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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




lunes, 12 de abril de 2010

Renacer capitulo 25

25º- Encierro

Debía pensar lo que le pediría a Cristian, él tenía muy claro que no le devolvería viva a Melinda, pero debía engañarle el tiempo suficiente para que se hiciera esperanzas y luego degollarla y entregarle un cadáver.

Estuvo viendo la tele, intentando pensar en lo que le pediría cuando le llamara. Quería dinero, eso lo tenía claro, cuanto más dinero pudiera sacarle mejor. Quería que sufriera, y la mejor forma de conseguirlo era hacerle sufrir, y se le empezó a ocurrir una idea. Así que se levantó, fue hasta su habitación y allí empezó a buscar.

……………………….

Delia estaba esperando en la calle a Melinda, como cada tarde. Pero ya era un poco tarde, y su amiga jamás se había retrasado, era una loca de la puntualidad. La llamó al móvil pero salía apagado. Así que llamó al fijo de su casa pero tampoco respondió nadie, y eso empezó a preocuparla, quizás le había pasado algo.

Así que llamó a Cristian, tardó varios tonos en cogerlo pero finalmente descolgó. –Hola, ¿ya estáis paseando como todas las tardes? –preguntó muy alegre.

-Pues la verdad es que no, Melinda no ha venido y la he llamado pero tiene apagado el móvil. –contestó preocupada.

-¿Y llamaste a casa?

-Sí, pero nadie contesta. Estoy preocupada. –respondió.

-Bueno tranquila, voy a buscarte y vamos a casa a ver si está allí. Tal vez se quedó dormida y no se da cuenta del teléfono.

Ella esperó en la calle, Cristian no tardaría mucho en llegar, pero tuvo que sentarse en un banco porque empezaban a dolerle las piernas y la espalda de estar de pie. Poco rato después vio llegar a Cristian con el coche y se montó.

Llegaron a casa y estuvieron mirando por todas las habitaciones pero no había ni rastro de Melinda. Su bolso no estaba, con lo que suponían que había salido a reunirse con Delia pero no estaba por ningún sitio.

Mientras pensaban, por dónde empezar a buscarla, empezó a sonar el móvil de Cristian con un número oculto. –No sé si sabes quién soy. Espero que sí. Me has quitado todo lo que me importaba, y tú perderás todo lo que te importa.

-¿Qué estás diciendo? –preguntó Cristian.

-Tu preciosa novia, tiene una abultada barriguita, sería una pena que les pasara algo… -dijo riéndose.

-¿CÓMO? ¿QUÉ LE HICISTE A MELINDA? ¿Dónde la tienes?

-Está donde no puedes encontrarla. Y a menos que hagas lo que te pida no volverás a verla. Volveré a llamarte en 3 horas para decirte lo que quiero. No llames a la policía o están muertos. –dijo con voz seca antes de colgar.

Cristian se puso de los nervios, Walter tenía a Melinda, estaría encerrada en algún lugar antihigiénico, tal vez no la daría de comer, y lo que más temía era que la pegara o que se aprovechara de ella. Pues era menudita y con el embarazo tan avanzado ya se fatigaba con facilidad.

-¿Qué ha pasado? –preguntó Delia con la respiración alterada.

-Walter tiene a Melinda. Pero debes tranquilizarte, siéntate y respira. Voy a llamar a los demás y a mis padres. Tienen que saberlo, además yo necesito consejo sobre lo que hacer.

Llamó a sus amigos, sus hermanas y a sus padres que se reunieron con ellos en casa nada más recibir la llamada de Cristian. Darío era una de los que estaba más alterado, pues tanto Delia como Melinda, eran como hermanas para él. -¿Qué vamos a hacer? ¿Llamamos a la poli?

-NO. –dijo Cristian muy alterado. –Dijo que nada de policía o los haría daño.

-Pero algo tenemos que hacer. Intentar buscarla o algo. –añadió Kirian.

-Dijo que me llamaría para decirme lo que quería. Falta una hora y media para que llame. –les dijo mirando el reloj de su muñeca.

Todo se quedó en absoluto silencio. Las chicas estaban muy nerviosas y llorando sin control. Los chicos estaban cabreados, intentando trazar planes descabellados para intentar encontrarla. Pero Cristian se había quedado parado, mirando por la ventana, con una foto de Melinda en la mano y sin mediar palabra con nadie.

Cada segundo, cada minuto que pasaba era insoportable. Deseaban tener noticias de Melinda, pero temían alterar más de la cuenta a Cristian, que estaba irreconocible, parecía a punto de estallar, como un globo cuando no puede soportar más aire y revienta.
………………….

Walter había estado buscando en su habitación una cámara de video para grabar a Melinda. Sabía que una de las cosas que tenía que hacer era mostrar que estaba viva. Pero el tener una cámara de video le estaba dando otras ideas que también llevaría a cabo.

Bajó al sótano y entró para acercarse a Melinda que seguía llorando muy nerviosa. Ella se acurrucó asustada al verle, pero él abrió la cámara enfocándola de cerca. –Vamos, tengo que demostrar que estás viva, así que saluda a tu novio.

-Me tiene encerrada en una habitación. Estoy atada a una cama, parece que es un sitio silencioso porque no se oyen ruidos de tráfico. –al decir tantos datos, Walter la abofeteó fuerte en la cara.

-No te hagas la lista, no le darás pistas de dónde estás.

-Ahora le voy a llamar, y acercaré el teléfono para que hables y así vea que estás viva. ¿Entendiste?

Melinda asintió asustada. Frotaba su mejilla allí donde había recibido el bofetón de Walter, que la había golpeado con mucha fuerza. Mientras veía cómo marcaba el móvil, la observaba de una forma obscena, como pensando cosas inapropiadas.

Marcó con calma el número de Cristian, que lo cogió al primer tono y poniendo el manos libres. -¿Dónde está Melinda?
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