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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




martes, 29 de junio de 2010

Un amor entre las estrellas capitulo 21

21º- Preparándose para luchar

Después de sentir todos los cambios por fin se relajó y pudo levantarse. Se sentía poderoso, ágil, como si pudiera levantar el mundo si su preciosa Melín se lo pidiera. – Vamos ya a por el agua que estoy deseando ver lo que puedo hacer. –dijo con entusiasmo.

-Recuerda que tú no podrás beber tanto como los demás. –le recordó Melín.

Cristian se acercó a ella y posó sus manos delicadamente sobre el rostro de su amada. –Tranquila, no debes preocuparte tanto por mí.

Se teletransportaron hacia la catarata, no debían perder tiempo. Cristian y Pedro ya no se sentían extraños pues su cuerpo estaba adaptado a esa sensación, aunque al llegar a la catarata no calcularon y no consiguieron llegar de pie. Melín y Aileen se rieron ante su torpeza.

-No os riáis, que nosotros es la primera vez que hacemos esto. –se quejaron los hermanos.

-Es que ha sido divertido. –se justificaron.

Ashtar se acercó a ellos con cara de pocos amigos mientras ellos se reían con sus amadas a su lado. –No debemos tardar, los humanos cada vez están más cerca.

-No seas impaciente, que un minuto más no importa. –le dijo Melín.

-Dejad las intimidades para otro momento. –se quejó él.

-¿Estás celoso? –le preguntó Cristian. –Búscate tu alma gemela.

-No seas grosero. –le regañó su novia. –Los “lih’ne” no se eligen, es algo que surge. –le explicó ella.

-Bueno pero si se pone a buscarla, seguro que la encuentra antes, en lugar de estar protestando tanto. –contestó Cristian.

Terminaron de hablar porque vieron que solo discutirían si seguían hablando del mismo tema. Las aguas sagradas estaban en lo más profundo de la cueva, donde la oscuridad te rodea y te abraza para llevarte a lo más profundo de esa tierra.

Aunque era una gran oscuridad, al tener las habilidades de los himanis no necesitaban linternas. Se adentraron a lo más profundo de la cueva, en un sepulcral silencio que para Cristian y su hermano era algo incómodo.

Pero después de un rato de silencio, y de eco de sus propios pasos, los ilaris se detuvieron. Se dieron cuenta que habían llegado a una zona amplia de la cueva. Y había un hueco en el suelo, en forma de pequeña fuente, en la que se podían ver unas aguas cristalinas, se veían tan claramente como en un espejo.

-¿Estas son las aguas sagradas? –preguntaron a la vez los dos hermanos.

-Sí, debemos beber del “calhe” una vez. –explicó Melín mostrando una especie de copa. –pero tú no podrás llenarla del todo o sería muy peligroso.

-Está bien, tranquilízate que ya soy mayorcito. –contestó dedicándole una sonrisa arrebatadora.

Eso hizo que Melín se sonrojara y le acercó el “calhe” para que Cristian bebiera. No sin antes asegurarse que no estaba llena del todo para evitar posibles peligros a su amado. Él bebió sin apartar los ojos de ella.

Pero después de tomar del agua… tampoco es que se notara distinto. Lo cierto es que esperaba notar algo, algún cambio o al menos notar que esas aguas tan sagradas estaban en su organismo.

-¿Hermanito tú notaste algo distinto? –le preguntó Pedro.

-La verdad es que no. –contestó Cristian. Se giró hacia Melín. – ¿Cómo se hacen las bolas de energía?

-No seas impaciente, además aquí dentro no podemos hacerlas o podría haber derrumbamientos. -respondió ella.

Después de que todos bebieran de las aguas se teletransportaron fuera, tenían que entrenar para estar listos. Sobre todo Pedro y Cristian que no estaban demasiado acostumbrados a los poderes de himanis.

Estuvieron entrenando para intentar estar lo más listos posibles, e incluso entrenaban su puntería con el arco, ya que, querían intentar sorprenderles con un ataque mediante flechas desde una distancia prudente.

Sabían que no les quedaba demasiado tiempo hasta que llegaran, debían estar listos para lo peor. Cristian y Pedro eran los que estaban más preocupados, sabían la clase de armas que tenían y lo peligroso que sería para todos los himanis.

Uno de los ilaris más anciano, llamado Hazariel, llamó a todos para poder hablar. –Querido pueblo, estamos en un serio peligro. Por eso vamos a llamar a los pueblos vecinos de Him’naj, necesitamos toda la ayuda posible.

Todos los himanis gritaron de alegría al escuchar la noticia. Cualquier ayuda sería bienvenida. No querían que destruyeran su planeta, que tanto amaban. Sabían que era muy difícil, pero debían intentar hacer lo que fuera.

Los ilaris se fueron a avisar a los pueblos vecinos, mientras los demás entrenaban muy duro. Cristian y Pedro estaban intentando practicar todo lo que podían, pero en el fondo sabían que a no ser que tuvieran mucha suerte, no tenían demasiadas posibilidades de ganar.

Después de un par de horas, los ilaris regresaron con muchos más himanis, eran todo lo que habían logrado reunir. Se los llevaron para que también bebieran de las aguas sagradas, pues cuanto más fuerte fueran mejor sería para todos ellos.

Los ilaris se pusieron con los ilaris de otros poblados para concentrarse. Querían visualizar dónde llegarían los humanos e intentar calcular cuánto faltaba para que llegasen.

Después de concentrarse un rato, por fin hablaron. –Pueblos himanis. Los humanos llegarán dentro de muy poco, llegarán al lado del río. Debemos tenderles una emboscada.

Todos los himanis gritaron efusivamente para demostrar su conformidad con el plan. Pero los dos hermanos estaban realmente preocupados. Cristian se puso a hablar con Melín. –Tienes que decirles que me dejen hablar, nosotros somos los que los conocemos.

-Está bien, ven conmigo. –dijo ella.

Los dos, agarrados de la mano, se acercaron hasta los ilaris. Fue Melín la que habló. –A Cristian le gustaría hablar, contar cómo son esos humanos y cómo luchan.

-Está bien. –dijo uno de los ilaris más mayores.

-Los humanos que vendrán, tendrán armas muy potentes, debéis esquivar los disparos o moriréis en el acto. –comenzó a hablar. –Son buenos luchando, pero no conocen estas tierras y eso es una ventaja. En la lucha cuerpo a cuerpo nosotros estamos aventajados, pero si tienen algún arma, lo primero que hay que hacer es arrebatársela.
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1 rosas :

Cristina dijo...

me encanta!! sigue asi guapaa! estoy deseando que lleguen los humanos y ver que pasa juu no quiero que maten a los himanis =)

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