Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




lunes, 9 de agosto de 2010

Pequeño milagro de amor capitulo 4

4º- Preocupaciones

Se acercó a Melinda que aún seguía en el suelo. -¿Estás bien? Tienes una brecha enorme y ha sido por mi culpa…

-Tranquilo, solo me duele un poco. ¿La niña está bien?

-Sí, está perfectamente, la cogí a tiempo. –dijo acercándola a Melinda para que la viera.

-La verdad es que es una niña encantadora, no ha llorado en toda la mañana, hasta que se ha armado todo este lío…

-Ha sido culpa de Elena. Supongo que ha querido aprovecharse del dinero de mi familia. –respondió.

-Siempre hay gente así por el mundo. Pero… -estaba dubitativa. –Me daba la sensación de que estaba comportándose como una persona celosa…

Cristian se puso rojo, sabía lo que estaba queriendo decir. –Lo sé, es que bueno… ella me conoce muy bien y sabe cuando me gusta alguien por la forma de hablar y de mirar. –contestó sonrojado.

Ella se incorporó con dificultad, pero se acercó a Cristian. - ¿Te gusto? –preguntó asombrada.

-Yo… yo… -no sabía ni lo que decir.

-Sería estupendo, porque tú a mi también me gustas… -respondió sonrojada con una sonrisa.

Pero en ese momento, se llevaban detenida a Elena que había visto toda la escena. –Por favor, qué pena das… -dijo mirando a Cristian. –No sé cómo te fijas en esa poca cosa. –contestó en tono despectivo.

- ¡Que nos dejes tranquilos! A los tres, no quiero volver a tener ninguna noticia tuya. Mi hija no sabrá nada de ti, no merece saber que tiene una madre tan horrible. –contestó Cristian abrazando más fuerte a la pequeña.

-Me la terminaré llevando porque es mía, y tendrás que darme dinero. –amenazó.

-Señorita, queda usted detenida, voy a leerle sus derechos. Tiene derecho a permanecer en silencio, todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra. Tiene derecho a un abogado, sino puede pagarse uno se le proporcionará uno de oficio… -se le escuchaba alejarse con Elena esposada.

-Lamento el comportamiento de Elena. Te pido disculpas, tú no merecías ninguna de esas malas palabras… -contestó apenado.

Ella se acercó a Cristian. –Tranquilo, no pasa nada, aunque me pone triste que la pequeña haya tenido que pasar por algo así. –dijo.

Estaban muy juntos y Melinda empezó a hacerle carantoñas a la niña, ella se reía sin parar, y Cristian se alegraba de que tratara tan bien a su pequeña niñita. Pero entonces, vio como Melinda puso los ojos en blanco y perdía el equilibrio. Al tener a la niña en brazos, no pudo coger a Melinda que se cayó al suelo.

-Oiga, POR FAVOR, ¡AYUDA! –pidió nervioso.

Acababan de llegar los de la ambulancia, uno de los ATS había oído a Cristian. -¿Qué ha ocurrido?

-Pues antes se ha dado un golpe y se hizo una brecha. –contestó nervioso.

-Vamos a llevarla al hospital para hacerle algunas pruebas. –respondió.

¿Puedo ir en la ambulancia? Además me gustaría que revisaran a la niña aunque creo que está bien.

-Está bien.

Pusieron a Melinda en una camilla, Cristian fue a su lado todo el tiempo con la cara descompuesta por la preocupación. En la ambulancia, fue con su hija en brazos, y agarrando la mano de Melinda en todo momento.

Llegaron al hospital y Cristian tuvo que quedarse en la sala de espera. Se llevaron a Evelyn para hacerle una revisión. No tardaron mucho en regresar a avisarle. –La niña está perfectamente aunque algo nerviosa. Puede pasar a verla al box 1.

-De acuerdo. ¿Y Melinda? ¿Cómo se encuentra?

-Ahora vendrá el médico que la está tratando y le dirá su estado. –comentó el ATS.

-Gracias por todo. –dijo Cristian.

-No ha sido nada, que tenga un buen día. –respondió mientras se marchaba.

Fue directo al box 1 para ver a su hija, dentro estaba Walter, el compañero de su padre. Le conocía desde hacía muchos años y se llevaba muy bien con él. Walter era un hombre de pelo moreno y ojos negros, bajito y con tripita, algo mayor que su padre Dennis, y estaba especializado en pediatría.

-¿Está bien la niña, entonces? –Cristian estaba muy alterado.

-¿Está es tu hija? –preguntó asombrado.

-Sí, ha habido un problema con Elena. –contestó preocupado.

-¿Elena? Así se llama la chica que nos cuida a Gabriela. –respondió sorprendido.

-¿Gabriela es vuestra hija? ¡Sois el matrimonio Smith! ¡Qué tonto no haber caído antes! –dijo Cristian.

-Entonces, ¿es ella la que ha intentado secuestrar a la pequeña y hacerla daño? Con lo buena chica que parecía…

-Pues no es para nada buena persona. Nada más nacer la niña dijo que no la quería. Y ahora viene reclamando dinero. –explicó Cristian.

-Madre mía… Si llego a saber que era ella la hubiera denunciado por mala madre. Espero que la encierren por intentar hacer algo a esta preciosidad. –dijo haciendo carantoñas a la niña.

-Por cierto, ¿quién esta tratando a Melinda? Es la profesora de Evelyn en la escuela, venía con una brecha y había perdido el conocimiento. –comentó Cristian.

-Pues está con tu padre, en el box 3, pasa y que te explique como está.

-Ya me puedo llevar a la niña, ¿verdad?

-Claro, tan solo esta algo nerviosa, pero cuando llegues a casa dale un baño relajante y que duerma mucho. Bueno espero que todo se solucione, me alegro que tengas una niña tan estupenda. –contestó dándole un abrazo.

-Gracias por todo.
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3 rosas :

Miriam dijo...

e encanta esta nueva historia, ¡quiero mas !

We Speak Music! dijo...

¡Los Nastys en We Speak Music!
Escúchalos y comenta a ver que te parecen.
Saludos,
@We Speak Music!

B€!t@ dijo...

wooooow!!! pobre cristian!!! voy a por el siguiente!!!!

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