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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




jueves, 17 de junio de 2010

Un amor entre las estrellas capitulo 5

5º- Cambios

No consiguió gran cosa, soñaba y soñaba con la preciosa Melín, con un beso, una caricia… tenerla cerca… era insufrible estar tan cerca y saber que sentía algo por él pero no quería aceptarlo…

Ese pensamiento le mantuvo en un sueño movido buena parte de la noche, no consiguió descansar en paz. Además estaba el asunto de su hermano, estaba preocupado por él, por si sanarían sus heridas tal como había dicho Melín.

Como no conseguía descansar en condiciones decidió salir y estirar las piernas, tal vez un paseo nocturno era lo que necesitaba. Observó la cándilis de Melín, le entraron unas ganas locas de entrar, pero se contuvo, sabía que eso solo empeoraría las cosas.

Decidió ir a ver a su hermano, se asomó dentro de la cándilis y se quedó paralizado con los ojos abiertos como platos, su hermano estaba besándose con Aileen. Ella levantó la vista y se asustó, se echó hacia atrás, como si quisiera protegerse.

Pedro miró y al ver a su hermano sonrió. –Hermanito, estás a salvo. Y, por cierto, eres de un inoportuno…

-Lo… siento, no pensé que fueras a estar… ocupado… -se disculpó.

-Tranquilo, en realidad acabábamos de besarnos hace un minuto. No sé todo ha sido de raro… Me he despertado y al verla… no sé fue como si un interruptor hubiera saltado en mi cabeza, a mi lado estaba Aileen tan bonita… -dijo mientras se le caía la baba al mirarla.

-Hermanito… ¡quién lo diría! Te has enamorado… -contestó asombrado.

-Pues… yo… déjame… -contestó sonrojado. –Por cierto, Aileen me dijo que viniste a verme con una tal Melín, es que tú también…- dijo con una sonrisilla.

Cristian se puso algo nervioso ante el comentario de su hermano. –Pues… lo cierto es que nos gustamos pero ella me huye… -respondió muy triste.

-Tú… tranquilo, seguro que irá bien. –contestó dándole una palmadita en el hombro.

-No lo sé. –contestó abatido. –Mejor os dejo a solas… -dijo.

Fue a dar un paseo por el bosque, no quería alejarse mucho por si luego no sabía regresar. Había una enorme roca, parecía como si tuviera forma de asiento, así que lo aprovechó y se subió encima para sentarse a pensar.

Pensaba… en Melín, por su cabeza no pasa nada más, solo pensaba en ella y en lo hermosa que era… Hasta que escuchó un ruido que lo alarmó, se acordó de aquel tigre de dos cabezas y se tensó.

Buscó pero no veía nada, casi no había luz. Se movió por los alrededores pues seguía escuchando ruido. Hasta que apoyados en un árbol vio a Melín y Ashtar, hablaban en ese lenguaje y Cristian no comprendía nada.

Se notaba que Ashtar estaba molesto, para eso no hacía falta entender el idioma, tenía cara de enfado. Melín tenía una expresión de tristeza, como si fuera a ponerse a llorar, y eso le dolía mucho a Cristian pues no soportaba verla sufrir.

Les observaba, no quería acercarse y entrometerse, pero no podía alejarse, le resultaba imposible dejar de mirar a Melín. Hasta que vio como Ashtar levantó la mano y le pegó en la cara a ella.

Eso enfureció a Cristian que corrió hacia ella. Se puso delante a modo de escudo y Ashtar le miró de forma desafiante. Melín se acercó y cogió su mano y miró a Ashtar. –Sé que no me entiendes, pero me da igual. –Dijo mirando a Ashtar. –Cómo le vuelvas a poner un dedo encima te las vas a ver conmigo.

Melín que aún tenía cogida su mano lo había entendido todo. –No puedes enfrentarte a él, es muy fuerte.

