Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 14 de marzo de 2010

Amor sin límites capitulo 24

24º- Vidas en peligro

-Prosiga.

-Señorita, por favor, continúe. –volvió a decir Pedro.

-Pues… a parte de las lesiones por el accidente, perdí al bebé que estaba esperando. Mi salud no ha sido la misma desde entonces. Y ahora que vuelvo a estar embarazada me aterra ir por la calle por si ellos me encuentran. –dijo señalándolos con el dedo.

-Que el jurado tenga en cuenta que la testigo ha señalado a los acusados. Además por su estado tan delicado de salud, ha sufrido algunos episodios peligrosos para su embarazo. Por eso le pido a señoría, que mi cliente, pueda salir de la sala en cuanto baje del estrado. –contestó Pedro educadamente.

-Si el fiscal no quiere preguntar más a su cliente, puede marcharse de la sala. –respondió el juez.

El fiscal, hizo una seña de que no quería volver a preguntarle nada a Melinda, así que se levantó y ayudada por Pedro salió hacia la puerta. Aunque antes de que saliera Enrique se puso a gritar. – ¡Maldita zorra! por tu culpa me llevarán a prisión. –gritó furioso

Empezó a revolverse muy nervioso, y uno de los guardias intentó sujetarle, pero Enrique fue más rápido y le quitó el arma. –Todo el mundo quieto, que nadie se mueva. –amenazó.

Se quedaron muy quietos sin saber que hacer. Estaban muy asustados, pero el juez intentó mantener la calma. –Baje el arma, no empeore las cosas más.

-Cállese. Y tú… –dijo señalando a Melinda. –Ven aquí.

Ella abrió los ojos como platos y se puso a llorar, pero Enrique le apuntaba con el arma, así que tuvo que acercarse a él, que la cogió por la espalda poniendo el arma en la sien, cosa que hizo que se alterara más todavía.

-Suéltala, ¡maldito! –dijo Pedro muy cabreado.

-De eso nada. Aquí las cosas se van a hacer como yo diga. –contestó y disparó al techo.

Todo el mundo se puso a gritar, por el disparo, que se había oído en todas las salas contiguas. Melinda lloraba sin control, mientras Enrique la manoseaba por donde la tenía cogida.

…………………………….

Adriana estaba fuera, veía a Cristian por el pasillo que regresaba muy sonriente con unas calas blancas y una caja de bombones, cuando se oyó un disparo y muchos gritos en la sala. Eso los alarmó mucho.

Corrieron a la puerta todo lo deprisa que pudieron, en la que se habían apostado varios guardias. Ellos desesperados les quisieron preguntar. -¿Qué ha ocurrido?

-Parece que uno de los acusados se ha hecho con el arma de uno de los guardias. Lo hemos visto por las cámaras de seguridad. Y tiene cogido a un rehén.

-¡Mel! -Dijo desesperado. –Hagan algo, por favor… pidió con lágrimas cayendo por su rostro.

-Los GEOS, ya vienen junto a un negociador. No se preocupe, y debe alejarse, no puede estar aquí. –le ordenó.

Solo podían mirar, Cristian se estaba desesperando, pero no sabía qué hacer, y no le permitirían hacer nada. Así que solo quedaba esperar, esperar a que el negociador le hiciera entrar en razón.

Hasta que se oyeron varios disparos y todo fue confusión otra vez, otro disparo, si los GEOS aún seguían fuera, no habían actuado todavía. Nada más escucharse el disparo, se oyeron gritos de un chico. – ¿Hola, policía? El secuestrador ha sido reducido, pero hay un herido, ayuda.

Todos respiraron aliviados, y entraron a ver, Cristian esquivó a los GEOS y también entró, Melinda estaba en el suelo llorando a lágrima viva. -¡MEL, MEL!

Ella le miró y esbozó una pequeñísima sonrisa mientras seguía llorando y le abrazó. –Tenía mucho miedo… Y Pedro… le disparó en un hombro. Está ahí, no me dejan acercarme…
-Vámonos. –dijo cogiéndola en brazos

Salieron fuera y ella aún estaba nerviosa y sin poder parar de llorar del susto, nada más verlos Adriana se abalanzó sobre ellos como una desesperada. – ¿Qué ha pasado?

-Pedro está herido en un hombro, ya se lo están llevando.

-¿QUÉ? Me voy con él. ¿Tú estás bien? –le preguntó a Melinda.

-Sí, tranquila, ve con él.

Todos los demás salieron a su encuentro, Cristian había estado tan nervioso que no se acordó de los demás, solo había podido pensar en Melinda y en el bebé. Nada más verlos se dieron un abrazo.

-¿Me podéis explicar qué es lo que ha pasado dentro? –preguntó Cristian impaciente.

-Pues… Enrique se hizo con un arma y me retuvo. Y luego aunque el negociador llamaba él estaba muy nervioso. Pedro quiso ayudarme y le disparó en el hombro. –explicó gesticulando. –No sé cómo le quitaron el arma, resulta que era Javier, y se pelearon por el arma, se disparó por accidente dándole a Enrique que murió.

-¿Javier? Nunca lo hubiera dicho, parecía tan mala persona como él. –contestó Cristian.

-Pues por lo que se ve no era así, hijo. –añadió Annette.

-Vaya… debisteis pasar mucho miedo. Lo siento, de verdad. Tenía que haber estado dentro yo también.

-No, porque seguramente Enrique te hubiera querido hacer algo, con lo loco que estaba… -dijo Darío.

-Quiero irme de aquí, además quiero saber cómo está Pedro. Tu padre se fue con él en la ambulancia ¿no?

-Me dijo que fuéramos allí en cuanto nos calmáramos un poco. –contestó Annette.

Se fueron hacia el hospital, querían saber cómo estaba Pedro, Adriana se había ido en la ambulancia, se había alterado mucho al saber que estaba herido. Y al llegar la vieron en la sala de espera.

Fue directa a abrazar a Melinda nada más verla. –Dennis le está operando para extraerle la bala.

-Cariño, lo siento, fue por protegerme, si no lo hubiera hecho, no le habría pasado eso. –contestó Melinda llorando.

-No digas eso, fue valiente y me alegra que te salvara. Además estoy segura de que saldrá de esta. –contestó con una leve sonrisa.
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1 rosas :

Cristina dijo...

madre miaa esta super interesante, vaya cabron Enrique, pero menos mal que no les ha pasado nada a mel ni al bebe, pobre Cristian, pero que rico ^^ me encantaaa sigue asi con la historiaaa
continuo leyendo que esta interesante

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