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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




lunes, 1 de marzo de 2010

Dulce sinfonia epílogo

Epílogo

En el quinto aniversario de la boda de Darío con Samanta y de Cristian con Melinda, habían planeado una cena para celebrarlo. Siempre que podían quedaban, que era prácticamente a diario, les encantaba poder estar juntos todo el tiempo que podían, pues habían comprobado que la vida traía cosas inesperadas y había que disfrutar de las cosas buenas.

La cena era en casa de Melinda y de Cristian, pues Evelyn estaba muy revoltosa ya con 5 años, y el pequeño Eric, de tan solo 3 era un torbellino, de pelo castaño como Melinda, y unos ojos verdes, del mismo verde esmeralda que ella, pero con la cara de su padre.

Además estaba embarazada de 6 meses y le costaba bastante moverse, con lo que les resultó más cómodo hacerlo en su casa. Cristian estuvo preparando la cena, mientras Melinda revolvía en su armario mirando toda su ropa.

-Mel, preciosa, ¿te queda mucho? –preguntó Cristian desde el pasillo. –No creo que tarden mucho rato en llegar, ya son las 8.

-Aún estoy sin vestir… -dijo con tono irritado.

Cristian entró en la habitación y vio a su querida esposa en pijama, con su enorme barriguita, revolviendo toda la ropa del armario. -¿Cómo no estás vestida todavía?

-¡No sé que ponerme! con todo me veo gorda y espantosa. –contestó enfadada consigo misma.

-Mel, no digas eso, tú siempre vas a estar preciosa. Además llevas a nuestra pequeña ahí dentro… - contestó acariciando la barriguita. -¿Por qué no te pones el vestido azul? Sabes que me encanta ese vestido.

-Pero no con esta barriga…

-Mi niña, es un vestido ancho, te hará estar más guapa todavía. –contestó abrazándola.

Comenzaron a besarse, desde el primer beso que se habían dado, siempre había ocurrido lo mismo, como si un fuego se encendiera en su interior que le pedía seguir a algo más intenso. Pero ese bonito momento, se vio interrumpido por el timbre de la puerta.

Ambos se rieron entre dientes, pero Melinda se dio cuenta de que estaba en pijama y se puso como loca. – ¡No estoy lista! Ay… madre mía…

-Preciosa, tranquila, yo abro y que vayan pasando y tu mientras te vistes, que vas a estar hermosa, si es que puedes estar todavía más hermosa de lo que ya eres. –comentó dándola un beso muy corto para luego salir de la habitación.

Ella cogió el vestido y todo lo demás y se metió en el baño para cambiarse, y de paso se maquillaría un poco, pues no descansaba bien por las noches y tenía unas ojeras considerables.

No tardó demasiado en arreglarse, se estaba dando prisa, nunca le había gustado llegar tarde ni hacer esperar a la gente. En cuanto estuvo lista, salió del baño no sin antes dejarlo todo recogido y fue al comedor.

Allí estaban todos que se levantaron al verla. Darío fue el primero en acercarse, la abrazó pero con cuidado pues con su barriguita se lo ponía más difícil. –Estás preciosa…

-Gracias… lamento haber tardado, pero no sabía qué ponerme, sin parecer una vaca…

-Nena, tú nunca estás mal. –interrumpió Delia abrazándola.

Estuvo saludando a todos. Samanta tenía en sus brazos a la pequeña Lizbeth de 1 añito, era una niña muy guapa, de tez muy clara y bastante chiquitita, pero muy sana y despierta.

Kirian cogió a su pequeño Dylan de 3 para que saludara a Melinda que no podía agacharse por su avanzado embarazo. Era un niño con la misma cara que Kirian, pero con los ojos color coca cola de Delia, era bastante travieso y algo enfadica.

Estaban allí también Adriana y Pedro, la verdad que es todos eran grandes amigos, y juntos habían superado todo lo ocurrido con Javier. Adriana estaba también embarazada, pero de tan solo 4 meses, ya se notaba su barriguita y Pedro estaba encantado con la idea de ser padre.

