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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 6 de junio de 2010

Un sol entre las sombras capitulo 5

5º- Amabilidad

Todo lo ocurrido era casi increíble, había pasado de una vida desgraciada, solitaria y sometida por Enrique, a estar protegida por la persona más maravillosa y perfecta del mundo.

Pero no podía dejar de pensar en Enrique. En algún momento tenía que volver a casa y él me estaría esperando. Su furia no sería nada comparada con lo que me haría ahora al volver.

Cristian debió notar que estaba asustada y me miró a los ojos. –Jamás te volverá a tocar. Mañana mismo le denunciamos. –dijo él.

-Pero tenemos que volver a casa, no me puedo ir a ningún otro sitio. –expliqué triste.

-Por eso no te preocupes. Podéis veniros a mi casa, o si no… mejor aún, vamos un par de días a la casa de mis padres y cuando esté arreglado lo de la denuncia y la orden de alejamiento, podréis volver a vuestra casa. –contestó.

-No quiero que seamos una molestia, de verdad… No creo que a tus padres les haga gracia. –comenté.

-Tú por eso no te debes preocupar. Seguro que mis padres estarán encantados. Además a mi madre le encantan los niños pequeños. –dijo mirando a Evelyn con una sonrisa.

Nos fuimos hasta su Volvo plateado, yo estaba saturada de estar en el hospital y tantas emociones me tenían exhausta. Nada más montarme en el coche me dormí, mi cuerpo y mi mente necesitaban asimilar todo lo ocurrido en esas últimas horas.

No me di cuenta del tiempo que me dormí, pero sentí un tacto cálido tocando mi mano. Cristian me estaba mirando, era tan guapo… que me dejaba de latir el corazón cada vez que me miraba tan intensamente.

-Ya hemos llegado, preciosa. –dijo en tono cariñoso.

Yo me sonrojé, me ponía nerviosa estar tan cerca con lo hermoso que era, le tenía todo para mí, pero recordé que tenía a mi pequeña en los brazos, así que mis ganas de acercarme más a él tendrían que esperar un poco.

Él salió primero, para coger a la niña y yo pude salir. Nada más levantar la vista me quedé con la boca abierta como una tonta. Era un chalet blanco, de dos plantas y enorme. Nunca había visto una casa tan bonita como esa.

-Ven, pasemos que mis padres nos están esperando. –dijo cogiéndome la mano.

Cristian abrió con las llaves y pasamos al recibidor. Era enorme, me estaba asombrando con cada cosa que miraba. –Es… una casa preciosa… -Fue lo único que se me ocurrió decir.

-Me alegra que te guste, porque la decoré yo. –dijo una voz femenina.

Delante de mí había una mujer bellísima, con el pelo castaño y una cara como la de las muñecas de porcelana. Ahora comprendía porqué Cristian era tan guapo y perfecto.

-Pues si la decoró usted, tiene muy buen gusto. –dije gentilmente.

-Gracias. Por cierto, soy Annette la madre de Cristian. No ha parado de hablarnos de ti y de tu hija. -Dijo mirándome.

-Mamá… -interrumpió Cristian algo sonrojado.

Yo tan solo pude sonreír, era fantástico que Cristian les hubiera hablado de mi, me parecía mentira que alguien tan asombroso, maravilloso y perfecto como él, pensara en alguien como yo, pero así era…

Cristian me estuvo enseñando la casa, pero seguía con la niña en brazos que ya se había despertado miraba la casa con tanto asombro como yo, tampoco había visto nunca una casa como esa.

Tenía tres cuartos de baño en la planta de arriba, con seis habitaciones, una sala de estar. En la planta baja se encontraba una espaciosa cocina, el comedor muy amplio, una pequeña habitación y un baño.

Era una casa fabulosa, con unos muebles modernos pero muy elegantes, combinados en tonos blancos y negros. Yo no salí de mi asombro, era preciosa. Me llevó a la parte de atrás donde tenían un garaje en el que cabían tres coches y al lado había un habitáculo con una piscina climatizada.

-Si quieres nos podemos dar un baño. –me dijo Cristian con una sonrisa muy pícara.

