Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




jueves, 26 de agosto de 2010

Pequeño milagro de amor capitulo 17

17º-Secuestrada

Después de semejante encontronazo, todos estaban algo alterados. –Elena siempre está molestando… -se quejó Adriana.

-Es una asquerosa… -añadió Kira. –Si la vuelvo a ver se entera…

-Hermanita, no puedes ser así de bruta, que las cosas no se solucionan peleando. –dijo Melinda. –Además ya somos mayorcitas para cosas así.

-Vale, vale…

Cuando todos se calmaron un poco, las chicas estuvieron contándole a Cristian lo sucedido con Marta. –La estoy cogiendo un asco en dos veces que la he visto… -comentó él enfadado.

-Si le dais más importancia de la que tiene, ella se sentirá importante, que es lo que quiere. –dijo Melinda.

-Hermanita, ella es una mala persona. Contigo siempre se portó fatal y lo sigue haciendo. –contestó Kira. –Sé que siempre dices que todo el mundo tiene algo bueno, pero ella no tiene nada de buena.

-Seguro que si.

-No seas tan inocente. –dijo Adriana.

-Bueno, dejad ya a la pobre Melinda. –interrumpió Sara para intentar que dejaran el tema.

Evelyn estaba en los brazos de su padre, pero quiso irse con Melinda, que la cogió encantada. Pasaron el resto de la tarde más tranquilos, pero Melinda estuvo bastante callada.

Después cuando decidieron irse, Sara se fue en su coche, y Cristian decidió acompañar a las chicas para así poder pasar más rato con Melinda. –Si os la volvéis a encontrar, decídmelo.

-No hace falta. –dijo Melinda. –Seguro que ya no la volvemos a ver.

-Bueno, por si acaso, quiero estar pendiente.

-Vale, pesado…

Esa noche Cristian se empeñó en dormir en la misma cama con Evelyn y Melinda. Tenía la sensación de que si las soltaba se marcharían, no volvería a verlas. No pudo conciliar el sueño en toda la noche, pensando en eso.

Unos días más tarde, Melinda había quedado con Cristian, irían a cenar. Sería una cena romántica los dos solos. Así que Evelyn se quedaría con sus abuelos. Melinda dijo que quería que se vieran en el restaurante, que así se sorprendería al verla con un vestido nuevo que se había comprado.

Era un vestido por la rodilla, color azul eléctrico y escote recto. Quería sorprender a su novio y por eso le citó directamente en el restaurante. Prefirió ir caminando, pues no estaba lejos y así se despejaría un poco.

Estaba ya muy cerca del restaurante, a dos calles. Cuando empezó a sentir que alguien la seguía… Miró hacia atrás y vio a un hombre bastante alto que caminaba lento pero decidido unos cuantos metros por detrás de ella.

Melinda sintió un escalofrío, su interior le estaba mandando una señal, tenía que irse pronto y llegar al restaurante. Aligeró el paso, pero no ayudaban mucho los tacones que llevaba, que además delataban su posición.

Aunque aligeró el paso, sintió que aquel hombre estaba cada vez más y más cerca. Hasta que la atrapó por el brazo. – ¡Suélteme!

-Me parece que no, Melinda.

-¿Quién es usted? ¿Cómo sabe mi nombre? ¿Qué quiere de mí? –preguntó atemorizada.

-Demasiadas preguntas… -dijo pausadamente. –Lo que si te diré es lo que quiero. Te quiero a ti, vendrás conmigo y nadie me lo va a impedir. –su voz era muy tétrica, hizo temblar a Melinda.

Ella intentó escapar, intentó gritar. Pero aquel hombre tapó su boca, y a continuación le dio un golpe en la cabeza que la sumió en una profunda inconsciencia… Cargó con ella en brazos hasta su coche.

La tumbó en el asiento de atrás, no sin antes maniatarla y amordazarla para evitar que se moviera o chillara. Condujo el coche hasta la nave abandonada, en un polígono de Fuenlabrada.

Una vez allí, detuvo el coche. Melinda todavía seguía inconsciente, y la cargó para llevarla dentro. En una pequeña habitación que había dentro de la nave, metió a Melinda. En ese lugar solo había una vieja cama muy destartalada, con un colchón y una sábana sucia.

Atrapó sus manos con una cuerda hasta el cabecero. Pasados unos minutos Melinda empezó a abrir lentamente los ojos. Estaba desorientada y la cabeza le dolía bastante. – ¿Dónd… dónde estoy?

-En un lugar alejado de miradas, donde nadie te puede encontrar. –contestó riéndose mientras la observaba detenidamente.

-¿Por qué yo? –preguntó desconcertada.

-Porque me lo han ordenado.

-¿Quién?

-No preguntes tanto… -dijo ofuscado.

Melinda intentó removerse para soltarse, pero no logró nada. Eso hizo que aquel hombre comenzara a reírse. –Hazte a la idea de que no te irás. Además, la persona que me contrató me dio vía libre para hacer lo que quisiera contigo.

Se acercó a ella lentamente. Se sentó en la cama y estuvo acariciando su cuerpo, mientras ella muy asustada empezó a llorar. No sabía la razón por la que la habían secuestrado, pero estaba aterrada por aquel hombre que la miraba como desnudándola con la mirada.

…………………………..

Cristian llegó un poco antes de la hora a la puerta del restaurante, estaba ansioso por encontrarse con Melinda. No paró de mirar el reloj y la esperó pacientemente. Pero los minutos pasaban y ella no aparecía.

Pensaba que se había retrasado aposta para hacerle esperar y que su encuentro fuera más intenso. Los minutos seguían pasando lentamente y él miraba a todas partes intentando encontrar a su querida Melinda.

Así pasaron los minutos, y ya hacía más de una hora que debía haber llegado Melinda. Decidió llamarla al móvil pero aparecía desconectado, lo que le inquietó mucho más.

Cogió de nuevo el móvil y después de intentar más veces localizar a Melinda, decidió llamar a su padre. –Papá, ¿ha ido Melinda por allí? –preguntó nervioso.

-No, ¿Por qué? –preguntó él muy extrañado.

-Hace más de una hora que debía haber llegado y su móvil está desconectado…

-Bueno tranquilo. Llama a sus hermanas. Espera un rato más a ver si es que se retrasó por algo y dentro de quince minutos vuelve a llamarme. –dijo su padre.

-Vale. –tras lo que colgó.
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2 rosas :

B€!t@ dijo...

por favor... continuaaaa!!!!! xD esta super interesante!!!! no lo as podido dejar peor eh¿? besos wapaa!!!

la_ninia_eli dijo...

ala pobre ciya... esta claro kien a ordenado k la secuestren
puta martaaaa :@

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