Se sentaron a cenar, estaban felices, tenían cada uno su propia familia, pero entre ellos eran una gran familia, que se apoyaban y querían de una forma asombrosa. Por supuesto, que de vez en cuando había roces, pues la amistad nunca es fácil y hay que cuidarla todos los días, pero se querían con locura.

Hubo regalos para los dos matrimonios, para eso era su aniversario, se pusieron de acuerdo y entre todos para ambas parejas les regalaron un viaje de fin de semana a cada pareja. Para Darío y Samanta era un viaje a Berlín, pues Darío llevaba meses diciendo que quería conocerlo. Pero para Melinda y Cristian era un viaje a París, la cuidad del amor.

Melinda nada más abrirlo se puso a pegar gritos de la emoción, no sabía ni cómo darles las gracias, pero claro, eran viajes para dos personas. – ¿Y los niños?

-Pues… nosotros cuidaremos a Lizbeth, y Delia y Kirian de Evelyn y Eric. –contestó Adriana.

-Muchas gracias de verdad… sois estupendos. –dijo Melinda llorando de la emoción.

-Pues aún queda mi regalo. –interrumpió Cristian.

-Pero…

-Shh… no digas nada. –respondió tapándole la boca con la mano.

Se levantó de la mesa y se acercó al equipo de música que tenían en el comedor. Lo encendió y se puso a sonreír mientras pasaban un par de segundos hasta que comenzó a sonar la música.

Empezó a sonar la sinfonía que Cristian le había compuesto a Melinda, todos se emocionaron, lo cierto es que era una dulce sinfonía tan hermosa que cautivaba con cada una de sus notas.

-Una discográfica lo escuchó y decidió darme una oportunidad, ayer por fin me lo dieron terminado y en un mes estará en todas las tiendas. –explicó sin dejar de sonreír.

Todos empezaron a gritar y aplaudir por la gran noticia que acababan de escuchar, estaban muy orgullosos y felices por su gran amigo. –Mi amor, ¿cómo no dijiste nada?

-Quería daros una sorpresa. No solo está la sinfonía que te compuse, también hay dos melodías en honor a cada uno de nuestros hijos, incluida la pequeña Luna que viene en camino. Y bueno… algunas melodías que había compuesto hace mucho tiempo. –dijo.

Ella se levantó con ayuda de Darío y se acercó a su marido para abrazarlo. –Me alegro muchísimo, el mundo debe oír el talento que tienes. –comentó para luego darle un beso muy tierno.

Así disfrutando de la maravillosa música de Cristian, recordaban los momentos que habían pasado juntos, tanto los buenos como los malos, y siempre podían contar con el apoyo de los demás para cualquier cosa.

Mientras disfrutaban del talento de Cristian, llamaron a la puerta, eran los padres de Cristian y Marcos, querían disfrutar también con ellos. Marcos era un niño de 8 años, estaba muy mayor, y llevaba su enfermedad lo mejor que podía, siempre solía hacerse alguna pequeña fractura, pero había aprendido a vivir con su enfermedad y era un niño muy feliz.

Melinda comprendió que una mala noticia como fue la enfermedad de Marcos, trajo muy buenas consecuencias, pues gracias a esas circunstancias conoció a Cristian, tenía su familia y unos amigos incondicionales y estupendos. Amigos para toda la vida con los que podría contar para cualquier cosa.

FIN
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2 rosas :

Cristina dijo...

ooooooooohhh ha sido preciosa la historia madre miaaa me encantaaa!!! sigue asi guapisima que llegaras muy lejos y no te rindas nunca ;)

Cris dijo...

la historia ha sido preciosa!! me ha encantado, voy a leer toooooodas tus historias porque tienes un talento que no hay que desperdiciar!! espero que sigas así y no pares de escribir. =)

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