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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




martes, 30 de marzo de 2010

Renacer capitulo 12

12º- Buscando soluciones

-¿El qué? Suéltalo ya.

-Quiero todos los meses 500 euros, o colgaré la foto por los pasillos. O incluso… -dijo pensativo.

-¿O incluso qué? –preguntó enfadado.

-Si no cumples todos los meses, no solo colgaré la foto, sino que además me quedaré con tu preciosa paciente. Lo cierto es que debe ser una guarra en la cama… -comentó riéndose a carcajadas.

Cristian pudo ver la lascivia con la que decía esa parte, no solo lo estaba diciendo, sino que seguramente se estaba imaginando con Melinda entre sus brazos. Estaba pensando en aprovecharse de su precioso ángel, y eso pudo con él.

Se abalanzó sobre Walter, y le dio un puñetazo con todas las fuerzas que pudo, haciendo que le sangrara la nariz. –Esto te lo voy a pasar, pero ya sabes el trato. –contestó limpiándose la sangre con un pañuelo que sacó del bolsillo y marchándose del despacho.

No podía estar pasando, tanto cuidado para nada. Por un simple beso estaban en un enorme problema, y en el estado de Melinda, no debía tener disgustos pues harían que perdiese el poco ánimo que ya tenía.

Le mandó un mensaje muy nervioso, no sabía cómo se lo tomaría, pero no podía ocultarle algo así. Las horas restantes hasta que acabó su turno fueron interminables, veía a los pacientes, aunque una parte de él no paraba de pensar en Melinda y en todo lo ocurrido.

Al fin después de unas horas infinitamente largas se acabó su turno. Se cambió de ropa y se montó en su coche, para ir directo a ver a Melinda, tenía que contarle algo más sobre lo ocurrido, sobre todo por la poca información que le había dado en el mensaje de texto.

Llegó a la casa y llamó al portero, subió como una exhalación las escaleras y llamó al timbre. Fue Delia la que abrió la puerta muy preocupada. –Mel ya me ha dicho que os han pillado en el hospital. No ha parado de echarse la culpa, porque dice que fue la que te besó en el pasillo.

-Eso da igual, supongo que tarde o temprano nos pillarían. Pero no es solo el hecho de que nos hayan pillado, si no “quien” no ha pillado. –comentó muy serio.

-Bueno vamos dentro, que Melinda esta bastante nerviosa.

Pasaron al comedor, nada más ver a Cristian, Melinda se abalanzó sobre él para llorar entre sus brazos de forma desconsolada y muy alterada. –Perdóname, ha sido culpa mía…

-No digas eso, no tienes que disculparte. No hiciste nada malo, no era un crimen besarme. –respondió besándola.

Se sentaron en el sofá, Melinda sabía que algo no iba bien del todo aunque dijera que no había sido culpa suya. –Bueno y si no me echas la culpa, dime ya lo que pasa.

-Pues que aunque nos hayan pillado, no me preocupa tanto, como la persona que nos ha pillado. –respondió preocupado.

-Bueno y ¿quién es?

-Es un compañero del hospital. Casi ninguno nos llevamos bien con él, y yo menos que nadie porque se acostó con mi exnovia cuando estaba con ella. –explicó muy molesto.

Melinda al escuchar eso se sintió fatal, sabía que no querría todavía a su exnovia, pero según estaba de sensible por el cáncer, y los ojos se le empezaron a poner vidriosos.

-Bueno y ¿qué te ha dicho?

-Que si no le doy dinero todos los meses, colgará la foto por los pasillos del hospital.

-Eso no puede quedarse así, hay que denunciarle por chantaje. –contestó Delia.

-Ya pero… no estoy muy seguro de que no me echaran del hospital. Pues si llegamos a juicio estoy convencido de que él sacaría la foto.

-La única solución es intentar conseguir ese móvil y borrar la foto. –comentó Delia muy segura.

-Tal vez tengas razón, pero si nos pillan, si que se nos cae el pelo, sobre todo a mí. -respondió Cristian.

-Bueno, quizás tú podrías distraerlo y yo quitarle el móvil y borrar la foto.

Mientras que hablaban sobre el plan Melinda no decía nada, parecía una estatua, miraba a la pared casi sin pestañear. Hasta que tuvo una idea descabellada y la soltó sin pensar en lo que estaba diciendo en ese momento. –Podría distraerle yo, como si tuviera interés en él.

Delia se tapó la boca con la mano, y Cristian abrió los ojos como platos, se acordaba de lo que había insinuado Walter si no cumplía el chantaje. Era una idea tan descabellada como asquerosa. – ¿Pero es que te volviste loca o qué? ¡Ni pienses que voy a conseguir que te ponga ni un dedo encima!

-Solo sería un rato para así poder distraerle, no pasaría nada, de verdad. –intentó convencerle.

-Él lo entendería de otra forma, es un depravado, no sabes lo que me dijo… -contestó apretando los puños y la mandíbula.

-Bueno pues entonces, cuéntamelo. –le instó muy seria.

-No, mejor no, no hay necesidad de lo sepas.

-Me parece que sí, o sino esto será peor que en Troya. –su voz era muy severa y su mirada también.

Suspiró derrotado, sabía que era imposible discutir con ella sobre el tema, no le quedaba más remedio que decírselo. Así que hizo de tripas corazón y le contó todo el chantaje, incluida la parte en la que insinuaba que quería aprovecharse de ella.

-Pero quizás eso sea una ventaja, y podría hacer que cayera en la trampa. –comentó Delia.

-No, no y rotundamente no.

-De eso nada, ya soy mayorcita, así que tú solo ocúpate de robar ese móvil y borrar la foto que ya me las apañaré yo. –contestó bastante molesta.

Cristian quiso replicar, pero estaba tan decidida que no quería discutir con ella, no al menos estando convaleciente, así que decidió hacer caso a ese plan tan descabellado, pero sabía que era la opción más plausible para poder borrar la fotografía.

Melinda como todos los días tenía su sesión de quimioterapia. Después de su sesión, iría por el pasillo que llevaba al despacho de Walter, fingiría que se marearía y pediría ayuda. Tenían que esperar que, Walter, saldría a ayudarla y que la llevaría a algún box a examinarla. Mientras ellos estarían esperando cerca de su despacho para poder entrar antes de que volviera con Melinda.
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