristian.

-Nena, no seas tonta, quédate en mi casa y así ya mañana estás aquí para empezar. –comentó Delia.

-Vale, está bien. –dijo con una sonrisa.

-Bueno, pues mañana nos vemos. –contestó Dennis sonriente.

Cristian las acompañó a la puerta, Delia le dio un beso en la mejilla y salió hacia fuera. Melinda… era distinta, estaba hipnotizada por esa mirada tan profunda, no quería marcharse. Lo que quería hacer era lanzarse a los brazos de Cristian para besarle, pero se contuvo.

-Pues mañana supongo que te veré por la tarde cuando llegues del conservatorio.

-Lo estoy deseando… -dijo entre susurros.

Se acercó lentamente a Melinda y le dio un tierno beso muy cerca de las comisuras de los labios. Ella se sonrojó muchísimo y sonrió. –Buenas noches. Que descanses y sueñes con los angelitos.

-Entonces seguro que sueño contigo… -susurró.

Melinda enrojeció muchísimo más, notaba el calor de sus mejillas. Sonrió desmesuradamente. Le costó mil horrores separarse de él, pero lo hizo y siguió a Delia que se había quedado parada esperándola.

-Venga, que casi me salen raíces… -comentó de broma.

-Perdón… -se disculpó ella avergonzada.

-Entra y vamos a hablar, anda… -dijo Delia cogiéndola del brazo y arrastrándola dentro de casa.

La casa de Delia era muy parecida a la de Cristian, solo que la decoración no era ni remotamente parecida. Ella tenía los muebles en tonos negro y naranja, los muebles de la cocina tenían la misma combinación de colores; y en las habitaciones también, los cabeceros, armarios y demás tenían esas tonalidades. No eran de un estilo tan moderno ni caro. No se podía permitir mucho más, pero la casa resultaba acogedora.

-Bueno, a ver, explícate. –dijo Delia.

-¿Qué me explique de que?

-Esas miraditas con Cristian y el ponerte roja y todo eso. ¿Te gusta, verdad?

-Yo… bueno… no sé es guapo y parece buena persona… -comentó sonrojada.

-Vamos, que te gusta. –Dijo Delia, mientras Melinda se sonrojaba mucho más. – Si eso está muy bien. Por una vez, haz caso a lo que sientes, y además él te miraba mucho también…

-No creo, nunca se fija nadie en mi… -comentó triste.

-Eso ni lo digas, muchas veces le has gustado a chicos, pero al tener la autoestima tan baja no has sido capaz de darte cuenta.

-¿De verdad? –preguntó sorprendida.

-Sí, así que por una vez, haz las cosas bien, te lo pido por favor. –le pidió Delia.

Estuvieron un largo rato hablando, Delia le dejó un pijama a Melinda, pero claro, con lo delgadita que era Melinda el pijama de Delia le quedaba un poco ancho. Aunque eso no le importó, estaba demasiado contenta por todo como para preocuparse de un detalle así.
……………….

Cristian entró en su habitación con una sonrisa en los labios de oreja a oreja, se quitó la camiseta y los pantalones y se puso el pantalón del pijama. Se tiró boca arriba en su cama. Cristian tenía una habitación con pocos muebles, tan solo un armario empotrado, una cama, un escritorio y una grandísima estantería llena de libros. En una de las esquinas tenía una guitarra de color azul eléctrico.

Se puso a pensar en Melinda, jamás había visto una chica así como ella. “Es tan hermosa… preciosa, tímida, encantadora… y con unos ojos….Tengo que conseguir que se fije en mi…” Estuvo pensando algo para sorprenderla, sabía que al día siguiente por la tarde la vería cuidando de Marcos, pero no se le ocurría el qué.

Así pensando en Melinda y en algo para sorprenderla, cayó en un profundo y placentero sueño. Soñaba con ella, todo el tiempo con ella y sus preciosos y extraños ojos, tuvo una sonrisa toda la noche.
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2 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Que bonitooooooooooooooooooooooooooo
sabes como me encanta esta historia, sigue así wapisima

Cris dijo...

La historia es preciosa!! Tienes mucho talento!

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