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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos.
Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.

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viernes, 27 de agosto de 2010

Pequeño milagro de amor capitulo 21

21º- Plan descabellado

Pero antes de que siguieran hablando, Marta y Javier entraron en la habitación donde estaban retenidos. –a ver si dejamos de hablar, que de tanta cursilería me voy a poner a vomitar…

-¿Ya me puedo divertir? –preguntó Javier.

-Claro, porque también quiero divertirme yo. –dijo mirando a Cristian.

Marta se pegó a Cristian, y con la navaja que le acababa de prestar Javier empezó a rasgarle la ropa. La dejó hecha harapos, entre los que se dejaba entre ver su torso definido y el resto de su anatomía.

-No me extraña que te guste, está para comérselo… -comentó mirando a Melinda y esbozando una sonrisa burlona.

Javier se acercó a Melinda que seguía medio cubierta por los harapos. Ambos empezaron a jugar. Acariciando cada uno a su “juguete” mientras ellos dos intentaban resistirse.

Melinda ya había sufrido eso, y no podría soportar ver su cuerpo descontrolado ante el tacto de Javier y que Cristian lo viera. Cerró los ojos y lloró con más intensidad, mientras Javier ya había empezado a acariciarla.

Marta por su parte se había quitado la ropa, quedándose en ropa interior, rozando su cuerpo con el de Cristian. Bajó la mano hasta su intimidad y comenzó a acariciarla. A los pocos segundos, dibujó una sonrisa en su rostro al ver que el miembro de Cristian se puso erecto por el tacto.

Melinda vio la reacción del cuerpo de su novio. Él le había reprochado las cosas que ahora su cuerpo estaba haciendo. No podía mirar era demasiado para ella, saber que estaba enfadado con ella, por algo que en ese momento él estaba haciendo.

-Basta. –dijo intentando ignorar el tacto de Marta. – ¡No me toques!

-No parece que a tu “amigo” le disguste lo que estoy haciendo. –contestó apretando el miembro de Cristian con la mano. Ambos sabían que tarde o temprano harían cosas más serios con ellos.

Pero a Melinda, ya le daba igual todo, pues su amor no la había perdonado. Ella solo quería vivir en el mundo si Cristian la amaba, y como no era así, no la importaba lo que le hiciera Javier.

Cristian imaginaba cómo se estaría sintiendo Melinda al ver la reacción de su cuerpo, que él la había reprochado hacía un rato. Tenía que pensar en algo para salir de allí. El principal problema era Javier, pues Marta no sería un obstáculo.

La cuestión era que debía pensar en algo para estar sin ataduras y así poder atacar a Javier. Tenía la idea, aunque si no le decía nada a Melinda le partiría el corazón, pero si decía cualquier cosa, estropearía el plan. No era, ni mucho menos, la mejor idea, pero era la única que se le había ocurrido.

Mientras Marta y Javier estaban ocupados acariciando y besando sus juguetes, él posó la mirada en su novia con la esperanza de que le mirara. Pasados unos minutos, Melinda giró el rostro por el que se derramaban innumerables lágrimas.

Era su oportunidad. Le guiñó un ojo y movió los labios sin emitir ningún sonido, con la esperanza de que ella le comprendiera. -“Tengo un plan, debes confiar en mi”

Melinda asintió algo extrañada, no comprendía nada de lo que estaba sucediendo, ni de lo que su novio pretendía. Cristian miró a Marta y la sonrió. Ella le miró alegremente. –Veo que te gusta…

-Mucho… -susurró. –y quiero más… pero se me ocurrió algo… -dijo con voz muy sugerente, mientras Melinda abrió los ojos como platos.

¿Es que se había vuelto loco? ¿Estaba disfrutando de lo que hacía Marta y encima pretendía seguir? Eso entristeció mucho a Melinda, que volvió a mirar a Cristian, él volvió a guiñarle un ojo.

No la convenció demasiado, y en realidad creía que se merecía un escarmiento por haber sentido placer con Javier, pero eso era algo muy doloroso para ella. Javier bajaba por sus pechos, se detuvo un rato en ellos, disfrutándolos como ya había hecho anteriormente.

-¿Qué se te ocurrió? –preguntó Marta impaciente.

-Darnos juntos una… ducha… ¿Qué te parece? –preguntó levantando una ceja.

-Um… me encantaría… -contestó. –Además nunca lo había hecho con ninguno de los hombres con los que he estado. –confesó.

-Te volverás loca de placer… No sabes la de cosas que sé hacer en una ducha… -su voz era muy sugerente.

Marta no se lo pensó dos veces, estaba muy excitada ante las palabras de Cristian, ella siempre había soñado con ser amada y querida, y con tener una experiencia sexual plena. Soltó las ataduras de Cristian y se subió en él para que la cogiera.

Medio tambaleándose fueron hasta la ducha y él abrió el grifo. Mientras Melinda se quedó en la habitación con Javier, que ya había comenzado a descender por el abdomen. Pero ella estaba tan triste y dolida que dejó de luchar, relajando su cuerpo.

Decidió dejarse llevar por las sensaciones de su cuerpo y Javier lo notó. –Vaya… veo que ahora estás más receptiva… -comentó con una sonrisa. –No te arrepentirás, sentirás más placer que la otra vez.

Nada más decir eso, bajó con la boca hasta su intimidad, y dejó que su lengua se moviera por la zona. La introdujo en la intimidad de Melinda. Ella, que se sentía abandonada por el amor de su vida, dejó que su cuerpo mandara sobre su mente. Disfrutando de ese tacto.

Él se esmeraba por darle mucho placer, pues para él era una chica preciosa y quería que experimentara todas las sensaciones que le fuera posible. Así que incrementó las caricias, besos, y su lengua continuó dando placer a Melinda. Que aunque intentaba no gemir, sentía cómo su cuerpo agradecía ese tacto, disfrutaba con él.

Ya que su amor no la perdonaba y se había dejado llevar por Marta, ella intentaría hacer lo mismo. Sobre todo lo hacía por despecho. En su mente veía a Cristian, y se preguntaba si le dolería verla disfrutar con Javier.
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4 rosas :

nyf_270705 dijo...

dios maria...es lo mejor este capitulo...nos dejas cn la intriga de mas..xo bueno creo k nos tendremos k confrmar..

Cristina dijo...

jodeeeeeeeeerr! k fuerte =S kiero el siguiente plis maria xfa!!

B€!t@ dijo...

por dios, sigue.... xD kiero mas!!! molaaa!!!!!
espero k salgan bien juntos!!!!xD

la_ninia_eli dijo...

diosss mio!!!! cristina cualga el sigiente porfavor jajajaja
esta muy interesante

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