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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




miércoles, 14 de abril de 2010

Renacer capitulo 29

29º- Entre la vida y la muerte

En cuanto Javier se llevó a Melinda a su coche, Walter fue detrás. Con la reacción que había tenido no se fiaba de él. Tal vez no fuera capaz de hacer lo que le había ordenado, y no podía consentir que Melinda siguiera viva, ella debía morir para que Cristian sufriera.

Con cautela siguió el coche de Javier, debía ser a una distancia prudencial para que no se percatase de su presencia. Habían pasado la zona más apartada de la carretera y vio que detuvo el coche en un parque.

Se escondió entre los matorrales y vio cómo depositó cuidadosamente en el suelo a Melinda. Estaba dispuesto a pegarle un tiro allí mismo, aunque intentó controlarse, pues no era un parque muy transitado y tal vez moriría de todos modos.

Pero cuando vio que cogió el móvil de Melinda y llamó a Cristian estuvo a punto de estallar de cólera. Aunque pensó que cuando fuera Cristian a buscarla podría ajustar cuentas directamente con él.

………………………….

Cristian no paró de abrazar a Melinda, quería acomodarla mejor entre sus brazos para llevarla al coche. No podía creer que ya la tuviera entre sus brazos, le parecía un sueño. – Vamos hijo, hay que darse prisa o el bebé podría correr peligro.

Pero antes de que pudieran caminar hacia el coche, se oyó un disparo, todos se quedaron estáticos mirando a su alrededor, buscando de dónde venía semejante amenaza. – ¿Estáis todos bien? –preguntó Dennis.

Los miró a todos, se horrorizó al ver cómo un chorro de sangre salía de la boca de su hijo mientras perdía el equilibrio y caía lentamente con Melinda en brazos. Todos se acercaron a él corriendo.

Tenía un disparo en la espalda, muy cerca del omóplato derecho. -¡HIJO MIO! ¡NO! ¡Aguanta! –dijo Dennis desesperado.

Cristian no respondía, los ojos se le desenfocaban, sin mirar a ninguna parte, tosía pues le costaba respirar. El pulso cada vez se notaba más débil. Dennis intentaba tapar la herida con la mano para que no perdiera tanta sangre.

-Hay que llevárselos. Pero ¿quién nos ha disparado? –preguntó Kirian mirando a su alrededor.

Entonces oyeron un coche derrapar, Kirian echó a correr, pudo ver un coche negro, con las lunas tintadas, le pareció que era un Renault Scenic. Pero no consiguió ver la matrícula.

Dennis estaba sujetando a su hijo, y Darío tenía entre sus brazos a Melinda. Dennis lloraba por su hijo. –Hijo, tienes que aguantar, os llevaremos al hospital. –dijo entre sollozos.

-Mel… -susurró con los ojos desenfocados.

-Está a tu lado, y estará bien. Tú también estarás bien. –contestó abrazándolo.

Los llevaron al coche, Dennis hacía presión en la espalda de Cristian para evitar que se desangrara. Kirian iba al volante, Pedro de copiloto y Darío llevaba entre sus brazos a Melinda, tapándola con su chaqueta para evitar que siguiera tiritando.

Una vez allí se los llevaron para examinarlos, Dennis estaba tan alterado que no fue capaz de entrar para intentar ayudar. Llamaron a las chicas contándoles lo ocurrido, ellas se alteraron mucho y dijeron que irían al hospital.

Las chicas llegaron lo antes que pudieron. Kirian se abrazó a Delia, Pedro a Adriana. Samanta a Darío y Annette a su marido que tenía toda la camisa cubierta de la sangre de su hijo.

Estuvieron relatando cómo encontraron a Melinda y el disparo, mientras esperaban tener noticias de Cristian y de Melinda. Salió un compañero del hospital. Pablo de pelo moreno, alto y bastante fuerte. – ¿Cómo están? –preguntaron todos al unísono.

-Melinda, está algo mal nutrida, deshidratada, además de tener una fiebre muy alta. Pero con unos días de reposo y buena alimentación se repondrá sin problemas. Y el bebé está bien a pesar del estado de Melinda.

-¿Y mi hijo? –preguntó Annette.

-Le están operando para extraerle la bala. Pero si Dennis no hubiera estado cortando la hemorragia ya lo habríamos perdido. No falta mucho para que salga de quirófano. –contestó.

-Gracias, Pablo. ¿Podemos pasar a ver a Melinda?

-Claro, ya la han subido a una habitación y no para de preguntar por vosotros. –respondió con una sonrisa.

Entraron a la habitación, Melinda al verlos suspiró levemente. Estuvo relatando sus horas en cautiverio, y ellos escucharon atónitos todo el relato. Abrazaron a Melinda para transmitirle fuerza.

Lo malo era que, sabían que tarde o temprano tendrían que decirle lo de Cristian, pero estaba intentando evitar el tema todo lo que podían, ya que con lo nerviosa que estaba su reacción no sería buena.

Pero Melinda no era tonta, y sabía que estaban evitando responder sobre el paradero de Cristian. – ¿Me vais a decir ya dónde está?

-Pues… -empezó a decir Kirian.

-Es que cuando te encontramos alguien nos disparó. Hirieron a Cristian en el hombro y ahora le están quitando la bala. –terminó de decir Darío.

-¿QUÉ? Quiero verlo ¿Dónde está? –preguntó nerviosa.

-Tranquila. Dentro de poco saldrá de quirófano y podremos verlo. –intentó calmarla Annette.

Esa respuesta no pareció convencer del todo a Melinda, pero sabía que no le quedaba más remedio que resignarse y esperar. Aunque no estaba tranquila, su novio estaba en una operación muy delicada.

Estuvo acariciando su barriguita, eso siempre la había tranquilizado cuando estaba nerviosa. Eso, y el chocolate, tuvieron que llevarle chocolate para poder tenerla algo más tranquila, hasta que por fin tuvieran noticias de Cristian

Pasada una hora más, Pablo les avisó que ya llevarían a Cristian a la habitación, lo pondrían con Melinda. Metieron la cama en la habitación. Estaba con suero, intubado y un vendaje por todo el pecho y el hombro derecho.

Melinda no pudo evitar ponerse a llorar al verlo. –Está… ¿Se encuentra bien?- preguntó con la voz temblorosa.

-Tiene que descansar, pero hemos extraído la bala y todo ha ido bien. Seguramente en un rato despertará. –contestó Pablo.

Pensaron que debían dejar un tiempo a Melinda para que estuviera a solas, no querían agobiarla, y a ella le bastaba con poder mirar a Cristian. A la media hora, empezó a abrir lentamente los ojos.
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2 rosas :

rocio dijo...

oooo k intrigsaaaaaaaaa me enkanta la istoria cariño TQQQQQQQQQ

Cristina dijo...

madre miaa k mala suerte tienen los pobres k cabron Walter.. espero k no se salga con la suya

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