Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




jueves, 11 de febrero de 2010

Dulce sinfonia capitulo 8

8º- Rivalidad por amor

-Bueno, que lo paséis bien. De todas formas como estaréis aquí al lado si queréis algo solo tenéis que pedirlo.

-Vale mamá, lo tendremos en cuenta. –Dijo poniendo los ojos en blanco. –Nos vamos.

Salieron de su casa, no tenían casi que desplazarse pues Delia era su vecina y Melinda llamó al timbre. Abrió en seguida, iba vestida con unos vaqueritos ajustados negros y una camiseta naranja con escote de pico. –Hola, pasad, Darío ya llegó. –dijo mientras daba un abrazo a Melinda y otro a Cristian a continuación.

Melinda había estado muchas veces en casa de Delia, así que no esperó a su amiga y entró en el comedor. Cristian la siguió, aún seguía casi sin habla de lo guapa que estaba con ese vestido.

Ella fue directa a dar un abrazo a Darío, llevaba haciendo eso desde los 10 años, nunca se le había quitado la costumbre. –Hola, tenía ganas de verte. Es que ni llamas ni nada… -dijo fingiendo hacer un puchero.

-Perdón, ya sabes que se me olvida hacer esa clase de cosas. –se disculpó con una sonrisa.

-Bueno, te presento a Cristian, es el hermano de Marcos, el niño al que voy a dar clases. –comentó señalándole.

-Es un placer. –dijo Cristian muy cortés.

-Eh… lo mismo digo. –contestó Darío con pocas ganas, ya que no le había gustado nada la sorpresa.

Entró Delia en el comedor muy sonriente. –Bueno, ya veo que Mel hizo las presentaciones, pues si queréis vamos a la mesa, he puesto varias cosas de picar antes de la cena.

Se dirigieron a la mesa, era redonda y bastante grande. Melinda se sentó ayudada por Cristian que muy caballerosamente le apartó la silla, al ver esto Melinda sonrió, y Darío puso cara de pocos amigos. Cristian se sentó a su lado, y Darío que aún tenía la cara de mosqueo se sentó al otro. Al final Delia y Melinda estaban entre los dos, lo cierto es que la situación era algo rara.

Empezaron a comer, y Melinda para intentar romper el hielo comenzó una conversación. –Bueno, ¿y en qué has estado tan ocupado para no acordarte de llamar ni nada?

-Pues ahora estoy como administrativo en el Ayuntamiento. –dijo muy contento de sí mismo. – ¿Y tú a qué te dedicas? –preguntó mirando a Cristian.

-Doy clases de piano en el conservatorio. Es que me gustan mucho los niños, sobre todo los pequeños. –comentó con una sonrisa arrebatadora.
-Darío ¿No te parece increíble? Le pasa como a mí, menuda casualidad. –dijo Melinda encantada mirando a Cristian.

-Sí, menuda casualidad. –dijo dibujando una falsa sonrisa en su cara.

La cena transcurrió tranquila, Cristian y Melinda no hacían más que lanzarse miraditas, se reían juntos, él le susurraba cosas al oído. Se notaba el amor que empezaba a surgir entre ellos. Y Darío mientras lo veía todo se estaba cabreando cada vez más, había estado enamorado toda la vida de Melinda, y no creía que ese chaval la mereciera, ella era demasiado especial y maravillosa para ese chico.

Una vez que se tomaron los postres, se sentaron un rato en el sofá y pusieron algo de música, no demasiado alta para no molestar y así tener algo de ambiente. Incluso se pusieron a bailar Melinda y Delia, pues estaba sonando Tik Tok de Kesha, eran una canción tan pegadiza que Melinda no lo pudo resistir y sacó a su amiga para no bailar sola.

Mientras bailaban Cristian la miraba embobado, cada vez estaba enamorándose más de ella, si es que era posible. Darío miraba a Cristian con cara de furia, pero él solo tenía ojos para Melinda con lo que no se dio cuenta. Incluso se levantó y se puso a bailar con ellas.

Se arrimaba mucho a Melinda, poniendo las manos en su cintura y moviéndose ambos al ritmo de la música. Se lo estaban pasando muy bien, y ese acercamiento lo estaban esperando ambos. Hasta que Darío se hartó y se levantó del sofá.

-¿Qué haces sobándola? –preguntó enfadado.

Ellos dejaron de bailar, Melinda le miró con los ojos como platos, Cristian estaba muy tranquilo. –No la estaba sobando, estábamos bailando, que es diferente.

-No te hagas el listo, que la sobabas y delante de mis narices. ¿Quién eres tú para estar así con ella?

-Darío, cállate, por favor. –dijo Delia muy alterada.

-Solo bailábamos, ¿Qué más te da? –preguntó Melinda molesta.

-¿Y te dejas sobar por este niñito pijo? Nunca pensé que fueras una de esas chicas facilonas. –dijo Darío muy irritado.

Melinda al escuchar eso se ofendió muchísimo – ¡Eres un idiota! –Y le dio una sonora bofetada.

-¡Eh! ¿Por qué has hecho eso? –preguntó muy enfadado. Estaba furioso con Cristian, pero sus celos le estaban cegando demasiado. – ¿Estás tonta?

Su amigo, su amigo del alma, desde que eran pequeños, la estaba insultando por bailar con un chico, no entendía su comportamiento, era su mejor amigo. Y le dolía tanto que la dijera esas cosas que se puso a llorar.

-La hiciste llorar, imbécil. –comentó Cristian enfadado.

-Tú no te metas, que todo esto es culpa tuya. –dijo pegándole un empujón.

Cristian se tensó y levantó un puño con intención de pegarle. –No, por favor, no quiero peleas… -susurró Melinda sumergida en un mar de lágrimas.

Al ver las lágrimas de Melinda, Cristian se relajó un poco y bajó el puño. –Lo siento. Tienes razón, no tenemos que pelear. –le dijo dedicándole una sonrisa y secándole las lágrimas de las mejillas.

-Por favor… deja de hacerte el niño bueno… -contestó Darío muy enfadado.

Su amigo se estaba pasando, no solo la estaba insultando a ella, sino a Cristian también, eso no podía ser. Le pegó otro bofetón. -¿Pero qué demonios te pasa? –preguntó y levantó la mano como para darla un bofetón.

Melinda se asustó al ver el inminente bofetón que le esperaba, Cristian se puso delante de Melinda, pero antes de que moviera la mano Delia pegó un grito. -¿Te das cuenta de lo que estás a punto de hacer?

Darío miró su mano y miró a Melinda que estaba muy asustada llorando detrás de Cristian. –Yo… yo… no quería lo siento… -se disculpó intentando acercarse a Melinda.

-Márchate, ¡no quiero verte! –dijo Melinda llorando con más intensidad.

-Pero Mel… -dijo con los ojos llorosos.

-¡Qué te vayas! No quiero que estés aquí, no quiero que me hables… -gritó enfadada.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

1 rosas :

Ana Carlisle dijo...

Dario se a comportado como un idiota ¬¬
Espero el siguiente,sigue así wapisima

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.