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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos.
Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.

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lunes, 6 de septiembre de 2010

Pequeño milagro de amor capitulo 33

33º- El pequeño milagro

Les revisaron y todo estaba bien, aunque el pequeño tendría que estar algunas semanas en la incubadora hasta que cogiera algo de peso. Todos se quedaron embobados con el pequeño.

Evelyn esperaba fuera con Kira, porque no sabían muy bien la reacción que tendría la niña al ver a su hermano. Cuando la dejaron pasar, su padre se acercó a ella. –Princesita, vas a conocer a tu hermanito.

La cogió en brazos para llevarla junto a Melinda, que sostenía al pequeño en sus brazos. Ella lo miró con gran curiosidad. -¿Ete es el manito?

-Sí, ¿Qué te parece? –preguntó Melinda.

-Parece un queco. –contestó.

Todos estallaron en risas ante la respuesta y la reacción de la niña. Por fin tenían algún buen motivo para sonreír. Y sobre todo tenían motivos para respirar tranquilos, pues la policía les contó que Walter iría a la cárcel de por vida.

-Por cierto, ¿Cómo lo vais a llamar? –preguntó Adriana.

-La verdad es que con tantas preocupaciones estos meses no hemos pensado ninguno. –comentó Cristian.

-Macos como mi queco. –dijo entonces Evelyn.

-No recordaba que llamas Marcos a tu Nenuco. –comentó Cristian intentando hacer memoria.

-Me gusta ese nombre. –añadió Melinda.

Los demás asintieron con la cabeza, les parecía un nombre precioso para el bebé. Estaban alegres y felices, por primera vez lo veían todo bien. Cristian miraba a su futura esposa que tenía en brazos al pequeño Marcos.

Él sostenía en brazos a Evelyn. Ella había sido su razón de ser desde que nació a pesar de haber tenido que ser padre soltero. Se daba cuenta de lo afortunado que había sido al encontrar a Melinda.

Para celebrar el nacimiento, decidieron hacer un viaje. Sería cuando les dieran el alta a Melinda y al bebé y pasara un tiempo, para que así hubiera crecido un poco. Sería un viaje a un lugar cercano. Decidieron que fuera una especie de “tour” por la zona sur de España. Así podrían ir en coche y visitar varios lugares. Sería antes de la boda para que todos estuvieran con las pilas cargadas.

Todos necesitaban desconectar, cambiar de aires. Pues el transcurso de sus vidas había sido bastante caótico, tan lleno de peligros que les había impedido disfrutar plenamente de lo que tenían.
Eran una gran familia y querían aprovechar ese viaje para divertirse y unirse más que nunca. Pero sobre todo querían viajar para poder vivir, vivir sus vidas, disfrutando de las cosas más simples, que dotaban de significado sus vidas.

Visitaron La Alhambra de Granada, la Giralda de Sevilla. Estuvieron también en la playa. Eso fue lo que más les gustó, sobre todo por ver la reacción de los pequeños al ver el mar por vez primera.

-Papi, me guta el mar. –dijo Evelyn sin parar de sonreír.

-Pues ahora vamos a hacer un castillo de arena entre los dos. –contestó cogiéndola.

Melinda los observaba bajo la sombrilla. A su lado descansaba Marcos, en la cunita de viaje. Estaba dormido y parecía un pequeño angelito que se había escapado del cielo.

Ella se sentía orgullosa porque el niño había sacado la misma cara que su padre y era guapísimo, aunque tenía los ojos verdes. No pudo evitar acariciar la cabecita de su pequeño.

Veía cómo Cristian se divertía con su hija. Ella hacía mucho que consideraba a Evelyn como si fuera suya. Sonreía por la relación tan especial que tenían padre e hija. Era algo muy especial, y ella tenía esa misma relación con ambos.

Cuando acabaron, la niña estaba asombrada, pues habían logrado levantar un gran castillo, más alto que ella. –Mira mami, ¿te guta? –preguntó.

-Es precioso, mi pequeña. –contestó.

-¿A mi no me felicitas? –preguntó su casi marido.

-No seas niño. Además tiene más mérito ella que es más pequeña. –respondió ella con una sonrisa. Mientras la niña se acercó a ella y la abrazó.

-Te quero mami. –dijo apretándola.

-Y yo a ti, mi pequeña.

-¿Qué hace el manito? –preguntó mirando en la cuna.

-Duerme.

-Sempre dueme. Que rollo… -dijo haciendo un puchero.

-Es pequeñito y necesita dormir. –respondió. –Tú también dormías mucho de pequeña. Papi tarareaba una canción y dormías tanto como tu hermanito.

-¿Me la cantas mami?

Melinda cogió en brazos a su pequeña, acunándola. Comenzó a tararear Claro de Luna. Hacía mucho que no se le tarareaba a ella, y eso la relajó mucho. Cristian se acercó a ellas y las miró con ternura.

Cogió la cámara y les hizo una foto, era una estampa tan bonita que tenía que tener un recuerdo. Entonces oyeron voces y risas que se acercaban a ellos. –No paras de hacer fotos, cuñadito. Pareces un “guiri”. –dijo Kira riéndose.

-No te burles, que sabes que puedo contigo.

-Uy si… por eso siempre te gano en las partidas a la consola ¿no? –contestó en tono divertido.

-Echamos unas palas haber quién gana. –la retó él.

Se colocaron en posición mientras los demás les miraban sonriendo. El par de ellos se llevaba bien, pero les encantaba retarse de vez en cuando. Y Melinda siempre les decía la misma frase. –Sois peor que los niños….
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4 rosas :

Cristina dijo...

oooooooooohh k tiernooooo!!! =( madre mia x fin felices!!! k buena preja acen cristian y melinda con sus hijitoss!! lo aces genial mariaa sigue asi guapa espero pronto el siguiente =) me tienes enganchada =)

B€!t@ dijo...

Me encantaaaa!!! proximo el siguienteee!!! besukis wapaaa

Miriam dijo...

Me encanta, sobre todo cuando Melinda le tararea a Evelyn.
Esoty deseando ver como acaba esta historia.
Sigue asi ! Bss

la_ninia_eli dijo...

me encanta!!!
es muy tierno :)

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