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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




miércoles, 5 de mayo de 2010

Ardiente pasión capitulo 27

27º- Sorpresa inolvidable

-Jamás me hubiera esperado algo así. –dijo Cristian muy sorprendido.

-Te lo mereces, y no es la única sorpresa. –comentó alegremente.

-¿Más sorpresas? – preguntó. –No creo que me merezca tantas cosas.

-Sentaos todos, que quiero que veáis otra de las sorpresas. –pidió Melinda a todos ellos, incluso a Jaime y sus amigos.

Se sentaron mirando hacia la tele y Melinda encendió el DVD. Empezó una música, Claro de Luna de Debussy, después empezaron a salir imágenes de Cristian, de cuando nació, de adolescente. Muchísimas fotografías de la vida de Cristian, y fotos con sus amigos y con Melinda.

Las dos últimas fotografías emocionaron a Cristian, hasta el punto de hacerle llorar de emoción. Una de ellas era una foto de los dos, y la otra era una ecografía del bebé. –Es… es nuestro bebé… -susurró emocionado.

Todos aplaudieron, había sido muy emotivo y la reacción de Cristian fue contagiosa. Sobre todo Samanta, estaba muy sensible pues no faltaba mucho para que diera a luz a su niña. Pues había querido saber el sexo del bebé en cuanto se pudo.

La fiesta siguió, el grupo de Jaime siguió tocando para amenizar la fiesta. Estaban muy emocionados, Cristian no podía parar de sonreír, todo había sido una gran sorpresa, no se podía haber esperado algo así.

Pero no fue la única sorpresa. –Cariño, tengo otra sorpresa más. Porque esto aún no ha terminado, queda mucha fiesta todavía.

Se acercó a él y le entregó unas llaves. Él la miró algo sorprendido, parecían las llaves de una casa. – ¿Unas llaves? ¿Para qué son?

-Son de nuestra nueva casa, si tú quieres. –contestó. –está muy cerca de aquí pues sabes que no podría separarme de mis hermanas. ¿Qué contestas?
-Que estoy impaciente por ver nuestra nueva casa. –dijo abrazándola con pasión y ternura.

-Y bueno… queda otro regalo. –añadió Melinda.

-¿Otro regalo? –preguntó incrédulo. –Ya es demasiado, preciosa mía.

Se fue a la habitación y regresó con un paquete no demasiado grande. –Ten, este es mi último regalo.

Cristian abrió emocionado el paquete, dentro se encontró la trilogía de videojuegos de God of Wars. Nada más verlo se dibujó en su rostro una sonrisa tan amplia que no le cabía en la cara. – ¡Eres estupenda! Creía que ya se habían agotado…

-Bueno, lo reservé hace semanas para que no te quedaras sin él. –confesó.

-Creo que ahora tocan los demás regalos ¿no? –dijo Kirian muy emocionado.

Le dieron un gran paquete, lo abrió y dentro encontró un Home Cinema. –Os habéis pasado no era necesario semejante regalo.

-Ha sido entre los seis. –dijo Samanta.

-Y también queda el nuestro, hijo. –Dennis le ofreció un sobre.

Al ver el contenido se quedó boquiabierto. -¿Un viaje a París? –preguntó. –Papá, mamá, es demasiado.

-Claro que no lo es. Os vais dos semanas y disfrutáis puesto que Melinda todavía no tiene demasiado avanzado el embarazo.

-Creo que os habéis pasado, pero muchísimas gracias de verdad. Sois estupendos… -dijo abrazándolos.

-Hermanito, te lo mereces. –dijo Samanta. –Y bueno… ya que estamos tan contentos… nosotros queremos decir algo.

-Uy… ¿y tanto misterio? –preguntó Cristian que era el único que no lo sabía.

-Como vosotros os iréis a vuestra casa nueva. Nosotros nos vendremos aquí, hasta que al menos de a luz y pueda volver a trabajar. Pues nos gustaría vivir juntos. –dijo Samanta.

-Me alegro mucho hermanita. –Cristian la abrazó. –Y tú cuídamela mucho ¿Eh? –le dijo a Javier.

-Claro, sabes que lo haré. –respondió abrazándole, se habían hecho grandes amigos en poco tiempo.

La fiesta continuó hasta altas horas de la noche se lo pasaron realmente bien, pues habían esperado mucho tiempo. Fue una noche que no olvidaría ninguno de ellos, un día especial para recordar.

Al acostarse Cristian estaba tan feliz que no cabía en sí de gozo, era muy afortunado por la novia tan maravillosa que tenía. –Mel, ha sido un día estupendo. De verdad que no tenías que haber hecho todo esto. –dijo abrazándola.

-Te quiero y por eso lo hice. Aunque me costó bastante organizarlo todo. –respondió. –Por eso me iba todas las tardes, tenía muchas cosas que hacer.

Él al recordar la discusión que tuvieron se puso apenado, había tratado muy mal a Melinda, y ella lo único que había hecho era prepararle la mayor sorpresa del mundo. –Oye Mel, yo… quería pedirte perdón por lo que te hice. –dijo avergonzado.

-Eso ya está olvidado. –contestó abrazándose a él.

-No, no lo está Yo fui un estúpido, no me merezco que me perdones. –respondió apenado.

-Mi amor, tu hermana me contó lo que te pasó con tu ex novia. –dijo. –Y entiendo que te pusieras nervioso.

-Eso no es excusa. Si me hizo eso era porque era una mala persona. No debí ser tan idiota de pensar que tú me harías lo mismo cuando eres mi ángel. –contestó acariciando sus mejillas.

-Reconozco que me sentí dolida porque no confiaras en mí. Pero de verdad, ya lo he olvidado. –dijo ella mirándole profundamente.

-No sé lo que se me ocurrirá pero haré cualquier cosa para poder compensarte por todo. –respondió.

-De verdad que no hace falta. –dijo. –Aunque… bueno tal vez se me ocurre una cosa…- comentó con una ceja levantada.

-Creo que sé lo que dices, y claro que te compensaré como te mereces. –respondió apretándola más contra él.

Dándola tanto placer como le era posible, ella estaba enloqueciendo por estar sintiendo tanto placer. Disfrutaron del amor que se daban y del amor que se tenían. Del que disfrutaron durante toda la noche.

Ella ya había perdonado hacía mucho a Cristian, pero no pudo negar que esa noche de placer y desenfreno fue un bonito detalle. Un detalle que cada noche tenía Cristian. Era como un fuego que jamás se apagaba y la tomaba cada noche como si fuera la última.

El viaje a Paris fue maravilloso, lo pasaron estupendamente, era un lugar mágico y volvieron más enamorados si es que era posible. No tenían palabras para agradecer a los padres de Cristian su fantástico regalo.

Pasados unos días, empezaron con la mudanza, tenían muchas cosas que cambiar y muebles que mirar para la nueva casa. Lo bueno era que la casa estaba un par de calles más lejos. Eso ponía más sencillo el traslado de ropa y pertenencias de los dos.
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