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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 12 de septiembre de 2010

Ambición de poder capitulo 6

6º- El dolor se hace más profundo

Nada más abrir los ojos, vio a su marido que sostenía a su pequeño Marcos en brazos, y su rostro estaba desencajado por el nerviosismo. –Preciosa… menos mal que despertaste… -suspiró un poco aliviado.

-¿Qué ha pasado? –preguntó extrañada.

-Hija, estás en casa, perdiste el conocimiento. –explicó tranquilamente su padre.

-¿Y Evelyn? –preguntó incorporándose.

-Estamos en ello. –comentó su marido intentando apaciguar su estado anímico.

Marcos comenzó a llorar, y automáticamente Melinda estiró los brazos para que su marido le pasara a su querido hijo. El niño tenía hambre y ella le amamantó, pero por su rostro seguían cayendo lágrimas.

-Fue por mi culpa…

-Claro que no, hija. –dijo su padre.

-Sí, que lo fue. –replicó. –Cristian, tú intuías que era mala persona y yo no quise escucharte…

-Podía haberme equivocado; de hecho, yo ya hacía tiempo que confiaba en ella. –contestó.

-¿Cómo la recuperaremos? –preguntó mientras el niño ya había terminado de alimentarse.

-Kirian ha ido en busca de Adriana.

Justo mientras Cristian pronunciaba esas palabras, sintieron que Kirian apareció en la habitación, pero estaba solo. Lo que hizo que todos se quedaran con las esperanzas rotas. – ¿La encontraste? –preguntó Melinda.

-Conseguí encontrar a Adriana, dice que no nos dirá donde está. –dijo. –Y que aunque nos lo dijera ya no podremos volver a verla.

Eso hizo que Melinda volviera a estallar en un profundo llanto. Su marido la abrazó para consolarla. Pero por dentro, su corazón estaba sangrando de dolor, por la pérdida de su princesita.

Todo su afán fue buscarla por todos los lugares posibles. Kirian iba de un lado a otro usando su poder. Delia se sentía impotente, pues no tenía poderes. En ese momento se daba cuenta de que era una simple humana incapaz de poder ayudar a encontrar a su sobrinita.

Solo podía estar junto a Melinda y apoyarla. Mientras, los dos hermanos buscaban a Evelyn con desesperación. Los días pasaban y se quedaban sin ideas sobre posibles lugares donde buscarla.

Melinda estaba cada vez más apagada, como una vela que se consumía sin poder remediar que tarde o temprano se apagaría. Delia intentaba distraerla, pero ni ella misma era capaz de estar alegre.

En sus ojos marrones no había luz, porque era tal la tristeza que un gran color negro invadía los ojos de los miembros de esa familia. Cristian estaba destrozado, no solo por no tener a su hija a su lado, sino por su mujer.

Cristian se había enamorado de Melinda siendo un adolescente. Llevaban siendo novios desde el último año de instituto. Lo que más le había atraído de ella eran sus ojos. Unos ojos muy peculiares ya que mezclaban tres colores: gris, verde y marrón.

Siempre le habían dedicado una mirada especial. Aunque nunca sabía si era por el color o por el amor y luz que podía ver en ellos. Pero en esos instantes en que el sufrimiento teñía sus vidas, era incapaz de ver esa mirada especial.

Pero eso no era lo peor de todo. Pues lo peor era ver cómo Melinda perdía las ganas de vivir cada día. Casi no comía, ni dormía, pronunciaba muy pocas palabras al día, y ni siquiera estar con Marcos la aliviaba un poco.

Una noche consiguieron que Melinda se fuera a dormir gracias a una pastilla. Ella no quería entrar en un sueño tan profundo, pero no pudo protestar demasiado. Cristian se reunió en el comedor con Dennis.

-¿Qué es lo que la ocurre? –preguntó con preocupación. –Cada vez la noto como si estuviera… menos viva.

-Es que, eso es lo que la está pasando.

-Explícate, que no te entiendo.

-A ver sé que te va a sonar raro lo que te voy a decir, y creo que nunca lo había visto. –dijo. –Pero se está dejando morir. Cada día que pasa tiene menos ganas de vivir. Está muriendo por dentro, y no tardará en morir su cuerpo si continúa así.

-¿CÓMO? –gritó muy alterado. –tenemos que hacer algo.

Pero Marcos comenzó a llorar, así que Cristian tuvo que ir en busca de su hijo. Volvió al comedor con Dennis para intentar calmar al pequeño. –Yo ya no puedo más. Esta situación me está superando…

-Ya te dije que debes tener paciencia y ser fuerte.

-Pero me duele que ni siquiera nuestro pequeño, logre animarla un poco. –contestó mirando a Marcos.

Había dejado de llorar y miraba a su padre con extrañeza. Él notó que era como si su hijo viera el dolor por el que estaba pasando. Siguieron mirándose profundamente, y Cristian empezó a sentirse mejor.

Como si estuvieran aliviando su dolor por dentro con algo. Ese dolor seguía ahí pues era imposible de borrar, pero no dolía tanto. –Hijo mío… -suspiró él. – ¿Estás haciendo tú que me sienta mejor?

El niño comenzó a sonreír y posó sus manitas sobre su padre. Él correspondió a ese cariño, besando a su hijo en la frente, con una pequeña sonrisa dibujada en el rostro. Estaba algo más calmado.

-Así que ese es el poder del pequeño… -dijo Dennis pensativo.

-¿Qué poder exactamente?

-Influir en los sentimientos de la gente.

-¿Tú crees?

-Lo acabas de sentir. –contestó. –Ahora te sientes mejor ¿Verdad?

-Pues sí, pero porque estoy con mi hijo.

-Y porque te está ayudando con su poder. –concluyó él.

-Pero ¿Cómo puede saberlo?

-Cristian… -dijo. –La mayoría de la gente no cree que los niños comprendan las cosas cuando son pequeños, los tratan como a idiotas. Y están totalmente equivocados. –añadió. –Ellos captan todo enseguida, sobre todo la tristeza, pues se les contagia.

-Hijo, es maravilloso que tengas ese poder. –respondió Cristian mirando a su hijo con devoción.
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3 rosas :

la_ninia_eli dijo...

me encanta k ricura de niño
pero como puede melinda dejarse morir?? se k es muxisimo el daño k puede causar perder a algien pero ai k segir para delante...

Miriam dijo...

Ala, me encanta, pobre Melinda
a ver si se recupera y a ver si tambien encuentran a Evelyn

B€!t@ dijo...

Me encanta wapaaaa!!!! voy a por el siguiente, k estoy 5 dias fueras y me subes 3 capitulos subidos!!!! xD está genial, y el niño.. ke wapo, podria ayudar a su mami a sentirse mejor!!!! besukis mi niña!!!

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