Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




viernes, 30 de abril de 2010

Ardiente pasión capitulo 17

17º- Pasión y alegría

Estaban tan inmersos en ese placer que no se dieron cuenta de lo que ocurría a su alrededor. Kirian había salido a buscarlos, pues ya estaban tardando demasiado. Pensó que estarían en una de las dos calles de al lado del restaurante, y cual fue su sorpresa cuando se los encontró de ese modo.

-Uy… no sabía que… -no terminó la frase.

Ellos cuando oyeron la voz, se quedaron quietos, Cristian se dio la vuelta para que su hermano no los viera tanto. Depositó a Melinda en el suelo, para que colocara su ropa. Él mientras abrochó sus pantalones.

-Hermanito, ¡qué inoportuno eres…! -respondió muy irritado.

-Es que os llevamos esperando un rato para pedir los postres, y mamá estaba algo preocupada. –explicó su hermano. –Además yo intuía que podíais estar… bueno que me imaginaba porqué tardabais y por eso vine yo. –contestó avergonzado con la mirada bajada.

-Bueno, pues vamos dentro. –se notaba la crispación de Cristian por semejante interrupción.

Se volvieron a sentar, aunque Cristian se había irritado profundamente, había necesitado a su novia, y le habían interrumpido. Annette miró a su hijo con mucha curiosidad. – ¿Por qué tardabais tanto?

-Es que… me llamaron por teléfono unos compañeros del trabajo y me entretuve hablando. –explicó sin mirar a su madre.

Kirian y Pedro tosieron camuflando las risas que intentaban controlar. Ambos estaban viendo la cara irritada de Cristian y sabían de sobra lo que estaba pensando. Él les miró bastante ofuscado por sus risitas.

Cuando acabaron el postre muy deprisa, Cristian mintió, diciendo que a Melinda le dolía la cabeza, y que ellos se adelantaban, que regresarían a casa andando, ya que no estaban demasiado lejos.

Se la llevó casi corriendo, Melinda intentaba seguirle pero le costaba bastante con la rapidez con la que caminaba. Llegaron a casa y según abrieron la puerta, Cristian cogió en brazos a Melinda. La llevó a la habitación, y allí en el mismo suelo el quitó con urgencia el vestido.

Ella estaba encantada con semejantes caricias y muestras de amor, pero estaba algo abrumada por ser todo tan rápido. –Para un poco, que no hay prisa. –dijo intentando frenarle.

-No puedo… te juro que no puedo. Te necesito ya… -contestó penetrándola de forma muy salvaje.

Había estado conteniéndose toda la cena, después de la “maravillosa” interrupción de su hermano. Ya no aguantaba más, si no estaba con Melinda explotaría. Se movía con extrema rapidez, cosa que excitaba de forma asombrosa a Melinda.

Se puso a morder la almohada, pues de tanto placer que estaba sintiendo, asustaría a los vecinos con semejantes gemidos. Estuvieron besándose, acariciándose mientras se movían en ese baile apasionado, hasta que llegaron juntos al clímax.

A pesar de haber llegado al clímax, Cristian tenía un fuego ardiendo en su interior. No podía dejar de acariciar y besar a Melinda por cada parte de su cuerpo. Ella estaba encantada, pero sabía que no tardarían mucho en llegar sus hermanas.

-Mi amor, ha sido fantástico, pero por desgracia no tardarán mucho en llegar mis hermanas. –contestó.

-Bueno, pero hasta que lleguen te puedes quedar aquí. –respondió apretando más el abrazo. –Además podemos hacernos los dormidos, así no nos molestarán. –su cara era como un niño que había tramado una travesura.

Efectivamente, al cabo de un rato escucharon las llaves de la puerta sonar, y oyeron voces. Intentaron no hacer ruido, pues querían pillar por sorpresa a Melinda y a Cristian. Abrieron de un golpe la puerta de la habitación.

-Sois unos tramposos. –dijo Kirian.

-¡Oye! No entréis así. –respondió Cristian.

-A las demás también nos apetece estar revolcándonos y no nos vamos a un callejón ni nos volvemos antes de la cena. –contestó Delia.

Cristian se levantó de la cama, estaba en boxers. –Bueno pero nosotros somos nosotros y nuestras razones teníamos. Además ahora podréis revolcaros si os dejáis de cháchara. –dijo Cristian sonriente.

Pedro y Kirian se miraron y luego miraron a Delia y Adriana. No se lo pensaron, Cristian les había dado la mejor idea. Las cogieron y se metieron en sus habitaciones. – ¿Ves? Si no pasaba nada. Encima me tienen que dar las gracias por animarles a irse a sus habitaciones.

-No debiste decirles eso. Madre mía, ¡qué vergüenza! –dijo sonrojada tapándose con la sabana.

-Por dónde iba yo… -contestó con una sonrisa pícara. –Ah sí… -dijo cogiendo a Melinda por la cintura, lanzándose a su cuello para volver a hacerla suya.

Tras unos días, todo iba mejorando. Adriana aunque se iba a hacer las evaluaciones las pasaba con resultados positivos, la psiquiatra aún se sorprendía por los resultados, era un caso único en todo el tiempo que llevaba ejerciendo.

Samanta seguía sola, y eso tanto a las chicas como a los chicos les preocupaba, pues veían que estaba algo apagada, sonreía poco. Hasta que una tarde fue a ver a Adriana y al abrir la puerta estaba muy contenta.

-Uy, estás muy contenta. ¿Y eso? –preguntó Delia.

-Pues… nada he conocido a un chico muy majo. –contestó ella ruborizándose mientras sonreía.

-¿Un chico? Cuéntanoslo ahora mismo. –pidió Adriana.

-Una de las tardes que vine a veros, me caí al suelo. Es que iba distraída y tropecé, con tan mala suerte que sin querer empujé a un chico. –explicó. –Y bueno… me ayudó a levantarme y nos tomamos un café.

-¿Cómo no nos dijiste nada? –preguntó Melinda.

-Porque había sido una tontería. –respondió. –Pero hoy le volví a ver. Y es que resulta que vive aquí, en la puerta de al lado.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

0 rosas :

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.