Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




lunes, 9 de agosto de 2010

Pequeño milagro de amor capitulo 3

3º- El incidente

-El aula es preciosa, seguro que le va a encantar estar aquí. Nos veremos por la tarde. Muchísimas gracias por todo. –dijo Cristian.

-Gracias a ti. Por la tarde nos veremos. –respondió Melinda estrechando su mano.

Cristian se marchó en su Honda Cívic a casa, todavía ese día lo tenía libre. Llegó a casa y estaba solo, su madre se había ido a trabajar, trabajaba como secretaria en una clínica privada. Y su padre estaba en el hospital trabajando como siempre.

Se fue al comedor, quería poner una película, pensó que así se le pasarían más rápido las horas hasta la hora de comer y luego llegaría en seguida la hora de recoger a su princesita. Después de mirar todos sus DVD’s decidió por poner “Yo, Robot”, le encantaban las películas de miedo, sangre y ciencia ficción.

Cuando se estaba acabando la película comenzó a sonar su móvil, lo tenía en la mesita baja del comedor. Lo cogió. – ¿Diga?

-Señor Gray, soy Lizbeth, le llamó por Evelyn.

-¿Le ha pasado algo? ¿Se encuentra bien mi hija?

-Pues tenemos un pequeño problema. Ha venido una chica a traer a la hija de los señores para los que trabaja, y al ver a Evelyn no ha parado de decir que es su hija. No quiere soltarla y no sabemos si dice la verdad o que. –explicó.

-Ahora mismo voy. –contestó muy serio antes de colgar el teléfono.
Cogió las llaves del coche, el móvil y las llaves de casa y se montó en el coche rápidamente. Fue todo lo deprisa que pudo hasta la escuela, se bajó del coche llamó al timbre y entró. Directamente se dirigió a secretaría.

-Soy Cristian el padre de Evelyn, ¿Dónde está?

Lizbeth se levantó y se acercó a él muy nerviosa. –Pues está en el aula, Melinda está intentando hablar con ella para que la suelte pero esta muy alterada.

Los dos fueron corriendo al aula, la puerta estaba abierta, no había ningún niño, tan solo estaba Melinda, enfrente había una chica que sostenía a su pequeña. Nada más verla supo de quién se trataba.

-¿Qué haces aquí Elena?

-Trabajo para el matrimonio Smith, soy la canguro de su hija Gabriela, y la he traído hace nada porque tenía cita con el médico. He visto a la niña, veo que tienes mucho dinero. Así que vengo a llevarme a la niña y a que me pases una pensión. –contestó apretando a la niña contra ella.

-No la querías, decías que te estropearía la vida. No tienes derecho a reclamar nada. –respondió Cristian furioso.

-He cambiado de opinión, así que despídete de ella porque me la llevo y me tendrás que pasar una pensión para mantenerla.

-No te la vas a llevar, tendrás que pasar por encima de mi cadáver. –amenazó.

Melinda se acercó a Cristian, se acercó a su oído para que Elena no los escuchara. –Voy a intentar distraerla, para ganar tiempo hasta que llegue la policía. –susurró.

Se apartó un poco de Cristian y miró a Elena. –Verás, yo soy solo su profesora, con que alguien pague las mensualidades me vale, lo demás… no es asunto mío. –contestó muy segura.

-Eso es fácil. Las mensualidades y sus gastos los pagará él que para eso tiene dinero. Así que me llevo a la niña. –dijo intentando salir.

-No mujer… la niña se tiene que quedar aquí, hasta por la tarde no salen. –contestó intentando retenerla el mayor tiempo posible.

-No pienso dejarla aquí hasta que no se vaya él. –dijo señalando a Cristian con el dedo.

-Pero él es su padre, tiene el mismo derecho que usted a ver a la niña.

-Yo digo que no, así que apártate y déjame pasar. –dijo pegando un empujón a Melinda.

Tuvo tan mala suerte que cayó y se golpeó en la cabeza abriéndose una brecha. Cristian no aguantó más y se fue directo a Elena, tenía la niña en brazos que no paraba de llorar.

- ¡Dame a la niña! –dijo muy serio.

-Ni lo sueñes, esta mocosa se viene conmigo. Aunque espero que se calle o la haré callar. –contestó muy molesta.

Cristian no lo soportó más, se puso al lado de Elena. -Dame a la niña, la policía ya viene.

-¿Y qué me van a hacer? La niña es mi hija, me la puedo llevar si me da la gana.

-Estás intentando secuestrarla y has agredido a Melinda. –contestó furioso.

-¿Desde cuando te tomas tantas confianzas? ¿Es que estáis juntos?

-Eso a ti te da igual, no es asunto tuyo.

-Por favor… una niñata como esa… creí que tenías mejor gusto.

La manera tan despectiva que usó Elena para hablar de Melinda, cabreó muchísimo a Cristian. –No digas una mala palabra de ella, no la conoces.

-Vamos anda… tú te mereces a alguien mejor que a esa escuálida y fea. –contestó con desprecio.

-¡Qué te calles! –gritó furioso.

-¡Policía! Nos han dado un aviso desde esta escuela. –dijo un policía. –Señorita, suelte al bebé.

-De eso nada, es mi hija y me la llevo si me da la gana. –contestó apretándola más.

-¡Suéltela o será peor! –gritó.

Lanzó a la niña por los aires e intentó salir corriendo, pero un policía le cortó el paso antes de que lograra escapar. La niña iba a caer al suelo pero Cristian la cogió a tiempo y cayó al suelo protegiendo a la niña con su cuerpo.

Uno de los policías se acercó a él que aún estaba en el suelo. – ¿Se encuentra bien?

-Sí gracias. La niña solo está algo asustada. Pero Melinda tiene una brecha en la cabeza, porque Elena la tiro al suelo. –explicó Cristian levantándose con la niña en brazos.

-Shhh… ya está mi princesita… ya pasó todo. –susurró acunándola.

-¡Ay! Me duele la cabeza… - dijo Melinda algo desorientada. Cristian no podía dejar de mirarla.
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1 rosas :

B€!t@ dijo...

woooooooow!!! sera hija de.... la elena esta....!!!!voy a por el siguiente!!!xD esta genial!!!

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