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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




martes, 24 de agosto de 2010

Pequeño milagro de amor capitulo 14

14º- Desatando la pasión

Eso pareció calmar un poco a Melinda que se relajó. Pero la había impactado bastante todo lo ocurrido en la fiesta. – ¿Te podrías quedar conmigo esta noche? No quiero estar sola.

-Claro, lo que quieras. Aunque dejo a la niña en casa con mis padres. –contestó.

Fueron a casa de sus padres y dejó a la niña, dijo que irían a tomar algo y luego no sabía a qué hora llegaría. No quería que estuvieran preguntándole a esas horas. Melinda le esperó en el coche y se fueron a su casa.

Melinda se sentó en el sofá, aun estaba triste por el altercado con Marta en la fiesta. –Sabía que no debía ir… - se lamentó.

-No digas eso, todo el mundo estuvo muy bien contigo. No debes hacer caso a Marta, es una estúpida. –contestó.

-Me hizo sentirme como si estuviéramos otra vez en el colegio. –respondió mientras sus ojos comenzaron a humedecerse. Miró a Cristian y se acercó a él. – ¡Abrázame, bésame, acaríciame! Necesito saber si me quieres… -pidió mientras le besaba.

Cristian no pudo resistirse, llevaba mucho tiempo conteniéndose, ansiaba acostarse con Melinda y hacerla suya. Soñaba con eso cada noche. Se apretó más contra ella, besándola. Empezó por los labios, bajó por el cuello, mientras le subía el vestido para quitárselo.

Una vez que estuvo en ropa interior ella se levantó mientras le quitaba la camiseta. Él la siguió encantado, caminaron a ciegas hasta la habitación de Melinda y antes de tumbarse en la cama, ella le bajó los pantalones para solo dejarle con los boxers.

Se estaban dejando llevar, sin pensar en nada más que en amarse y estar juntos. Acariciaban sus cuerpos, tan solo cubiertos por la ropa interior. Los besos y caricias iban en aumento, y se deshicieron de la ropa interior hasta quedar totalmente desnudos el uno junto al otro.

-Te deseaba desde hace tanto tiempo… -susurró Cristian entre beso y beso. –He soñado con este momento desde el día en que te conocí.

-Hazlo, lo estoy deseando... –le animó ella con voz muy sensual.

Eso encendió más todavía a Cristian, que rozó con su miembro la intimidad de Melinda, ambos estremecieron ante semejante contacto, sus cuerpos les pedían saciar esa sed de amor que tenían en su interior.

No pudieron esperar más, Cristian la penetró de forma urgente, haciendo que Melinda emitiera un gemido ahogado, a raíz del cual comenzó a moverse con más intensidad y rapidez.

Se embarcaron en un baile apasionado, con el que se estaban demostrando todo el amor que habían reprimido tanto tiempo. Cristian acariciaba a Melinda por todas partes, la veía perfecta y la necesidad de sentirla iba en aumento.

Durante toda la noche pudieron experimentar un amor único, desatado, que sofocaba ese fuego que tenían dentro. Se durmieron abrazados, tan solo cubiertos por la fina sábana.

Cristian se despertó temprano, al recordar la noche tan maravillosa que había pasado junto a Melinda no pudo evitar sonreír. Estaba entre sus brazos, dormida, parecía un ángel. Se acercó a su cuello y la besó con delicadeza.

-¡Qué bien! despertar así… –dijo ella alegremente al sentir el roce de los labios de Cristian.

Le miró y besó con ternura. Mientras él se apretaba más contra ella. De estar tan juntos y sin ropa, Cristian volvió a sentir que ese fuego se encendía en su interior. Melinda notó que el miembro de Cristian se ponía erecto y eso hizo que dibujara una sonrisa en su rostro.

-Parece que estás muy alegre esta mañana. –dijo con voz divertida.

-¿Ves? Si es que me vuelves loco. –contestó apretándose más contra ella. Haciendo que su miembro se introdujera de nuevo en Melinda.

Ella gimió ante lo que hizo Cristian y le apretó contra ella para sentirle más cerca todavía. –Um… quiero que sigas. –susurró.

Cristian quería complacer a su preciosa Melinda, así que comenzó de nuevo a moverse para darle el mayor placer posible. Ella le hacia sentirse en el cielo, jamás había experimentado una sensación así con nadie.

Estaban en lo mejor, moviéndose acompasadamente sintiéndose mutuamente de forma única. Pero el móvil de Cristian comenzó a sonar. – ¡No me lo puedo creer! ¿Quién es tan inoportuno a estas horas? –preguntó cogiendo el móvil pero sin salir de Melinda.

Miró la pantalla y vio que era su padre, no había avisado que no dormiría en casa y se estarían preguntando dónde estaba. –Mierda, es mi padre. Tengo que contestar. –dijo sin moverse de dónde estaba.

-Dime, papá. –dijo con desgana y sin salir de Melinda.

-Hijo, ¿cómo no avisas que no vienes a dormir? –preguntó su padre de los nervios.

-Perdona, es que… se me hizo tarde y no quería molestaros. Fue una noche animada… –se justificó mientras acariciaba el pecho de Melinda.

Ella comenzó a besarle por el cuello y a moverse despacio, haciendo que Cristian enloqueciera, y tuviera que controlarse para no ponerse a gemir mientras hablaba con su padre.

-La niña ha estado llorando mucho.

-Ya sabéis que… se calma con Claro de Luna. –le recordó él como pudo para no gemir.

-¿Estás bien, hijo? –preguntó su padre. –Te noto raro.

-No… es que… estamos… viendo una película y… no me estoy enterando de nada. –intentó sonar convincente.

-¿Cuándo vienes?

-En un rato, cuando acabemos de… ver la película. –contestó mientras ponía los ojos en blanco de tanto placer. –hasta luego… -dijo casi en un gemido, para luego colgar.
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4 rosas :

nyf_270705 dijo...

me encanta!!!!jejeje como m gusta!!!pero valla corta rollos el padre..xd

Miriam dijo...

Jajaja, me encanta, estamos viendo una peli, jajaja Sigue asi!

la_ninia_eli dijo...

jajaja k bonito!!!!!!

B€!t@ dijo...

k xaxi!!!!!! voy a por el siguiente!!! y no m subas muy seguidos k m pierdo, jajajaja!!!! y se m acumula el trabajo!!!! esta muy bien!!! besazos wapa

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