Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




jueves, 26 de agosto de 2010

Pequeño milagro de amor capitulo 19

19º- Sufrimiento placentero

Melinda se quedó callada, giró el rostro a un lado para no tener que mirarle, mientras sus ojos estaban desbordados de lágrimas incontrolables que caían. En ese momento, Javier se acomodó mejor.

Volvió a acariciar el cuerpo de Melinda, con las manos, la lengua, ambas partes rozaban el cuerpo de Melinda de forma rápida y brusca. Comenzó a bajar el rostro poco a poco hasta que llegó a la intimidad de Melinda, su lengua empezó a moverse con rapidez y agilidad.

Melinda se removió, pero mucho no podía moverse ya que estaba atrapada de pies y manos. Pero no entendía lo que estaba pasando, aunque su mente y su corazón luchaban y estaban desesperados por huir, su cuerpo reaccionaba ante el roce de la lengua y las manos de Javier.

Ella intentaba que su mente y su corazón la dominasen, estaba furiosa con Javier por retenerla a la fuerza, por tocarla contra su voluntad, pero su cuerpo no la obedecía, disfrutaba de lo que Javier hacía. No pudo evitar que se le escapara un gemido involuntario cuando él aumentó el ritmo con la lengua.

-Sabía que te haría sentir placer… -susurró orgulloso.

-¡Déjame! –gritó. –Solo siento asco…

-¿Ah si? –preguntó sonriendo. – ¿Entonces si hago esto te da asco? –preguntó mientras introdujo la lengua en su intimidad y la movió velozmente. Ella intentaba resistirse pero su cuerpo seguía sin obedecerla.

Javier sintió que el cuerpo de Melinda se estremecía de placer, con sus caricias, con su lengua, con cada tacto que sentía, y eso le hacía sentirse poderoso. Metió la mano en el otro bolsillo, del cual sacó un pequeño bote de Nocilla.

Melinda después de intentar pensar con claridad, miró lo que hacía Javier, era extrañísimo lo que hacía. Entonces vio como abría la tapa y cogía un poco de Nocilla con los dedos.

Empezó a embadurnar el cuerpo de Melinda con ello. Sus distintas partes comenzaban a estar llenas de ese chocolate. –Tengo hambre… -dijo alegremente.

Entonces comenzó a lamer la Nocilla del cuerpo de Melinda, la tomaba de su cuerpo como si del mayor de los manjares se tratara. Ella empezaba a sentir que su cuerpo se descontrolaba de nuevo.

Cuando llegó a sus pechos sintió que su cuerpo notaba un escalofrío, pero empezó a sentir angustia y pavor cuando notó que bajaba por el abdomen. –Voy a llegar a la parte que más me gusta… -su sonrisa era muy amplia y burlona. –Veremos si tu cuerpo siente tanto asco como tú.

Mientras lamía la Nocilla, bajó y bajó hasta su intimidad de nuevo, lamiendo todo el chocolate que se encontraba a su paso. Su cuerpo tembló cuando llegó nuevamente a su intimidad.

Se resistía todo lo que podía, mandaba órdenes a su cuerpo para que sintiera asco, pero el tacto de la lengua sobre su piel no la dejaba mandar sobre su cuerpo. Volvió a escapársele otro gemido involuntario, con lo que Javier disfrutaba más y más.

Después de lamer el chocolate sonrió y miró a Melinda. –Siempre he hecho disfrutar mucho a las mujeres… -dijo con orgullo. – Y ahora queda lo mejor…

Javier se desabrochó los pantalones, se los quitó lentamente, para luego deshacerse de los boxers azules que llevaba. Eso horrorizó a Melinda, la violaría y nadie podría ayudarla.

Él puso su cuerpo pegado al de Melinda, con lo que sus intimidades se rozaron. Ella se asustó. No tenía escapatoria, no podría hacer nada para que Javier no la violara, y su desesperación iba en aumento.

Pero antes de que la penetrara, comenzó a sonar un móvil. –Joder… ¡qué oportuna…! –protestó levantándose a buscar el móvil entre sus pantalones que estaban en el suelo.

-¿Qué quieres? –preguntó bastante molesto.

-Voy a hacer un intercambio. –contestó ella. –Sigue viva la estúpida esa ¿Verdad? –preguntó.

-Sí, nos estábamos empezando a divertir ¿Por qué? –preguntó intrigado.

-Voy a intercambiarla por el novio, así que ya la estás trayendo a mi casa en el campo. –ordenó.

-Pero me estoy divirtiendo con ella y aún no acabé… Además, la quiero para mí.

-Me da lo mismo. Tráela YA. –dijo colgando sin darle tiempo a Javier para replicar.

Cogió su ropa con desgana y se la puso. Amordazó a Melinda y soltó su cuerpo de la cama pero sin desatarle pies y manos para que no escapara. La cogió en brazos, su cuerpo tan solo estaba tapado por los restos que quedaban de su ropa. Que se quedaban medio puestos sobre su cuerpo, que todavía tenía restos de chocolate.

-Me lo estaba pasando en grande, y tú también, pero tengo que llevarte. –dijo sin esperar respuesta por parte de Melinda pues estaba amordazada.

La volvió a meter de nuevo en el coche, pero antes le tapó los ojos con un pañuelo para evitar que viera dónde estaban y a dónde iban. El camino fue bastante largo, y Melinda lloraba sin control.

Estaba enfadada consigo misma. ¿Cómo había podido permitir que su cuerpo disfrutara ante lo que Javier había hecho? La furia contra sí misma que estaba creciendo en su interior, hacía que el llanto fuera más profundo.

Pasada no más de una hora, el coche se detuvo. Javier se bajó del coche y fue a la parte de atrás para volver a coger a Melinda. Cargó con ella y la metió dentro de la casa. La ató a la barandilla de una escalera y se alejó.

Tras unos silenciosos segundos, Melinda escuchó unos pasos que se acercaban a ella. –Mírala… indefensa y asustada como en el colegio… -se burló Marta.

-¿Por qué me haces esto Marta? –preguntó a gritos.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

3 rosas :

nyf_270705 dijo...

diosssss m ncantaaaaaaaaa lo mjr mariaaa mdremiaaaa m ncntaaaa

B€!t@ dijo...

me encanta pero...k le den por culo a martaaaa!! kero maaaaas!!!!! xD
esta genial!!!! bss

la_ninia_eli dijo...

alaa no lo dejes asi!!!!
esk a la marta esa te lo juro k la cogia y la reventaba la cabeza diooooosssss

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.