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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




lunes, 29 de marzo de 2010

Renacer capitulo 11

11º- Relación peligrosa

Se apretó más contra Melinda, y metió las manos por debajo de la blusa de ella, rozando su piel, suave como la seda. Ante su contacto Melinda se estremeció de placer, pero intentó razonar y pensar con coherencia.

Podía pillarles, y no es que le importara mucho, y menos en ese momento, pero si sería algo muy grave si por su culpa se quedaba sin trabajo. Así que con mucho esfuerzo se separó unos centímetros de sus labios.

-No podemos hacer esto aquí. –dijo con la respiración agitada.

-Pero necesito tenerte, te necesito, eres mi ángel… -susurró volviéndola a besar.

Ella estaba empezando a perder el poco control y sentido común que todavía asomaban en su cabeza, si esperaba mucho más no podría parar. –En serio, no quiero que tengas problemas por mi culpa. Si quieres esta tarde ven a mi casa, allí estaremos tranquilos.

Cristian estaba viendo que Melinda estaba convencida de lo que decía, y que iba a ser una tontería discutir sobre el tema cuando sabía de sobre que llevaba razón. Así que no tuvo más remedio que rendirse.

-Está bien…

Ambos salieron del baño, y se quedaron en la puerta, muy juntos. –No sé si voy a poder esperar hasta esta tarde…

Ella no pudo resistirse a esa mirada tan profunda y penetrante, que le dio un tímido beso. Aunque luego se arrepintió por si les había visto alguien. Miró a su alrededor y no veía nada.

Entraron en la sala y Melinda empezó con la sesión como cada día, mientras ella leía un libro, lo leía en alto y así Cristian podía disfrutar también. Además decía que le gustaba mucho oír leer a Melinda.

Melinda estaba muy a gusto con Cristian, leyendo mientras disfrutaba de su compañía, pero deseaba poder salir del hospital para estar a solas con él y demostrarse todo lo que ambos sentían.

Después de la sesión no quiso comer nada, estaba algo revuelta, pero como Delia estaba trabajando, se pidió un taxi para volver a casa. Cristian se despidió de ella antes de irse. –Ten cuidado, no sé, estando así mareada no me gusta que vayas sola…

-No va a pasar nada. Para que te quedes más tranquilo, te mando un mensaje nada más llegar a casa. –susurró, pues temía que alguien les pudiera oír.

Él asintió con la cabeza y le dedicó una de sus mejores sonrisas, con la mirada transmitía todo el amor que sentía por ella. Ella supo interpretarlo muy bien, sabía que con esa mirada encendida él la decía “te amo” al igual que hacía ella.
Se montó en el taxi con una sonrisa, había sido un día muy bueno, a pesar de lo mal que había empezado. Llegó a casa y tuvo que subir despacio las escaleras pues sentía que todo le daba vueltas, el mareo no había cesado.

Entró y se sentó en el sofá, para mandarle el mensaje de texto a Cristian. “Ya estoy en casa. Te esperaré con ansia, siempre tuya. Melinda”. Sabía que si estaba ocupado no podría responderle pero era normal que tuviera pacientes que atender.

Al cabo de una hora, sonó su móvil, tenía un mensaje de texto de Cristian. Lo leyó y se quedó con la boca abierta y más blanca que la pared. “Tenemos un problema, nos vieron esta mañana. Esta tarde te cuento. Te amo”. Había ocurrido lo que más temía y antes de que se diera cuenta sus ojos estaban tan llenos de lágrimas que ya no veía la pantalla del móvil.

………………………………

Nada más irse Melinda, Cristian se fue a atender a otros pacientes, aunque no estaría tranquilo. Pero pronto llegó el mensaje de Melinda, al leerlo se dibujó en su cara una sonrisa de satisfacción y suspiró aliviado al saber que estaba a salvo en casa; así que siguió atendiendo a sus pacientes muy alegre.

Pero esa alegría duró poco, pues al entrar en su despacho encontró dentro a Walter, un compañero suyo, era un buen médico, pero una persona odiosa, siempre pisoteando a los demás para conseguir un puesto mejor. Ellos no se llevaban bien, sobre todo desde que Walter también se había acostado con su exnovia Elena.

-¿Quién te dio permiso para estar en mi despacho? –preguntó irritado.

-Es que quería hablar contigo de un asunto, y pensé que estaríamos mejor aquí. –dijo muy sonriente.

-Tú y yo no tenemos nada de qué hablar.

-Me parece que sí. ¿Desde cuándo te andas besuqueando con tus pacientes? ¿Es una parte nueva de la quimioterapia?

Cristian abrió los ojos como platos, no podía creer lo que acababa de decirle, era la peor persona que podía haberlos visto a Melinda y a él. – ¿Qué dices? Anda, déjame en paz.

-Te vi con esa paciente tuya, en la puerta del baño de chicas dándote el lote, que por cierto era una preciosidad. –explicó muy alegre. –Sería una pena que el director se enterara, te echarían y sería una verdadera lástima…

-Nadie te va a creer…

-Puede que a mi no, pero una fotografía no engaña. –contestó enseñándole una fotografía con el móvil, en la que aparecían ellos besándose.

Cristian enloqueció. – ¡Maldito estúpido! Dame eso ahora mismo. –dijo muy furioso.

-Eh, tranquilo. –respondió apartándose de Cristian que casi se le había echado encima. –Si no quieres que esta foto esté en todos los pasillos del hospital vas a tener que compensarme con algo.

-¿Qué es lo que quieres?

-Dentro de poco van a ser las votaciones para la nueva dirección del hospital. Y tú me vas a dar tu voto, además debes convencer al menos a la mitad de los compañeros para que yo salga elegido nuevo director. –explicó muy feliz.

-Casi nadie de este hospital te aguanta, eso es algo imposible de conseguir.

-Sabía que dirías algo así. Tengo otra cosa en mente para acceder a la dirección del hospital.

-Entonces dame el móvil para que borre la fotografía. Si ya sabías que no podría hacer algo así. –contestó alargando la mano.

Pero Walter se alejó y alejó el móvil del alcance de Cristian. –No, no, no, es que tengo otro plan para ti. –dijo con una sonrisa malévola.
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1 rosas :

rocio dijo...

ijo de la xinxe de un perro kojoooooooo sera mamonazoooo jajajajajaj

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