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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




martes, 23 de marzo de 2010

Renacer capitulo 2

2º- La solución

-No, por favor, quiero que se queden. –respondió sujetándolos de las manos.

-Está bien, como prefiera. –dijo. –No traigo buenas noticias… El bulto de su pecho es maligno, me temo que es cáncer de mama, por eso me acompaña el doctor Cristian Gray, es el oncólogo del hospital.

-¿Cáncer? ¿Y qué se puede hacer? –preguntó Delia muy alterada.

Melinda no decía nada, se había quedado paralizada, estaba en estado shock por la noticia, no podía creérselo. Solo escuchaba lo que decían los demás. –Pues tenemos que operar y quitar el bulto, además tendrá que recibir quimioterapia. –explicó el doctor Gray.

-Mel, Mel, ¿estás escuchando? – preguntó Darío rozando su brazo.

En ese momento, Melinda reaccionó de lo que había escuchado, la operación, la quimioterapia… fue demasiado para ella en un solo instante, no pudo más y comenzó a llorar de forma descontrolada.

-Nena, tranquila… -suspiró Delia abrazándola.

Cristian la miraba con dolor, estaba viendo una chica preciosa, le parecía un ángel, un ángel caído, un ángel sufriendo, era la escena más triste y dolorosa que jamás había contemplado.

-Bueno nosotros les dejamos a solas, mañana mismo la operamos y dentro de poco empezaremos con la quimioterapia. –dijo él sin dejar de mirarla con dolor.

-Gracias por todo, doctores. ¿Puedo quedarme con ella esta noche? –preguntó Delia.

-Claro, no hay problema. –respondió Kirian dedicándole una sonrisa que casi la deja sin respiración.

Salieron de la habitación y se quedaron los tres a solas, callados, sin mediar palabra. Darío y Delia no sabían cómo consolar a su querida amiga, y por otro lado, Melinda no había dicho nada todavía.

-Bueno, mis chicas, me voy. Mañana en cuanto salga del trabajo vengo a veros. –dijo mientras las abrazaba.

-Vale, yo te llamo por la mañana. –comentó Delia.

Melinda estaba callada, ni miró a Darío cuando se fue, tan solo tenía la mirada perdida, casi no parpadeaba ni reaccionaba. Trajeron la cena pero no comió casi nada, tan solo comió algo cuando Delia se lo dio casi a la fuerza.

Delia se recostó en el sofá, mirando a Melinda, estaba muy preocupada de que no dijera nada, de que no llorara o chillara. Pero se quedó dormida del cansancio, cosa que no ocurrió con Melinda.

Tuvo los ojos abiertos toda la noche, tenía cáncer, cáncer de mama, y le tendrían que quitar un pecho, tendrían que darle quimioterapia, se le caería el pelo, tendría náuseas y vómitos todo el día… solo de pensarlo tenía pesadillas, era incapaz de cerrar los ojos.

Amaneció y Melinda seguía con la mirada perdida sin haber dormido nada. Veía a su amiga que dormía muy incómoda en el sofá de la habitación, se tomaba muchas molestias por ella, y Darío también.

Se daba cuenta de que Darío tenía razón con respecto a Enrique, ni siquiera se había preocupado de llamarla, eso era imperdonable. Sabía lo que tenía que hacer aunque le daba miedo, tenía que dejar a Enrique.

Sabía que no era fácil y de hecho le tenía miedo, miedo a su reacción y a lo que pudiera hacer, pero con todo lo de la noticia del cáncer, tenía que estar a gusto y vivir tranquila y feliz.

Estaba tan inmersa en sus pensamientos que no se había enterado de que Delia se había despertado y que le estaba hablando. – ¿Qué te estoy preguntando que tal has dormido?

-¿Eh? No, no tenía ganas de dormir…

-Tienes que descansar. Que hoy te operan.

-No paro de darle vueltas a todo. Y voy a dejar a Enrique, tenéis razón, ahora voy a tener que recuperarme y no quiero estar con él. –contestó muy decidida.

-Si quieres eso, sabes que te apoyamos, y que vamos a estar a tu lado. –dijo abrazándola.

Pasó un rato, y llamaron a la puerta, eran los dos doctores. Melinda se quedó con la mirada fija en el oncólogo, era tan tremendamente guapo, que parecía que dolía de tanta hermosura en un mismo ser humano.

-Bien, está todo listo. Vamos a llevarte ya a quirófano. –comentó Cristian.

Delia abrazó a su amiga, ambas estaban asustadas, pero tenían que confiar en que la operación saldría bien. Pero claro, Melinda estaba nerviosa, le estaba costando contener las lágrimas, mientras veía cómo llevaban la camilla al quirófano.
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