-Me da igual, no voy a consentir que nadie te haga daño. –contestó acariciando suavemente su rostro donde había recibido el golpe. –Sé que no quieres que me acerque a ti, pero nadie puede pegarte, no lo permito.

Ella ante tales comentarios se sonrojó y esquivó su mirada. –Gracias… Es mejor que nos vayamos. –dijo mientras comenzó a caminar arrastrando a Cristian con ella.

Cristian se dejó llevar gustoso, volvieron a las cándilis y se metieron en la de Melín. Se sentaron enfrente como habían hecho al conocerse. Ella no hablaba solo le miraba con admiración.

Cogió de nuevo su mano, a Cristian le encantaba esa sensación que le recorría el cuerpo cuando le tocaba y le traspasaba esa pequeña corriente eléctrica. –No debiste hacer eso, ahora Ashtar estará furioso.

-Por ti haría cualquier cosa… -dijo acercándose a ella. –Por cierto,… ¿Por qué razón discutíais?

-Tú eres la razón. Ashtar siempre ha querido que fuera su “lih’ne”, pero nunca llegué a sentir esa corriente eléctrica estando cerca de él. –explicó. –Pero… no sé si mi mitad me corresponde en los sentimientos.

Cristian estaba sin palabras, ella tenía miedo de que no le correspondiera, de que no la amara. Pero ella no se daba cuenta hasta qué punto la amaba. No dijo nada, se acercó a ella, cogiéndola de las dos manos y sus miradas se encontraron.

-Jamás haría nada que pudiera dañarte, y tu mitad sí te corresponde… -susurró.

Se acercó a ella más todavía. En ese momento, se dio cuenta de lo bien que olía era una mezcla entre frutas y flores, un olor muy característico y delicioso. Se acercaba lentamente a ella, que no hacía ni un solo movimiento, hasta que sus labios se rozaron.

Poco a poco se juntaron sus labios, se amoldaban perfectamente, los labios de Melín eran suaves, carnosos, delicados… Cristian los rozó con la lengua. Ese beso continuó de forma más intensa. Se tumbaron muy juntos en el suelo.

Cristian acarició su piel, era suave como la seda, era perfecta, preciosa, se daba cuenta de ello. Se estaban dejando llevar, y de qué forma tan intensa, Cristian jamás había sentido algo así con ninguna chica con la que había estado, era una sensación nueva.

Ella le quitó la camiseta, él se colocó encima de ella y se bajó los pantalones, para a continuación subir el traje de Melín y penetrarla lentamente. Al penetrarla ambos sintieron como si se hubiera encendido un fuego dentro de ellos, un fuego que los quemaba por dentro de una forma única.

Empezaron a moverse de forma tranquila y acompasada, ese movimiento estaba acompañado por pequeños gemidos emitidos por parte de ambos. Poco a poco ese baile fue aumentando de intensidad, hasta que entraron en un ritmo frenético y sin control.

Se daban caricias y besos a la vez que continuaban moviéndose, jamás ninguno de los dos había experimentado algo así, y les daba un placer infinito e inigualable. Tras un largo rato llegaron juntos al clímax, quedándose relajados.

No se separaron, seguían tumbados, ella apoyada en el pecho de Cristian. Le tocó para poder hablar con él. –Ahora nos pertenecemos, estamos unidos místicamente en cuerpo y alma.

-Eso es precioso… Pero poco acertado. Yo estoy unido a ti desde el momento en que te vi por vez primera. –dijo besándola en los cabellos.

Volvieron a besarse de forma muy tierna y sin separar ni un centímetro sus cuerpos. Entonces se escuchó un ruido, y alguien irrumpió en la cándilis, era Ashtar que al ver a Melín y Cristian abrazados y casi sin ropa enloqueció.

-¡Melín! –gritó furioso. Eso sí que lo entendió Cristian. Quizás si que hablaban algo de su idioma. Vio como Ashtar se abalanzaba contra ellos, bueno contra Cristian intentando ahogarle, intentaba zafarse de él por todos los medios, pero era muy fuerte…
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