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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




martes, 6 de abril de 2010

Renacer capitulo 18

18º- Reconciliación

Quería convencerla, no obligarla, pero todo lo que se le ocurría pasaba por obligarla a continuar el tratamiento, y eso no era lo más idóneo. Así que miró en su interior, lo único que podía hacer era intentar hacer ver a Melinda lo mucho que perdería si no continuaba el tratamiento.

-Sé que es una tontería volver a hablar del tema porque no va a servir de nada. He venido a decirte mi opinión y mis sentimientos, necesito hacerlo porque no puedo seguir así por más tiempo. –dijo.

-Yo… - empezó a decir pero Cristian la interrumpió.

-No, déjame acabar. Luego me marcharé. –interrumpió. –Yo te amo, como jamás he amado a nadie, y me duele que no quieras luchar, luchar para seguir viva, para que podamos tener una vida juntos y formar una familia.

-¿Formar una familia? Si tengo cáncer y tarde o temprano me voy a morir. –contestó con ironía.

-No tiene porqué ser así. El cáncer de mama es de los que tiene un porcentaje más alto de recuperación. –respondió en tono serio. –Además, estás siendo muy egoísta, no piensas en tus amigos ni en mi, sufrimos por verte así y tú rechazas la ayuda que intentamos darte.

Melinda entendía lo que Cristian decía. Sabía que tenía que seguir con el tratamiento, notaba que había empeorado desde que lo había dejado, pero le parecía imposible conseguir curarse por completo para formar una familia al lado de Cristian.

-Siempre te amaré. –dijo Cristian mientras le daba un beso, y luego se levantaba del sofá para marcharse definitivamente.
Ella se asustó, no quería perder a Cristian, era el amor de su vida. Sin él, no quería seguir viviendo ni un minuto más. – ¡No, por favor! ¡No te vayas…! Te amo… Haré lo que sea, volveré al tratamiento, pero no puedo vivir sin ti. –dijo en tono suplicante.

Melinda se abrazó muy fuerte a Cristian, no podía ni pensar en la idea de que se fuera de su lado. Cristian suspiró, había entrado en razón, sabía que el corazón no se equivocaba, sus sentimientos eran puros al igual que los de Melinda, que fueron más fuetes que su orgullo.

-Jamás te abandonaré. –juró antes de buscar sus labios para fundirse en un apasionado beso.

Llevaban varias semanas sin verse, y casi sin hablarse. Hacía mucho tiempo desde la última vez que se habían besado o habían estado juntos. Ambos necesitaban expresar sus sentimientos o sus almas explotarían de guardar tanto amor junto.

Cristian no podía esperar más. Cogió a Melinda en volandas y caminó hasta la habitación a ciegas pues no paraba de besar a Melinda por el cuello y en sus labios, mientras ella hacía lo mismo con él.

No pudieron esperar ni a quitarse toda la ropa, Cristian bajó los pantalones a Melinda y el tanga, y él se bajó sus pantalones lo justo para poder hacerla suya. Nada más entrar en ella ambos gimieron de forma muy audible.

Se entregaron el uno al otro como jamás se habían entregado, no de un modo tan profundo. El amor que se estaban demostrando casi se podía ver en el ambiente como un halo que los rodeara para que pudieran disfrutar el uno del otro.

Estaban sin ropa, abrazados, lo más juntos que sus cuerpos les permitían. Cristian acariciaba la espalda desnuda de Melinda con la mano. –Eres mi ángel…

-Lamento haber sido tan cabezota, pero esa pesadilla me atormentaba. Además me gusta llevar la razón, soy muy orgullosa. –dijo mirándole.

Él ante su comentario se rió. –Es evidente que eres cabezota, ni tus amigos ni yo habíamos logrado convencerte para que no dejaras el tratamiento. La niña se tuvo que salir con la suya. –contestó acariciando su mejilla. –Pero ahora ya en serio, estoy preocupado, mañana mismo te hago una revisión y vuelves a la quimio.

-¡Sí, señor! –contestó con la mano en la frente como los soldados.

-Anda, deja las imitaciones a Darío que a ti se te da fatal…

El ánimo de Melinda había mejorado notablemente, y eso ayudaba a su recuperación. Pues siempre se decía que si se tenía una actitud positiva, la recuperación era algo más rápida, y el tratamiento no se hacía tan tortuoso.

Por las mañanas iba a las sesiones, y por las tardes, siempre que Cristian no salía muy tarde, iba a cenar con ella a casa y así estar juntos un rato. E incluso alguna que otra noche se quedaba a dormir allí con ella.

Sus amigos estaban muy felices, pues veían el cambio tan grande que estaba dando Melinda y se alegraban de que el tratamiento funcionara bien. No solo Darío y Delia, sino también las hermanas de Cristian. Los ocho amigos se habían echo inseparables.

Delia y Kirian estaban muy felices juntos, al igual que Darío con Samanta. Tanto Darío como Samanta, eran igual de bromistas y dicharacheros, les gustaba mucho la fiesta y las salidas nocturnas, lo cierto es que hacían una bonita pareja.

Había pasado bastante tiempo desde que Melinda empezara el tratamiento, su mejoría se notaba bastante. Ese día tocaba revisión, para comprobar si el cáncer había desparecido por completo y estaba recuperada.

Esa mañana fue Delia con ella para acompañarla, se pidió unas horas en el trabajo para poder estar con ella durante la revisión. Cristian y Melinda entraron en el despacho, ya le habían hecho algunas pruebas y ese día le daban los resultados. Además Cristian la revisó.

-¿Entonces cómo estoy? –preguntó Melinda ansiosa.

-Sí, dinos algo ya, que estamos de los nervios. –añadió Delia.

-Pues he estado revisando a Melinda y viendo los resultados, y por fin estás recuperada. Dentro de un tiempo podrán operarte el pecho.

Ella se levantó de la silla y abrazó a Cristian, estaba llorando por la noticia. Delia estaba también muy contenta. Melinda se sentó en las piernas de Cristian y le dio un beso muy tierno.

Tuvieron la mala suerte de que abrieron de golpe la puerta de su despacho, y Cristian se quedó con la boca abierta. Era Walter, que al verlos sonrió desmesuradamente. –Sabía que seguirías con esta guarra…

-¿Qué haces aquí? –preguntó desafiante, levantándose de la silla.

Walter se acercó a él muy tranquilo y sonriendo, Cristian sabía que eso no era bueno, seguramente estaría tramando algo para destapar su relación con Melinda y que tuviera problemas en el hospital.

-Tranquilo, te traigo un mensaje de Kira. Que te echa de menos y quiere volver a verte muy pronto. Es que dice que lo del otro día le supo a poco –contestó.

Melinda no podía creerse lo que acababa de escuchar, sin dar tiempo a nadie a decir nada, salió corriendo del despacho. Bajó por las escaleras llorando a lágrima viva y fue hasta la salida del hospital. Justo fue a tropezar con Darío. Al verla llorando se angustió mucho. – ¿Qué pasa? ¿Los resultados no son buenos?
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