-Es que no tengo bikini, bueno en realidad no tengo ni más ropa, todo está en casa. –respondí.

-Bueno… como le había dicho a mi madre que vendrías, te ha comprado algo de ropa y un par de bikinis. –confesó.

-¿Por qué os habéis molestado? –pregunté algo indignada.

-No es molestia, además ¿Cómo podía permitir que vinieras y no tuvieras nada que ponerte? –respondió preguntando.

-Os estoy complicando la vida, no quiero que tengáis problemas por mi culpa, sobre todo tú. Debería volver a casa y dejaros en paz. –respondí sin mirarle.

-Eso ni se te ocurra pensarlo. Jamás vas a volver con ese salvaje. Nada ni nadie volverá a dañarte, ni a Evelyn tampoco. –contestó acariciando la cabecita a la niña.

Me llevó a una de las habitaciones, era bastante grande. Tenía una cama de matrimonio. Una mesita de noche y un espejo. Además había un armario empotrado y una puerta al lado.

-En esta habitación dormiréis vosotras. Esa puerta es la del baño. –explicó. –En el armario está la ropa, también hay algo de ropa para la niña.

-Gracias, no sé ni cómo agradecértelo. –respondí.

-Bueno, podrías darte un baño conmigo, sería un buen agradecimiento. –dijo con cara de pillo.

Yo me ruboricé de tal manera que no le pude aguantar la mirada. Debía estar roja como un tomate, pero a su lado me ocurría con frecuencia. Casi como un acto reflejo y sin ser consciente de lo que hacía, le acaricié la mejilla con mi mano.

-Saldré de la habitación para que te puedas cambiar. –contestó mientras se daba la vuelta para salir.

Al cerrarse la puerta sonreí desmesuradamente, no podía ni creérmelo. Allí estaba en esa casa, con esa familia tan fantástica que desinteresadamente me había ayudado, era tanta la amabilidad que emanaban que dudaba que las demás personas fueran así.

Abrí el armario y me quedé alucinada… no era algo de ropa lo que vi. El armario estaba dividido, la mitad tenía ropa para mí de todo tipo, la otra mitad tenía ropa de niña.

En los cajones pasaba lo mismo, hasta que en uno de ellos encontré unos bikinis, también había bañadores para la niña. Me cogí uno que era en rayas horizontales negras y rojas precioso. A la niña la cogí un bañador en morado con flores, era muy gracioso.

Nos cambiamos y salimos, Cristian nos esperaba con una bata, me dio otra para mí. –He pensado que irías más cómoda hasta la piscina con la bata puesta. –dijo él.

-¡Nos vamo a la pici! –gritó Evelyn emocionada.

Nos miramos y miramos a la niña, que estaba muy emocionada, comenzamos a reírnos. Por un momento parecíamos una familia. ¡Qué distinta hubiera sido mi vida si hubiera conocido antes a Cristian!

Con él todo era estupendo, fácil, agradable, hacía de la vida algo especial y maravillosa. El tipo de vida que quise de pequeña. Él sin duda era mi “príncipe azul”, me entristecía que no fuera el padre de Evelyn. Pero al ver cómo se relacionaban me daba la impresión de que, para ellos dos sí eran como padre e hija.

Nos fuimos a la piscina, la temperatura del agua era perfecta, nos quitamos la bata, yo bastante despacio pues me daba algo de vergüenza. Al terminar de quitarme la bata y dejar visible el bikini, Cristian me examinaba con la mirada, su cara era difícil de interpretar.

-¿Tan mal estoy? –pregunté mirando mi cuerpo.

-Claro que no, estás… hermosa y muy linda. –comentó sonriendo. –Pero estaba pensando en que me dieron ganas de besarte, y no sé si quieres que te bese. –confesó.

-Pues claro que quiero, lo estoy deseando. –dije emocionada.

El sonrió desmesuradamente y se acercó a mí lentamente. Se me empezaba a acelerar el corazón, pues estar tan cerca de él me ponía muy nerviosa. Era tan guapo… que cada vez que le miraba y le tenía cerca olvidaba que tenía que respirar.

