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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




miércoles, 24 de marzo de 2010

Renacer capitulo 3

3º- La operación

Entraron dentro y le pusieron el suero y la anestesia. El anestesista le habló. –Cuente desde 10 hacia atrás.

Empezó a verlo todo borroso según contaba hacia atrás hasta que empezó a oscurecerse. Y por fin todo se quedó quieto, tranquilo, en paz, sin dolor, sin sufrimiento. En ese lugar tan tranquilo, empezó a ver la cara de ese doctor tan guapo, Cristian.

Nunca había visto a nadie como él, tan perfecto como una escultura, con esos ojos, azules como el océano; profundos, puros, amables, cariñosos. Deseaba poder estar entre sus brazos, poder rozar esos labios, estar protegida bajo su cuerpo…

…………………………..

Melinda estaba anestesiada. Cristian la miraba, ella estaba tan solo con un camisón del hospital, tumbada en esa camilla, podía apreciar los rasgos de su rostro, pero por desgracia, no podía admirar sus preciosos ojos.

Estaba asustado, era uno de los mejores oncólogos del país, y un excelente cirujano, pero tenía miedo de no hacer las cosas bien. De no poder curarla, ansiaba poder curar a ese precioso ángel de su enfermedad para poder conocerla.

¿Qué estaba pensando? Era una paciente, eso no era posible, además había oído que tenía novio, pero a pesar de ello no le había visto en el hospital, tan solo a sus dos amigos que se habían estado con ella animándola. Ese novio no debía ser tan bueno si ni siquiera había ido a apoyarla.

Esa chica tan dulce, tan frágil, no debía ser tratada de esa forma, merecía alguien que la quisiera, que se lo dijera cada día. Que pudiera besarla, acariciarla, despertar a su lado, poder hacerla suya…

-Cristian, que si estás listo para empezar la operación. Te lo he dicho tres veces. –dijo Kirian impaciente.

-Eh… ah sí, perdona. Estaba un poco… distraído. –dijo disimulando los pensamientos que había tenido.

Tuvieron que destapar su pecho, eso le ruborizó ligeramente, pero disimuló al tener la cara tapada con la mascarilla. Sentía como si se estuviera aprovechando de ella. Tenía la piel bastante blanca, y el pecho no era muy grande, pero para las proporciones que ella tenía, resultaban perfectos.

Hicieron la incisión y quitaron un bulto, no era demasiado grande, como una castaña más o menos, además tuvieron que extirparle casi toda la mama derecha. Pero sabía que luego tras la operación, debía ir a las sesiones de quimioterapia. Estuvo algo nervioso, quería hacerlo bien para poder curar a esa maravillosa chica.

No tardaron demasiado en la intervención, al terminar y coserla salió en busca de la amiga para informarle sobre la operación. Ella estaba en el pasillo que daba al ala de quirófanos, nada más verle se levantó angustiada.

-¿Cómo ha salido todo?

-Tranquila, la operación ha ido muy bien. Le hemos extraído el bulto y todo ha salido como esperábamos. Dentro de una semana empezaremos con las sesiones de quimioterapia. –explicó con voz amable.

-De acuerdo. ¿Puedo verla?

-Dentro de media hora cuando se le haya pasado la anestesia la llevaremos a la habitación, puedes esperar allí.

-Gracias por todo, de verdad. –dijo abrazándole.

-Yo quería hacerle una pregunta, si no era mucha indiscreción. –comento algo cohibido.

-Claro.

-He oído que tiene novio, pero no le he visto por aquí… Sería bueno que estuviera para apoyarla, va a necesitar muchos ánimos. –dijo para que pareciera que era solo puro interés médico.

-La verdad es que… bueno lo va a dejar, así que no creo que ni le avise para contarle cómo fue la operación. –contestó. –Nos ocuparemos de ella, Darío y yo.

-Eh… De acuerdo. –dijo conteniendo la sonrisa. –Más tarde pasaré a ver cómo está.

Se marchó, dejando a Delia tranquila sobre el estado de salud de su amiga. Y se marchó con una sonrisa. Ya no estaba con el chico, y lo cierto es que se alegraba demasiado.

Ella estaba sin pareja, y había tenido una pareja que no había cuidado de ella como se merecía. Él podría ser un buen novio para ella, veía lo maravillosa que era sin casi conocerla… Ese sería un problema, que casi no se conocían pero él se moría de ganas por poder conocerla a fondo.

……………………………………….
Todo el tiempo que había estado anestesiada había visto a Cristian, se había imaginado una vida a su lado, poder estar junto a él, salir juntos, hacer las cosas que hacían las parejas normales.

Veía su rostro, su pelo, sus labios, sus ojos, sus maravillosos ojos. –Mm… Cristian… -susurró desorientada mientras abría los ojos.

-Eh… no nena, soy yo. ¿Cómo te encuentras?

-Mareada, y me duele el pecho… -se quejó.

-Es normal, pero el doctor me ha dicho que la operación ha salido bien. En una semana empiezas con la quimio. –explicó.

-Entonces ¿volveré a ver a Cristian? –preguntó ilusionada, pero con la mirada ida.

-Ya veo que te ha gustado… -comentó sonriendo.

Melinda se sonrojó ante el comentario de su amiga, pero tenía que admitir que era la verdad. –Pues… un poco… pero sé que es algo imposible…

-No digas eso. Además… bueno no sé, yo creo que le gustas. Porque parecía tener mucho interés en saber si “tu novio” venía a verte. Y juraría que se alegró cuando le dije que ya no ibas a estar con él. –dijo ella.

-¿En serio?

-Sí. De verdad. Y bueno, le vas a ver mucho con la quimio.

-Pero… no creo que quiera estar conmigo. Además voy a estar fatal con la quimio, y se me caerá el pelo, seré más horrible de lo que ya soy… -contestó llorando a lágrima viva.

-Por favor, no te pongas así… además tu siempre has sido muy guapa. –dijo para intentar animarla.

Entonces la puerta se abrió, era Cristian, que se había quedado algo cortado por verlas así. –Eh… perdón, no era mi intención interrumpir…

-Tranquilo. Solo estaba hablando de lo horrorosa que voy a estar cuando esté con la quimio. –comentó Melinda secándose las lágrimas.

-Eso nunca podría ser, un ángel siempre está hermoso, siempre… -susurró acercándose a ella.

Delia había visto la química que había entre ellos, y supo que debía dejarlos intimidad en ese momento. Ellos no se dieron ni cuenta, todo había desaparecido para ellos, no existía nada más, como si su alrededor estuviera vacío y no necesitaran nada más que mirarse a los ojos.
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