Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




lunes, 1 de marzo de 2010

Amor sin límites capitulo 1

1º- Problemas…

Cristian había comido con sus amigos de la universidad, estudiaba derecho. Eran una panda de niños ricos y mimados, incapaces de valorar a las personas nada más que por su dinero. Cristian al principio no era así, pero empezó a dejarse convencer por sus amigos hasta que se volvió como ellos.

Era un chico de 22 años muy guapo, alto, fibroso, y con unos ojos azules muy intensos. Vestía ropa muy cara y se gastaba mucho dinero en lujos y caprichos que no le servían para nada.

Una tarde fue a una librería de barrio, él vivía en unos chalets de una zona más apartada; pero tuvo que ir a esa librería porque buscaba un libro “Caballo de Troya”, y le habían dicho que en esa librería tenían un par de ediciones de coleccionista.

Era una librería de barrio, era un barrio de pocos recursos, no se parecía nada a la zona en la que vivía. Todas las tiendas eran pequeñas, las típicas de barrio de toda la vida. En la tienda, empezó a buscar el libro por las distintas estanterías, hasta que la voz de una chica joven le interrumpió. –Hola, ¿Qué estás buscando?

Se dio la vuelta, y vio a una chica preciosa, no era demasiado alta ni demasiado baja, era delgadita, con una cara preciosa y unos ojos impresionantes. Sus ojos eran de color verde esmeralda, mezclados con marrón clarito, y la línea que rodeaba al iris de color gris muy clarito.

Además iba vestida con unos vaqueros ceñidos que marcaban su bonita figura y una camiseta con escote de pico de color azul que la favorecía mucho. Se quedó impresionado de lo hermosísima que era.

-Buscando la edición para coleccionistas de “Caballo de Troya”. ¿Y tú? –preguntó pensando que era una chica como él que había ido a comprar algo.

-Yo, trabajo aquí. La edición que buscas está en el siguiente pasillo, ven. –comentó guiándole.

Él la siguió porque iba buscando el libro, pero si trabajaba allí no era una chica con dinero. Se dijo a sí mismo que era una lástima porque era preciosa, pero no podía permitirse salir con ella para que sus amigos se metieran con él.

Ella cogió el libro y se lo dio. –Esta es la edición que nos queda para coleccionistas, espero que sea de tu gusto. –dijo con una sonrisa.

-Sí. –dijo con la voz muy seca. –Me lo llevo.

Ella fue hasta el mostrador, Cristian la seguía. Entonces ella cogió el libro, lo metió en una bolsita y le dijo el precio. Cristian entregó el dinero y ella le devolvió el cambio. –Muchas gracias y vuelve pronto.

-No creo, solo vine aquí porque era el único sitio donde me dijeron que lo vendían, pero ni loco volvería por este barrio de pobres… -contestó en tono despectivo.

-Eres un maleducado. –respondió enfadada.

Él la ignoró y salió de la tienda. Tenía muchas ganas de ver el libro y lo que traía por ser la edición para coleccionistas. Así que vio que en la misma calle había una cafetería, no le hacía gracia estar en ese barrio, pero hizo de tripas corazón y se sentó en la terraza para pedir un refresco.

Estuvo mirando su libro, tenía una tapa dura en relieve, dentro venían unos marca libros y un póster con la fotografía de la portada. Se tomó su refresco, un Aquarius, era su refresco favorito.

Pagó el refresco y se marchó, quería salir de ese barrio cuanto antes. Pero pasó al lado de una callecita estrecha, en ella había 4 chicos más o menos de su edad, vestidos de raperos, con las ropas anchas, y demás.

Él se les quedó mirando con expresión de superioridad, pero los 4 chicos se acercaron a él. – ¿Qué miras, niño pijo?

-Vuestras pintas… -contestó Cristian con cara de asco.

Uno de ellos el más alto se acercó a Cristian, era tan grande como un armario, muy moreno de piel, con los ojos negros y tenía una cara llena de furia. –Mira niño pijo, aquí no eres bien recibido así que lárgate.

Pero a Cristian que siempre le perdía su bocaza no pudo quedarse callado y tuvo que responderle. - ¿O qué?

Los otros tres se acercaron, rodeándole, le acorralaron contra la pared para que no pudiera escaparse. Dos de ellos eran bastante bajitos pero parecían fuertes, aunque tenían cara casi de drogadictos. Otro de ellos era bastante alto y musculoso aunque no tanto como el otro, de pelo rubio y ojos color miel. En ese instante Cristian se estaba arrepintiendo de no haberse callado ante el comentario, pero ya era tarde.

-Me parece que tenemos que enseñarle modales a este pijo… -dijo el más grandote de ellos.

Entre los 4 empezaron a pegarle puñetazos, él intentó defenderse, pegando un par de puñetazos a dos de ellos, pero lo único que consiguió fue que entre dos de ellos le sujetaran por los brazos mientras los otros dos le asestaban puñetazos y patadas.

Cuando había recibido más de 10 golpes le tiraron al suelo. Cristian intentó levantarse, pero el más grande de los cuatro empezó a propinarle patadas. Jamás había sentido tanto dolor como en ese momento. Seguramente de esa no salía vivo… pero una voz femenina hizo que las patadas cesaran.

-Déjale tranquilo, Enrique. Sabéis que llamo a la policía, a mi no me dais miedo. –dijo la chica.

-Hombre… si está aquí nuestra preciosa Melinda… -comentó con voz alegre. –Anda… suelta ese palo que te vas a hacer daño…

-A mi no te acerques… -dijo amenazante.

-Vaya… si tiene muchas agallas… -contestó otro de ellos.

-Anda, si es Javier, el perrito faldero de Enrique. Deja de lamerle el culo, se te ve la pluma… -se burló.

-Maldita zorra… -dijo enfadado acercándose a ella.

Cristian alzó la vista todo lo que pudo, vio como uno de los chicos se acercaba a la chica. Que era la misma chica de la librería, la había reconocido. Pero ella tenía un palo en la mano y cuando fue a acercarse el chico, ella le asestó un golpetazo con el palo.

-¿Ya os vais a largar de aquí? Tengo el número de la policía marcado, solo me falta dar al botón de llamada. – amenazó.

Ellos estaban furiosos, el más grande, Enrique, fue el que habló. –Menuda suerte has tenido niño pijo. En otra ocasión te pillaremos. – dijo mientras se marcharon.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

0 rosas :

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.