Siguió acercándose hasta que nuestros labios se rozaron, para después fundirnos en un apasionado beso. Sus labios eran cálidos, suaves, se amoldaban perfectamente a los míos. Me estaba dejando llevar, me apreté a él tanto como nos lo permitían nuestros cuerpos.

Era una situación estupenda, me encontraba en los brazos del chico más perfecto, y con muy poca ropa, eso me tentaba profundamente… Pero esa pasión se vio interrumpida por una manita que me daba golpecitos.

-Mami, que me quero baña… -pidió mi hija señalando la piscina.

Cristian y yo nos dimos un beso muy corto y sonreímos. No sé porqué dije para mí “la pasión tendrá que esperar un rato”, y al mirar a Cristian me pareció que pensaba lo mismo, como si nos estuviéramos leyendo los pensamientos.

Nos metimos en la piscina, a Evelyn la puse un flotador pues aún era muy pequeña. Además solo había visto piscinas en la tele, ya que, jamás habíamos ido a ningún sitio por culpa de Enrique.

La niña estaba disfrutando y yo también, hacía demasiado tiempo que no nos divertíamos ninguna de las dos. En realidad era una tontería pues bañarse en una piscina no era nada extraordinario, pero las dos estábamos emocionadas.

Cristian me miró y se acercó a mi sonriente. -¿Os lo estáis pasando bien? –preguntó.

-Mucho, hacía mucho que no hacía algo divertido, y la niña jamás había estado en una piscina. Gracias de verdad. -Dije abrazándole.

-No tienes por qué darlas, yo también me estoy divirtiendo mucho. –confesó.

Nos besamos con pasión aunque intentaba controlarme, pues sabía que no era el momento; ya que Evelyn estaba allí con nosotros. Pero me paré mentalmente a escuchar; ya no oía las risas de la niña. Eso era raro, no había parado de reír desde que nos habíamos metido en la piscina.

Me separé de los labios de Cristian algo preocupada, miré a mi alrededor. -¿Y la niña? ¿Dónde está? –pregunté poniéndome cada vez más nerviosa.

Buscamos y a unos metros de nosotros estaba el flotador, pero la niña no estaba. Yo comencé a gritar y a llorar. Cristian se sumergió y cuando salió a la superficie salió con la niña entre sus brazos, no se movía y me temí lo peor…

-¡MI NIÑA! –grité al verla inmóvil.

Cristian salió de la piscina con ella y la tumbó en el suelo, comprobó su respiración, pero no notó nada. Le hizo las compresiones en el pecho y luego le hizo el boca a boca.

Por fin y tras los segundos más largos de mi vida, oí que tosía y expulsó agua. Con todo el jaleo vinieron los padres de Cristian, Annette al verlo todo pegó un grito. Dennis se puso a examinar a la niña y puso una sonrisa, así que suspiré de alivio aunque aún estaba llorando. Me abracé a mi hija que estaba muy asustada. –Mami, mami… -decía sin cesar.

-Mi pequeña, estás bien… -dije aliviada.

-Tranquila, solo ha sido un susto, pero está bien. Es mejor secarla y que se tranquilice un poco. -Comentó Dennis.
Yo estaba muy nerviosa, Cristian cogió a la niña y subimos a la habitación. Necesitaba clamarme un poco yo también, pues no había cesado de llorar en todo el tiempo.
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2 rosas :

black lines dijo...

¡Hola! (: Soy del tuenti "Polos Opuestos" la verdad me apetece leer tu historia, en cuando acaben los exámenes lo haré, porqué tendré tiempo de sobra, donde puedo encontrar un breve resumen de la historia? para saber un poco de qué va y eso (:
¡Un beso y que te vaya genial en esto! ^^
PD: Yo también te sigo ;)

Lydia dijo...

hola perdona mi ignorancia como puedo ver tus relatos publicados directamente en el capitulo 1 es que me sale en diferentes capítulos pero nunca en el primero muchas gracias y espero poder leer pronto después de ver tu canal me las estoy saboreando

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