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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos.
Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.

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lunes, 23 de agosto de 2010

Pequeño milagro de amor capitulo 13

13º- Imprevistos

Pero tras un rato la niña se puso a llorar, en seguida comprobaron que se había hecho caca. –Iré yo, porque el baño de chicos tiene que ser un horror. –dijo Melinda cogiendo a la niña.

- Te espero aquí. –contestó él.

Melinda se fue al baño a cambiar a la niña, mientras Cristian se quedó tomando algo apoyado en la pared. Pero pronto vio que Marta se le acercaba sonriendo, y se puso a bailar sensualmente a su lado. – Estás muy solo ¿Bailas conmigo?

-No, gracias. –dijo muy cortés.

-Vamos, ya veo lo pronto que te ha dejado solo. Ella nunca ha sido buena para nadie, es mejor que esté sola. –contestó ella mientras se arrimaba más a Cristian.

Cristian sintió como una enorme furia empezaba a crecer en su interior. Sabía que no debía montar un espectáculo, así que se controló todo lo que pudo y contestó lo más calmado que pudo. –No hables así de Melinda o sino olvidaré que eres una chica.

-Por favor, no me digas que la prefieres a ella antes que a mí…

-Lo cierto es que sí. Melinda es la más hermosa del mundo. –contestó.

-No digas esas cosas. Que teniéndome a mí aquí y con semejante aspecto, podría ser la miss España. –dijo muy presumida.

-Lo siento, pero cuando te miro solo se me viene a la cabeza aquél refrán: “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. –contestó mientras se reía en su cara.

-¡Serás estúpido! –gritó muy ofendida. –Verás como te hago cambiar de opinión. –se acercó a él e intentó besarlo.

Melinda salía en ese momento del baño con la niña y se quedó con los ojos como platos al ver a Marta a punto de besar a Cristian. Pero él nada más ver lo que iba a hacer Marta, se apartó de golpe. – ¡No te acerques!

Jamás nadie la había rechazado y eso había herido su ego de forma profunda. –Todo es por ella, ¡pero si es una estúpida! –dijo señalando a Melinda.

-No me insultes. –contestó Melinda.

-No sé ni porqué viniste. Si todos sabemos que eras la puritana y la tonta de la clase. –dijo en tono despectivo. -Y encima te vienes con un chico tan guapo, seguro que le pagaste para que viniera, porque nadie querría estar contigo.

-¡Que te calles! -Gritó Melinda haciendo que la niña se alterara.

Marta se cabreó mucho de que alguien como Melinda la mandara callar, nadie se podía poner por encima de ella. La pegó un empujón haciendo que ella y la niña cayeran al suelo de forma brusca.

Melinda intentó que la niña no se hiciera daño, la protegió con su cuerpo, pero del susto se puso a llorar. Cristian al ver lo que acababa de hacer se puso histérico. – ¿QUÉ COÑO HACES? –gritó haciendo que todos los presentes les miraran. –ERES UNA GUARRA QUE TE CREES EL OMBLIGO DEL MUNDO, ME DAS PENA. –sentía que la sangre le hervía por dentro.

-¡A mi no me insultes, idiota! –le replicó ella mientras le pegaba un bofetón.

Eso fue la gota que colmó el vaso, Cristian había estallado y se estaba olvidando que estaba en un lugar público y que Marta era una chica. Él jamás había sido violento y menos con una chica, pero se estaba ganando una lección. Se acercó a Marta y la pegó un bofetón.

-Jamás te vuelvas a acercar a mí o a ellas, porque no respondo de mí. –amenazó.

-¿Me estás amenazando? –preguntó. –A mí NADIE me amenaza ¿Me oyes? –su tono era desafiante.

Cristian se puso todavía más nervioso, y quiso volver a abofetear a Marta, se lo tenía bien merecido. Pero un par de chicos le sujetaron para que no hiciera nada. –Cálmate o las cosas pueden ponerse feas.

Miró a su alrededor buscando a Melinda y a la niña y las vio que estaban siendo ayudadas por Sara y las otras compañeras de Melinda. Entonces se relajó y los chicos le soltaron.

Se acercó a las dos con preocupación en el rostro. – ¿Estáis bien? ¿Te hiciste algo al caer? ¿Y la niña? –preguntó atropelladamente.

-Cálmate, las dos estamos bien. Evelyn se asustó por la caída pero no se hizo nada. –contestó intentando calmarle.

Se abrazaron y cogió a la niña para abrazarla con dulzura. –Mi princesita… ya está, solo fue un susto. –suspiró calmándose por tener a su hija entre sus brazos.

Todo el mundo miraba a Marta que no paraba de gritar y soltar insultos contra Melinda, hasta que el director del colegio la pidió que se marchara. – ¡A mi nadie me echa! Me voy, pero las cosas no se quedarán así, te lo aseguro. –dijo mirando a Melinda con odio.

Después se marchó y todo el mundo en la fiesta se relajó un poco, el ambiente se había tensado demasiado. Melinda no estaba a gusto, al final Marta había conseguido que se sintiera como en el colegio. – ¿Podemos irnos? No quiero seguir aquí.

Sara la escuchó. –Vamos Mel, no te vayas, ya sabes que Marta siempre ha sido demasiado creída y presumida.

-Estoy algo cansada y además la niña se asustó mucho. –se justificó.

-Bueno, espero que sigamos en contacto, me he alegrado mucho de volver a verte.- dijo. Parecía que lo decía sinceramente.

-Claro, no te apures, una tarde quedamos para tomar un café si quieres. –respondió Melinda sonriendo ligeramente.

Se dieron los teléfonos y luego se marcharon. Montaron a la niña en la sillita que se durmió enseguida. Melinda no habló nada durante todo el trayecto y eso preocupó bastante a Cristian. –No debes hacerla caso. Es una idiota, tú eres una chica maravillosa y me tienes loco por ti. –dijo cariñosamente.
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5 rosas :

Alia Aballe dijo...

Que imbecil la martaa puff

la_ninia_eli dijo...

k asco de niña la marta esa DIOOOOS!!!!
por cierto yo kiero un cristian paara mi jajajajaj
escribes muy bien :D me encanta!!!
besos wapa

Cris dijo...

Tenia que haberle pegao otro bofetón a la Marta esa asquerosaa!!! Me gusta muchisimo esta historia.Espero el siguiente capítuloo!!!!

nyf_270705 dijo...

fiesta!!!!jaja eso es lo k marta buscaba!!!jajaja k me encanta el capitulo!!!

B€!t@ dijo...

me encantó!!! dios, yo a la marta esa la hubiera pisoteado!!!! buaaaf!!!! me encantó!!! voy a por el siguiente!!! bss

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