Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




viernes, 18 de junio de 2010

Un amor entre las estrellas capitulo 6

6º- Problemas

Empezaba a notar cómo le faltaba el aire, pero se dijo que no podía dejarse derrotar tan fácilmente. Comenzó a darle puñetazos y patadas, hasta que consiguió que se apartara un poco.

Se miraron fijamente, estaba claro que Ashtar iba a saltar de nuevo contra él. Pero antes de que le diera tiempo ni a moverse Melín se puso en medio. Le miró con furia, estaba realmente enfadada. –No hagas, él mi “lih’ne”.

Ashtar abrió los ojos como platos, aún estaba enfadado, miró a Cristian como si fuera a atravesarlo con la mirada, pero volvió a mirar a Melín y finalmente salió de la cándilis.

Cristian acababa de comprobar que al menos comprendían el idioma y que incluso lo hablaban, aunque fuera un poco. Todavía estaba algo confuso por lo que acababa de pasar. –Así que, ¿sí hablas mi idioma?

-Nosotros hablar poco. Entender poco. –contestó en voz alta.

Eso alegró mucho a Cristian, estaba encantado, y cada cosa que descubría de Melín le asombraba más y más. Y se enamoraba más de ella a cada momento, su mirada era de admiración y adoración por ella.

-Me parece estupendo que puedas entenderme aunque sea un poco. –contestó con una sonrisa.

Durante varias horas estuvieron hablando, sobre lo que les gustaba a cada uno, lo que hacían… Cristian estaba muy asombrado, pues no estaban muy desarrollados pero vivían de la tierra, la amaban, estaban en simbiosis con el entorno.

Se daba cuenta de la visión de la vida y la naturaleza que tenían los himanis, respetaban al entorno y a los seres vivos, era una preciosa armonía que se respiraba en el ambiente. Además estando allí, no echaba nada de menos… ni la tecnología, ni la vida ajetreada, ni la comida basura…

Tan solo quedaba una persona viva que le importaba, su hermano Pedro, y estaba allí con él. Además tener un amor era estupendo, era bellísima, cada vez que la miraba la notaba más hermosa si es que era posible.

Pasaron varios días y Pedro había mejorado mucho en sus heridas, era asombroso, la pierna rota estaba casi soldada por completo. No sabían qué medicina usaron o qué fue lo que hicieron pero la recuperación era casi milagrosa.

Una mañana en la que Melín se despertó antes que Cristian se le quedó mirando, aunque no tenía nada en especial ni los talentos de los himanis, le veía como el ser perfecto, le despertó acariciando su mejilla.

Él se desperezó y abrió los ojos lentamente. –Mm… ¡qué bien! he sido despertado por un ángel… -suspiró cogiendo su mano con una sonrisa.

Ella se apartó un poco de él, rompiendo el contacto físico, eso extrañó algo a Cristian que se incorporó muy rápido. – ¿Qué ocurre?

-Tú, debes marchar… humanos estar buscando. –comentó triste.

-Yo… -empezó a decir.

Pero Melín salió de la cándilis sin darle tiempo a terminar de hablar. Él se levantó corriendo y fue hasta ella. Cogió su mano, pues sabía que no entendería todo. – ¿Por qué dices esas cosas?

-Debes volver a tu mundo, seguro que los humanos os están buscando. Los ilaris os pueden ayudar a comunicaros con ellos. –dijo sin mirarle.

-Pero… yo no quiero irme… -contestó.

-Este no ser tu mundo… -rompió el contacto con la mano y le miró a los ojos. –Tú mejor marchar. –dijo para luego salir corriendo.

Cristian estaba desolado, no sabía la razón por la que Melín estaba así, le dolía el alma solo de pensar en marcharse de su lado. Así que fue a hablar con Pedro, se dirigió a su cándilis y entró.

Pedro y Aileen aún estaban dormidos, estaban abrazados de forma muy tierna. Cristian se acercó a su hermano sin hacer ruido. –Ey… hermanito… -susurró lo más bajito que pudo.

Pero su hermano ni se movió, la que si se despertó fue Aileen, pues tenían los sentidos muy desarrollados. Le miró extrañada pero tranquila. Ella cogió la mano de Pedro y se puso a hablar. –Tu hermano está aquí.

Entre eso y la pequeña corriente eléctrica que sentía cuando le tocaba se despertó algo sobresaltado. -¿Qué? ¿Qué pasa? –preguntó desorientado.

Entonces vio a su hermano con una cara llena de tristeza. –Hermanito, ¿Estás bien? ¿Ocurre algo?

-Necesito hablar contigo. ¿Puedes venir? –pidió con los ojos llorosos.

-Claro, voy. –dijo mientras se giraba hacia Aileen. –No tardo, vamos a hablar. –explicó para darle un corto beso que la sonrojó.

Salieron de la cándilis despacio, y se alejaron un poco, se sentaron en la roca que había descubierto Cristian que parecía un asiento. –A ver ¿Qué pasa?

-No sé, Melín esta muy rara… Dice que tenemos que volver, que nos estarán buscando. Y que los ilaris nos pueden ayudar a que nos comuniquemos con ellos. –explicó.

-Pero ¿es que habéis discutido o algo y está molesta? –preguntó intrigado.

-No, si todo estaba bien. No sé, tal vez fue por la pelea con Ashtar…

-Pues lo que debes hacer es hablarlo con ella. Pero no te agobies ¿vale? –dijo dándole un abrazo a su hermano.

-Gracias… no sé qué haría si no estuvieras aquí conmigo…

-Lo sé, es que soy indispensable… -contestó muy orgulloso.

-No te hagas el importante, aunque físicamente seas el mayor, mentalmente te saco unos años. –respondió burlándose.

Comenzaron a reírse, se querían con locura, siempre habían estado juntos, y tenerse el uno al otro en ese planeta era algo muy importante. Se apoyaban mutuamente y se necesitaban.

Fue por todo el poblado buscando a Melín, pero no la encontró, se estaba desesperando, la necesitaba… A quien sí vio fue a Ashtar que le miró con furia y se acercó a él con paso firme.

Cristian se quedó quieto sin dejar de mirarle, estaba con la guardia preparada por si Ashtar le atacaba de nuevo. –Melín no querer verte. Tú marchar con humanos.

-¿Por qué?

-Este no ser vuestro mundo.

-Eso a mi me da igual, musculitos. –contestó con chulería y furia.

Ashtar lo miró extrañado y enfadado, Cristian dedujo que lo de “musculitos” no lo había comprendido, pero Ashtar siguió hablando. –Si tú marchar, yo liberar Melín.

-¿Cómo que la liberas? ¿DÓNDE LA TIENES? –preguntó encarándose a voces con él.

-¡Hermanito! ¿Qué pasa aquí? –preguntó Pedro enfadado acercándose a ellos.

Aileen iba a su lado, estaban cogidos de la mano, al menos así Cristian sabía que los entendería. –Pues aquí el musculitos que dice que si nos vamos libera a Melín. Pero no ha querido decirme dónde la tiene.

-¿Cómo? –preguntó incrédulo. –Aileen, habla con él, que nos diga dónde la tiene.
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1 rosas :

Sarah dijo...

wow me as dejao de piedra tia!!!
esta to wapo!!!
kiero ya el siguiente!!!
sigue asi campeona!!

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