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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




lunes, 3 de mayo de 2010

Ardiente pasión capitulo 23

23º- Furia

-Yo decía que estaba con tu hermana, para que tus padres no le preguntaran a tu hermana, soy su excusa.

-Y de paso ella es la tuya, para hacer ¡vete a saber el qué y con quién! –contestó casi con la mirada llena de asco.

-¿Qué insinúas? –preguntó ella empezando a enfadarse. –No estarás insinuando que te estoy engañando con otro ¿No?

-¡Es preciosamente lo que parece! Todo el día de secretos, con llamaditas, y esos dichosos mensajes con los que no haces más que reírte… -contestó cada vez más irritado.

-¡ERES UN IMBÉCIL! –gritó ella. – ¿Eso es lo que confías en mí? ¿En serio crees que te estoy engañando con otro?

Él soltó de golpe la muñeca de Melinda, ella se frotaba allí donde Cristian había estado agarrándola, realmente le había hecho daño. –Si es cierto que no me estás engañando, ya me estás diciendo qué es lo que haces cada tarde cuando me mientes diciendo que te vas con mi hermana. –dijo muy seriamente.

-No puedo decírtelo.

Cristian movió la cabeza a los lados, si no quería ser sincera y seguía escondiendo algo, era porque sin duda no sería nada bueno. – ¿Por qué no? Creo que al menos me merezco la verdad.

-¡Déjame en paz! Si de verás crees que te estoy engañando pues lo siento por ti. –contestó antes de correr hasta la habitación y encerrarse dentro. Se tumbó en la cama y las lágrimas caían sin control, ya no podía aguantar sin desahogarse.

Cristian se quedó paralizado, ¿en serio Melinda le estaría engañando? Debería creer en su palabra, pero le resultaba muy difícil con los celos a flor de piel. Se sentó en el sofá y hundió la cabeza entre sus manos, mientras unas lágrimas comenzaban a caer por sus mejillas.

……………………..

Nada más salir corriendo Cristian del bar, Samanta se quedó muy preocupada. Cristian era muy temperamental, y aunque no solía enfadarse demasiadas veces, cuando lo hacía era como el ojo de un huracán, arrasaba con todo a su paso.

-¿Por qué no le has impedido que viniera? –le preguntó a su hermano.

-No he podido. Pero en algo si tiene razón ¿Dónde está Melinda, si se supone que todas las tardes está contigo? –preguntó Kirian impaciente.

-No lo sé con seguridad. –contestó. –Lo que sí que sé es que está relacionado con el cumpleaños de Cristian.

-¿Su cumpleaños? ¿Y eso que tiene que ver para que desaparezca todas las tardes? –preguntó sin comprender nada.

-Mejor te lo cuento luego, ahora es mejor que vayamos a buscarle. Antes de que diga cosas de las que luego se arrepienta.

Javier estaba allí sin saber qué decir o qué hacer. –Si queréis os acompaño. –dijo algo retraído.

-Mejor que no, mi hermano cuando se enfada es… bueno que es mejor no estar cerca cuando está enfadado. –dijo ella. –Te llamo más tarde y te cuento. –añadió antes de darle un beso y marcharse con Kirian.

-Supongo que se ha debido ir a casa, total, no sabría por donde buscar a Melinda. –dijo Kirian.

-Tal vez, y por probar no perdemos nada.

Marcharon todo lo deprisa que Samanta podía, pues le costaba bastante. Kirian estaba poniéndose más nervioso. –Mejor te llevo en brazos y llegamos antes. –dijo cogiendo a su hermana.

-Que ahora somos dos. A ver si no vas a poder con nosotros.
-No digas tonterías hermanita, eres como peso pluma para mí. –contestó él muy orgulloso de sí mismo.

Llegaron a casa en seguida, Kirian abrió con sus llaves, lo hizo con cautela, pues no sabían si estaría allí. Se asomaron al salón en silencio, y vieron la figurita rota en el suelo. Cristian estaba en el sofá, se podían escuchar sus sollozos.

Samanta se acercó a él con cuidado. Puso su mano sobre el hombro de su hermano. –Hermanito ¿Estás bien?

-Déjame… -su voz era casi suplicante.

-¿Por qué está rota la figurita? –preguntó Kirian algo temeroso. Pues su hermano podía haber tenido un arranque violento con Melinda y eso le preocupaba bastante.

-Necesitaba romper algo. Y luego llegó ella con esa sonrisa y sus malditos secretos. –dijo apretando los dientes.

-¿Melinda está en casa? ¿Dónde está? –preguntó Samanta.

-Encerrada en su habitación.

-¿Encerrada por qué? –preguntó su hermano.

-Después de discutir se encerró y lleva allí desde entonces. Supongo que estará hablando con su amante, para decirle lo ocurrido. –contestó con ironía.

Samanta se acercó a él y le pegó una bofetada, él se restregó allí donde su hermana le había pegado y la miró. Se alarmó cuando vio a Samanta llorando desconsoladamente. – ¡ERES IDIOTA! –gritó enfadada.

-¿Y esto a qué viene?

-Viene a que lo mereces, y te merecerías una paliza. Es que ¿De verdad crees que Melinda te podría engañar? Si todo su mundo gira en torno a ti.

-¿Y tanto secreto? ¿Por qué me miente? No intentes disculparla. –dijo poniéndose de pie junto a su hermana.

Ella volvió a abofetear a su hermano con furia. Él se estaba cabreando cada vez más. – ¿Pero estás tonta o qué?

-Hermanito no te pases. A ver si voy a tener que darte yo pero en serio. –Le advirtió Kirian mirándolo fijamente.

-Tanto que la acusas de que te está engañando y no tienes ni idea de nada. Con lo mal que te estás portando con ella, de verdad te merecerías que te engañara con otro.-dijo furiosa. –No mereces ser el novio de una chica como Melinda. –realmente estaba cabreada con su hermano.
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