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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 25 de abril de 2010

Ardiente pasión capitulo 8

8º-Difícil decisión

Él tan solo asintió, sabía que ella debía contestar, pero estaba demasiado encendido, así que tuvo que calmarse un poco para apaciguar ese fuego interno. Se puso los pantalones y fue al comedor donde Melinda estaba hablado por teléfono en ropa interior. Cristian tuvo que respirar hondo para no cogerla y hacerla suya allí mismo.

Cuando ella terminó de hablar, Cristian se acercó a ella. – ¿Sabes ya algo de tu hermana?

-Está mejor de las heridas, aunque no ha aceptado demasiado bien lo de mis padres y lo de sus quemaduras. A Pedro le va acotar ayudarla, siempre hemos sido muy cabezotas las tres. Y ella ha sido la más vanidosa con diferencia. –contestó algo abstraída.

-Bueno, mi hermano me dijo que dentro de poco le podrán hacer los injertos.

-Perdona… no quería interrumpir el momento. ¿Te importa si terminamos de ver la película?

-Claro. –contestó él con una sonrisa.

Lo cierto, es que una parte de Cristian deseaba haber seguido en lo que se habían quedado, pero no quería presionarla. Ya tendría tiempo para poder estar con ella. Fue una tarde muy amena, estuvieron abrazados el resto de la tarde mientras él acariciaba sus cabellos.

Cuando se hizo tarde, la llevó a casa y se despidieron con un rápido beso en los labios. Melinda subió a casa donde Delia ya estaba sola recogiendo la mesa. Ambas se pusieron al día sobre sus respectivas citas. Kirian y Delia si que habían acabado juntos. Delia se quedó algo asombrada porque no siguieran con su rato íntimo.

-Entonces ¿ya te decidiste no?

-Sí, pero creo que mañana voy a quedar con los dos a la vez, para así decirles lo que he decidido.

Mandó un mensaje al móvil a cada uno para que fueran al día siguiente a su casa. Sabía que con quien había sentido algo especial desde un principio había sido con Cristian, pero quería ser sincera con los dos sobre sus sentimientos. Aunque estaba nerviosa por sus reacciones.

Por fin llegó la hora a la que había quedado con los dos. Llamaron al timbre y curiosamente los dos estaban esperando los dos muy sorprendidos de haber llamado a la misma puerta. –Pasad, que quiero hablar con los dos.

Se sentaron muy intrigados, además que no se conocían. –Bueno, os presentaré. Él es Darío mi vecino, y él es Cristian, es el bombero que ayudó a mi hermana el día del incendio. Os he llamado a los dos porque quiero hablar con vosotros.

-¿Hablar de qué? –preguntó Darío.

-Pues no sé cómo empezar. A ver, tú siempre me has gustado Darío, y lo de la cena del sábado estuvo bien. Lo que no estuvo tan bien fue la pelea en el Pub pero no tuviste la culpa. –Dijo- Y contigo Cristian, he sentido algo especial desde que te he conocido. Quería aclarar mis sentimientos y ya lo que hecho. Darío tú me gustas pero no tanto como tú te mereces.

-O sea que te quedas con el niñito de cara bonita ¿No?

-A mi no me insultes. Además hiciste que dieran un golpe a Melinda.

-No te metas. –dijo encarándose.

Melinda se levantó y se puso entre ellos. –Vale ya, no quiero que discutáis ni que peleéis.

Pero Darío no atendía a razones estaba furioso, se zafó de Melinda para intentar golpear a Cristian, pero ella se puso en medio, recibiéndole puñetazo en el labio, de donde salió una línea de sangre. Del golpe cayó al suelo.

-¿Estás loco? Le diste un golpe. –gritó Cristian muy enojado, mientras la ayudaba a levantarse.

-Ha sido por tu culpa, el golpe era para ti. –contestó furioso.

-Vete, vete de aquí. –dijo Melinda muy alterada. –Y cuando estés dispuesto a pedir perdón y dejar de comportarte como un niño, entonces vienes a verme.

-No creo que me veas de nuevo. Y tú –contestó mirando a Cristian, señalándole con el dedo. –Te acordarás de mí, no puedes quitarme a la chica.

-Yo nunca he sido tuya.

-Tantos meses para tenerla para mí, y al final serás tú el que se la beneficie. –contestó irritado.

-Eres un cerdo… -dijo Cristian. Levantó el brazo como para darle un puñetazo.

Pero antes de golpearle, miró a Melinda, y bajó el brazo. –No merece la pena. No quiero hacer daño a Melinda. Y sé que se te pego le haré daño a ella porque aunque no lo merezcas, tú le importas, puedo verlo en sus ojos.

Darío se marchó y Melinda se tranquilizó ligeramente, no pudo evitar acercase a Cristian para abrazarse a él. Se sentía a salvo entre sus brazos y necesitaba sentirse así en ese instante. Le dolía la reacción de Darío, pero ya sabía que pasaría algo así, pero en su interior pensaba que tal vez, pasado un tiempo, Darío volvería a ser su amigo.

Cristian se puso a curarle el labio con mucha delicadeza. Cuando acabó ella le dio las gracias. –Podrías ser buen médico, no me ha dolido nada.

-No, no me gustan los hospitales. –dijo divertido. –Por cierto, yo… me siento muy afortunado porque quieras conocerme.

Ambos se sonrojaron cuando sus miradas se cruzaron. Cristian acarició la mejilla de Melinda con suavidad, al sentirse tan próximos, se acercaron para besarse lentamente.

Después se marchó para dejarla descansar, pero ninguno de los dos consiguió dormir, pensaban el uno en el otro. En conocerse más, estar juntos, besarse, acariciarse, estar juntos en cuerpo y alma.
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