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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




jueves, 15 de abril de 2010

Renacer capitulo 31

31º- Embarazo en peligro

Estaba cada vez más enloquecido, de un momento a otro iba a disparar contra Cristian. Entonces antes de que pudiera reaccionar ninguno, un coche atropelló a Walter que estaba parado en medio de la calzada.

Al conductor del coche le había pillado de improviso, no había visto a Walter en medio y se lo había llevado por delante sin remedio. El conductor salió, y la gente de alrededor que había estado oyendo las amenazas de Walter, se acercaron a ver. Llamaron a la ambulancia y a la policía.

Cristian se giró y abrazó a Melinda que estaba temblando a causa del sobresalto. De sus ojos caían innumerables lágrimas, estaba muy asustada. Se abrazó fuerte a Cristian. –Shh… ya está, ya ha pasado todo.

Llegó la policía y la ambulancia, estuvieron declarando todo lo ocurrido con Walter. Se llevaron a Walter pero ya estaba cadáver cuando la ambulancia se lo llevó. Pero toda la situación vivida, había alterado mucho a Melinda, estaba muy nerviosa y alterada.

Empezó a notar de nuevo pinchazos en la tripita, pero en esa ocasión eran más fuertes. Inconscientemente se agarró la barriguita. –Me duele… me duele mucho… -dijo con cara de dolor.

Cristian la cogió en brazos, y fue hasta un policía que había todavía allí. –Por favor, ¿puede llevarnos al hospital? Mi novia no se encuentra bien.

Llegaron al hospital a toda prisa, de hecho el policía había puesto la sirena para poder llegar antes. Pusieron a Melinda en una camilla y la llevaron al box 1. Cristian tuvo que quedarse en la sala de espera.

Llamó a los demás, afortunadamente su padre tenía turno en el hospital, y fue él mismo a revisar a Melinda. No tardaron mucho en llegar, y aún no había salido Dennis para decirle el estado de Melinda.

-¿Qué ha pasado? –preguntó Darío.

Delia con el embarazo tuvo que sentarse porque se había alterado bastante con la noticia. Los demás estaban dando vueltas por la sala de espera muy nerviosos mientras Cristian les terminaba de contar toda la historia.

-Me alegro que ya por fin esté muerto, porque era como una mosca cojonera. –se quejó Kirian.

-No digas eso, no hay que alegrarse del mal ajeno. –le regañó Delia.

Mientras hablaban de unas cosas y otras, Dennis entró en la sala de espera. Cristian se acercó con la cara descompuesta. – ¿Cómo está Melinda? ¿Y el bebé está bien?

-Pues la situación no es muy alentadora. –dijo su padre. –Entre el secuestro, lo enferma que estuvo, y toda la tensión, la placenta se ha desprendido.

-¿Cómo? Entonces ¿el bebé está en peligro? –preguntó Cristian muy nervioso.

-Para que el embarazo siga adelante, debe estar en reposo absoluto hasta el término del embarazo, o podría perder al bebé. –contestó su padre.

Cristian no podía más, tenía tanta tensión acumulada que le sobrepasaba de forma espantosa. Se apoyó contra la pared y tapó su cara con las manos. Todos pudieron oír sus sollozos. –Ya no puedo más, ¿Qué demonios he hecho en otra vida para que todo lo malo me pase a mi y a Melinda?

-Tranquilo, sé que todo lo malo está viniendo junto, pero verás como a partir de ahora todo irá mejor. –dijo Kirian intentando alentarle.

Estaba cada vez más furioso, los nervios se le estaban alterando demasiado. Estaba al borde de un ataque de histeria. –Tómate este calmante, que si no te va a dar algo. –dijo su padre dándole una pastilla.

Cristian dio un manotazo y la pastilla cayó al suelo. -No voy a tomar nada, ¡quiero ver a Melinda! ¡Y la quiero ver ya! –exigió muy enfadado.

-No seas niño, ahora no puedes verla. Tendrás que esperar. –replicó su padre.

-NADIE ME LO VA A IMPEDIR. Ni siquiera tú. –contestó con tono amenazante.

Fue corriendo por el pasillo para intentar encontrar a Melinda. Todos los demás iban detrás de él, intentaban sujetarle, pero no querían montar un espectáculo en medio de todo el hospital.

Pero Cristian estaba cansado de hacer lo correcto, de esperar sin tener noticias, y sobre todo de recibir palos y malas noticias por todos lados. Explotó, se puso como un loco intentó pegar a su padre un puñetazo, pero antes de que siguiera descargando su ira oyeron un grito que venía de la habitación de Melinda.

Cristian entró abriendo la puerta de golpe, los demás les siguieron. Dentro vieron a Melinda. Estaba de pie sujeta a la cama con una mano y con la otra tocándose la barriguita. Tenía el camisón manchado de sangre, y un chorro le manchaba todas las piernas hasta llegar al suelo.

-MEL, ¿Qué ha pasado? –preguntó Cristian sujetándola y volviendo a tumbarla en la cama con delicadeza.

-Quería hacer pis, pero como ninguno veníais aunque os estaba llamando, decidí ir sola. Al ir a levantarme empecé a sangrar. –contestó llorando.

-Voy a revisarla. Iros fuera. –dijo Dennis.

Todos obedecieron menos Cristian, tuvieron que sacarle a rastras y por la fuerza ya que se negaba a alejarse de Melinda. Estaba furioso por la situación, pero se dio cuenta de su comportamiento, había intentado pegar a sus amigos y a su padre, eso era imperdonable.

-Yo…- empezó a decir. –sé que mi comportamiento todo este tiempo a sido deplorable, pero me estaba sobrepasando la situación con Walter. Lo siento. –se disculpó avergonzado.

-Tranquilo, entendemos que estuvieras histérico. –contestó Darío.

-No merezco que me perdonéis. –dijo apesadumbrado.

-Vamos, no es para ponerse así. Claro que te perdonamos, hermanito. –contestó Samanta.

Todos se abrazaron a Cristian para demostrarle su apoyo y que le habían perdonado. Pero Cristian no estaba tranquilo sin tener noticias de Melinda, le parecía que su padre estaba tardando demasiado.

Hasta que por fin Dennis salió de la habitación. Cristian se acercó y le abrazó. –Papá siento haberme puesto así antes, no quería intentar pegarte. –dijo muy emocionado.

-Vale hijo, está olvidado. –contestó con una sonrisa. –Pero ¿no quieres pasar a ver a Melinda?

-Sí, ¿se encuentra bien? –preguntó.

-Vamos a pasar con ella y os lo cuento a todos. –contestó su padre.

Entraron a la habitación. Cristian se abrazó fuerte a Melinda y besó sus labios con delicadeza. -¿estás bien?

-Me asusté al ver la sangre pero ya estoy más tranquila.
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