Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 7 de marzo de 2010

Amor sin límites capitulo 12

12º- De vuelta al hogar

Tras unos día en el hospital, dieron el alta a Melinda por la mañana, pues el brazo debía llevarlo vendado todavía bastantes días, y las lesiones se iban curando poco a poco. Esa noche sería la barbacoa en casa de los padres de Cristian.

Cristian había ido a recogerla al hospital, todos los días había estado durmiendo allí para vigilarla, pensaba que a todas horas entraría Enrique y su pandilla, estaba algo paranoico desde el ataque, Melinda estaba algo agobiada por su actitud, pero pensó que sería mejor dejar el tema al menos hasta que salieran del hospital.

Melinda subió al asiento del copiloto del BMW de Cristian con su ayuda, fueron directos a casa de Melinda, pues quería coger algo de ropa y darse una relajante ducha, que necesitaba con mucha urgencia, pues estar tantos días en el hospital la habían puesto muy nerviosa.

Llegaron a su casa y ella se metió en la ducha, el roce del agua templada en su piel la relajaron mucho, estaba por fin en su casa, aunque claro, tuvo que ducharse con una bolsa tapando la venda del brazo, cosa que hizo menos agradable la ducha.

Salió y se vistió, Cristian esperaba en el comedor viendo la tele, al verla se levantó para ayudarla a sentarse. –Que no estoy invalida, solo tengo un brazo vendado y algunos golpes. –dijo irritada.

-Lo sé, pero que estés así es culpa mía, quiero hacer todo lo que pueda para que estés más a gusto.

-¿Quieres que esté más a gusto? –preguntó mirándole, él asintió. –Pues bésame, por favor…

No tuvo que decirlo dos veces, Cristian lo hizo encantado, aunque con suma delicadeza, pues las heridas de la cara aún eran ligeramente visibles y no quería lastimarla ni que sintiera dolor.

Comieron juntos y Cristian insistió en quedarse allí, no quería dejarla sola, esa idea le aterraba y ella no pudo replicarle la idea de ninguna forma. Aunque casi se alegraba pues deseaba estar con él, pero que no se acercaría mucho para no lastimarla.

Cristian dijo que era para evitar que pudiera darle algún golpe, pero ella no pensaba lo mismo y de hecho le daba igual, quería tenerle a su lado, quería sentirle y sentir su amor.

Estuvieron un rato viendo la tele, aunque Melinda no hacía el menor caso. Intentó acercarse con cuidado para no sentir el dolor de los golpes, empezó a besarle por el cuello y él se rió entre dientes. - ¿En qué andas pensando?

-Hace muchos días que quería estar a solas en casa sin que nadie nos molestara… Echaba de menos acariciarte… -susurró lo más sexy que pudo.

Seguidamente mientras besaba su cuello, con la mano sana fue directa a la zona íntima de Cristian, acariciándola por encima de la ropa, en seguida al notar el contacto se puso erecta y Cristian sonrió y se sonrojó ligeramente.

No solo eso, le encendió de tal manera que se tumbaron en el sofá, quedando él encima de ella. Los besos empezaron a ser más intensos y más urgentes, se necesitaban y no se habían dado cuenta de cuanto, hasta que sus labios se habían vuelto a unir.

Se quitaron la camiseta para que sus cuerpos estuvieran más juntos, y el roce de su piel hizo que les recorriera como una corriente eléctrica de auténtico placer. Seguidamente se quitaron los pantalones, ambos se quedaron en ropa interior, haciendo que sus cuerpos estuvieran aún más juntos.

Deseaban unirse y ser uno solo, darse ese cariño que tanto anhelaban de forma inmediata. Se colmaban de tantas caricias y besos que parecía imposible que un ser humano pudiera albergar esa clase de instinto casi animal.

Lastima que esa pasión descontrolada se vio interrumpida por el sonido del móvil. Miró la pantalla y se enfadó al ver que era Delia. –No puedo creer que mi hermana sea tan inoportuna… -se quejó enfadado.

Melinda tan solo sonrió levemente, era cierto que en las ocasiones en las que habían estado a solas intimando, su hermana les había interrumpido de una forma u otra, pero se quedó al lado de Cristian besando su cuello mientras lo cogía.

-Hermanita, esta es la tercera vez que eres inoportuna, ¿Qué es lo que pasa? –preguntó algo irritado.

-Perdona, no lo sabía, pero es que teníais que estar aquí hace ya media hora.

-¡Mierda! La barbacoa… Vale, en media hora estamos allí. –contestó antes de colgar.

Melinda al oír lo de la barbacoa se incorporó y salió disparada a al habitación, tenía que arreglarse y maquillarse en tiempo record si querían llegar a tiempo. Miró por todo el armario en busca de algo que ponerse.

No quería tardar mucho, así que cogió un vestido, su favorito en color morado, de tirantes y hasta la rodilla. Pero como hacía algo de frío, se puso una torera encima. Cogió todo su kit de maquillaje, tenía bastantes cosas y había aprendido a no tardar demasiado en maquillarse, así que estuvo lista muy pronto.

Cristian la esperaba sentado en el comedor, al verla con ese vestido, se le abrió la boca de forma desmesurada y no parpadeaba, la encontraba tan hermosa que creía que se quedaría ciego ante tanta hermosura.

-Vaya… me has dejado sin palabras… -susurró mientras besaba sus labios con delicadeza.

-Gracias… -contestó sonrojada. –Pero tenemos que irnos que llegamos tarde.

Él después de centrarse un poco, la siguió cuando salieron de casa, llamó a la puerta de Adriana que salió a saludarlos, llevaba esperando un buen rato pero no quiso interrumpirlos.

Adriana llevaba un vestido rojo precioso hasta la rodilla. Detrás de ella salió Darío, era un chico alto, fuerte, con cara de niño, los ojos color miel y el pelo negro. Melinda se acercó a él a abrazarlo como pudo. –Hola, tenía ganas de verte…

-Y yo también pequeña… -respondió él.

-Mira este es Cristian, el chico del que te hablé. –dijo ella señalándole.

-Hola, tío, es un placer, soy Darío. –contestó tendiéndole la mano.

-Lo mismo digo. Soy Cristian.

-Venga que no tenemos tiempo, que ya llegamos tarde… -interrumpió Melinda.

Los cuatro se fueron directos al coche de Cristian. Aunque eso sí, ella iba con su brazo vendado. Eso hacía que Melinda se viera bastante espantosa, pero no dijo nada porque no era el momento.

Llegaron a la casa, y entraron con las llaves de Cristian, las dos amigas estaban muy nerviosas, no lo podían evitar. Cristian las guió al jardín y allí estaban todos con una gran barbacoa que desprendía un delicioso olor a carne asada.

El jardín era muy grande, con un par de árboles de tronco muy grueso y frondosas ramas, había muchísimas flores de todos los colores, y tenían varios puntos de luz ya que empezaba a haber menos luz.

En varias sillas estaban sentados, los padres de Cristian, su hermana, el doctor Kirian Domenech estaba allí y a su lado había un chico, un poco mayor que Cristian, con los ojos verdes, tenía el pelo negro, era bastante musculoso, y guapo. Melinda imaginó que sería el abogado del que Dennis les había hablado.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

0 rosas :

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.