Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

COMPRAR

En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

COMPRAR

Bienvenid@s




Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




martes, 17 de agosto de 2010

Pequeño milagro de amor capitulo 7

7º- La operación

Cristian aún con la sonrisa en la boca, se separó un poco de Melinda y descolgó el teléfono sin mirar la pantalla. -¿Sí?

-Hijo, tu padre me ha llamado para contarme lo ocurrido, ¿Cómo estás? –preguntó Annette.

-Tranquila mamá, estoy bien. Pero me quedo aquí hasta después de la operación. –contestó.

-Cariño, tu padre me ha dicho que será una operación larga, podías venir a casa, darte una ducha y ver un poco a la niña, y así te despejas…

-Está bien mamá, luego iré. Un beso. –se despidió para luego colgar.

Sonrieron por la interrupción que habían tenido, pero no dejaron de mirarse ni un solo instante, no podían apartar la mira el uno del otro. Estaban sintiendo algo muy intenso sin casi conocerse pero estaban muy bien así.

-¿Por dónde iba antes de que nos interrumpiera mi madre? –preguntó levantando una ceja y sonriendo. –Ah sí, te iba a seguir besando…

Melinda se rió sin dejar de mirar ni un instante a Cristian. Ella estaba confundida en cuanto a los recuerdos que creía que tenía, pero ese beso había sido muy real y necesitaba otro. Se incorporó de la cama y ella empezó el beso.

Empezó a surgir un fuego muy ardiente en su interior, enroscó sus manos en el cuello de Cristian y le acercó a ella todo lo que pudo, se tumbó en la cama y él se quedó encima, era evidente que se estaba dejando llevar y de qué manera…

Ella metió la mano por debajo de la camiseta de Cristian para acariciar su hermoso cuerpo y Cristian suspiró al notar su contacto. Pero en ese momento en el que todo empezaba a llevarles a algo más intenso, llamaron a la puerta de la habitación.

-Adelante. –dijo Melinda, y Cristian hizo un puchero mientras se levantaba de la cama y se quedaba de pie a su lado.

Dennis entró en la habitación y vio a Melinda riéndose, Cristian estaba un poco molesto, porque la interrupción de su padre fue de lo más inoportuna. –Bueno Melinda, Cristian ya te ha contado que tenemos que operarte ¿Verdad?

-Sí, me lo estuvo diciendo. –dijo.

-Ya está todo listo, vamos a llevarte a quirófano.

-Hijo, ¿has hablado con tu madre?

-Sí, llamó hace un rato. –dijo mientras Melinda esbozaba una leve sonrisa, recordando la interrupción. –Ahora iré a casa a ducharme, pero volveré antes de una hora, para estar aquí.

-Puedes tomártelo con calma, la operación por lo menos va a llevar tres o cuatro horas. Es una operación delicada, tiene que hacerse con calma y cuidado.

Melinda ante eso puso cara de preocupación. -¿Y si no sale bien? ¿Qué me puede pasar?

-Pues… podrías tener pérdidas de memoria permanentes, pero he hecho muchas veces esta intervención, puedes relajarte.

Cristian cogió su mano para transmitirle fuerzas y la miró profundamente a los ojos. –Estaré aquí cuando despiertes, todo va a salir bien. –dijo dándole un corto beso.

Dennis se quedó con los ojos como platos. –Eh… me parece que me he perdido algo…

Melinda y Cristian al ver la reacción de Dennis, no pudieron evitar reírse a carcajadas por la cara que había puesto. Y Dennis acabó riéndose también de su propia reacción, sabía que la cara que había puesto era bastante chistosa.

-Bueno, tenemos que llevarte ya a quirófano, os dejo un momento. Estaré fuera. –dijo con una sonrisa.

-Estoy asustada… ¿y si me quedo sin memoria, y no sé ni quién soy?

-Yo te lo recordaré, estaré aquí para todo lo que necesites. –contestó pegando su frente a la de ella y ambos sonrieron.

Al cabo de un instante, entró un celador acompañado de Dennis, llevaron a Melinda al quirófano mientras Cristian se marchó a casa. Estaba bastante preocupado, pero también lo estaba por su hija que había pasado un día muy difícil con todo el asunto de Elena.

“Elena” dijo mentalmente, por su culpa su hijita había estado a punto de resultar herida, y por su culpa Melinda estaba así, la iban a someter una intervención muy complicada. Sabía que su padre era el mejor, pero como cualquier operación tenía sus riesgos; y en ocasiones algunas operaciones no salen como se espera.

Salió del hospital y se montó en el coche, para volver a casa, ni había comido ni nada desde todo el incidente en la escuela. Llegó muy pronto a casa y su madre salió a recibirle a la entradita.

-Hijo, ya empezó la operación ¿verdad?

-Sí. Voy a ducharme, comer algo y estar un rato con mi princesita, y luego volveré al hospital, quiero estar allí cuando terminen.

Primero se relajó con una ducha, estaba bastante agobiado y nervioso, y le vino muy bien. Comió algo ligero pues tampoco le entraba mucha comida en el estómago a causa de la preocupación y se puso a jugar un rato con la niña.

La había echado mucho de menos, y tras un rato jugando, la niña se quedó dormida, todavía era bastante pequeñita y además era muy dormilona. Así que Cristian decidió volver al hospital, ya habían pasado un par de horas y no quedaba tanto para que terminase la operación.

………………………………

Una vez estuvo anestesiada Melinda, y tenían todo preparado, Dennis se dispuso a abrir. En seguida vio el gran coágulo en la parte baja del cerebro, era una zona muy delicada, si tocaba algo que no debía, podría provocarle serías y permanentes secuelas a Melinda.

Empezó a absorber el coágulo poco a poco y con mucho cuidado, vio que había una fisura, era lo que había formado ese coágulo de sangre y lo que estaba haciendo que bajara la tensión.

-Doctor, sigue bajando, si no tiene cuidado va a entrar en parada.

-Lo sé, pero tengo que cerrar la fisura o se volverá a forma el coágulo. –comentó.

Estaba cerrando poco a poco, esa fisura y con mucho cuidado, cuando empezó a sonar un pitido que conocía muy bien. – ¡Ha entrado en parada!

-¡Vamos, carro de paradas! Cargue a trescientos.

-Listo.

-Todo el mundo fuera. – Dijo soltando la descarga sobre el cuerpo de Melinda, que seguía sin responder.

-Nada, sigue en parada.

-Cargue a trescientos sesenta.

-Listo.

-¡Fuera! –volvió a soltar otra descarga.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

1 rosas :

nyf_270705 dijo...

m encanta k intriga....se k melinda se pondra bien!!!jeje me gusta muxo esta istoria!!!!

Publicar un comentario

Mi blog es mi casa, donde podéis encontrar novelas, relatos, consejos, videos y varias de mis aficiones, pasiones y locuras. Con los comentarios me ayudáis a mejorar, pero siempre desde el repeto y sin palabras feas ni insultos. Opiniones y críticas si se aceptan siempre

Así que, deja tu rosa después de la señal,piiii:

 
comentarios.

© Mi sueño de Papel, plantilla y gráficos hechos por ML Diseños, 2011

© Actualización de la plantilla y nuevas características por Daniel Ruiz, 2013

De nuevo ARRIBA   


DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.