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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos.
Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.

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martes, 7 de septiembre de 2010

Pequeño milagro de amor Epílogo

Epílogo

Varios años después…

Evelyn ya tenía quince años, estaba en plena fase de rebeldía. Aunque se preocupaba mucho por su hermano pequeño Marcos, y también por la pequeña Luna, de tan solo 4 añitos.

Luna había sido inesperada, pero fue una alegría muy grande para esa familia. Era muy blanquita de piel, con los mismos ojos azules de su padre. El pelo castaño de su madre y tan delgadita como ella.

Melinda y Cristian estaban muy felices con su familia. Porque aunque a veces su hija mayor estaba muy rebelde por la edad, siempre cuidaba bien de sus dos hermanos. Todas las tardes se bajaba con ellos para jugar con ambos.

Subían a la hora de la cena. Pero ese sábado nada más comer, ya empezaron a discutir. –Mamá, he quedado para ir al cine. –protestó.

-Hija, sabes que tus hermanos quieren pasar tiempo contigo. –dijo Melinda.

Ella estaba tan molesta porque había quedado con un chico, llevaba muy poco tiempo con él. Se estaban conociendo y le apetecía estar a solas. Se llamaba Javier, y tenía su misma edad.

-Seguro que papá me diría que sí. Pero tú siempre dices que no a todo.

-Papá diría lo mismo que yo, que para eso somos tus padres. –respondió.

Pero Evelyn estaba tan molesta que soltó lo primero que se le vino a la mente sin tener en cuenta las consecuencias. –Papá si que lo es, pero tú no.

Eso dejó helada a Melinda. Desde que tuvo edad suficiente le explicaron que Melinda sería su madre y la niña estuvo encantada. Siempre la había considerado su madre porque era quien la había cuidado desde pequeña.

Estaba tan dolida que pegó unos gritos desmesurados a su hija. – ¿Qué yo no soy tu madre? –preguntó a voces. – ¿Y QUIÉN TE HA CUIDADO DESDE QUE ERAS UN BEBÉ?

Su hija no atendía a razones, se estaba dejando guiar por la mente adolescente y las hormonas que la dominaban. –Pues papá, que para eso es mi padre.

Melinda no lo soportó más, se fue a la habitación, dando un portazo tal, que toda la casa retumbó. Cristian, que estaba en el baño, salió a toda prisa. – ¿Qué ha pasado? ¿Y esas voces?

Evelyn no supo lo que decir, sabía que se había pasado con lo que le había dicho a su madre. Se sentía tremendamente culpable. –Pues… le dije algo a mamá.

Marcos que lo había escuchado todo mientras jugaba con Luna, se acercó a su padre. –Dijo que mami no es su mamá.

-¿Qué le dijiste el qué? –preguntó incrédulo su padre.

-Es que… estaba enfadada porque yo quiero ir esta tarde al cine con… bueno que quiero ir al cine. –se justificó.

-Ella es tu madre y siempre lo ha sido. De hecho de no ser por ella no sé lo que te hubiera pasado cuando eras un bebé. –contestó enojado.

-¿Y eso por qué? –preguntó sin comprender nada.

-Tu madre biológica al poco de renegar de ti cuando naciste, quiso llevarte por la fuerza para que le pasara una pensión. Melinda era tu maestra en la escuela y lo evitó. –explicó. –Pero se llevó un tremendo golpe que acarreó una seria operación.

Le explicó con algo más de detalle lo seria que fue la situación, mientras su hija se quedó helada. –Yo… no sabía eso.

-Porque no nos parecía que debieras saberlo. Ella lo pasó muy mal. –contestó. –Y una de las primeras cosas que recordó fue a ti.

Su hija se puso a llorar al saber todo eso. –Yo… no quería que se pusiera triste… -Cristian al ver así a su hija la abrazó fuerte.

-Bueno, pues entonces ve y pídela perdón.

La niña se limpió las lágrimas, asintió y se levantó para ir a la habitación. Llamó a la puerta. –Mamá, ¿puedo pasar?

Después de unos segundos de un incómodo silencio, Melinda dio permiso para que entrara. Su hija se sentó en la cama a su lado. No se atrevía a mirarla a la cara por si estaba muy enfadada.

-Mamá, yo… no sabía lo de tu operación ni nada. –dijo.

-¿Tú padre te lo ha contado? –preguntó sorprendida.

-Sí. Mamá, lo siento, es que estaba enfadada y no pensé en lo que decía.

-Hija, ya eres mayor para saber que hay que pensar que, las cosas que se dicen tienen sus consecuencias. –contestó su madre.

-Es que… he quedado para ir al cine y me molestaba no poder hacer un día un plan sin los dos renacuajos. –se justificó.

-Has quedado con un chico ¿Verdad? –preguntó mirándola con una sonrisa.

-¿Cómo lo sabes? –preguntó ella con los ojos abiertos como platos.
-Porque a tu edad yo también hacía lo mismo.

Evelyn abrazó muy fuerte a su madre. –Lo siento mucho. No quería decirte esas cosas. Siempre serás mi madre ¿Me perdonas?

-Claro que sí, hija. Sabes que te quiero con locura.

Su abrazo fue más fuerte. No se dieron cuenta de que los demás miembros de la familia estaban espiando desde la puerta. Y al ver que habían hecho las paces entraron dentro.

-¡Qué bonita imagen! –dijo Cristian emocionado.

Marcos y Luna corrieron para unirse al abrazo, al que luego se sumó el cabeza de familia. –Sabía que lo arreglaríais. Siempre habéis tenido una relación muy especial. –comentó él.

-Es que mamá es estupenda. –dijo Evelyn.

-Y no sabes hasta qué punto. –contestó su padre. –Tú de pequeña no te querías ir con nadie que no fuera yo. Incluso con tus abuelos te costaba estar. Pero con ella, nada más conocerla, querías estar a todas horas.

-¿Ah, sí? –preguntó con gran curiosidad ella.

-Sí, tu padre hasta a veces estaba celoso. –le contó su madre.

-¿Papá, celoso?

-Es que os quiero demasiado… -contestó.

-Pues me parece que vas a tener que quererla mucho, cuando te cuente el plan que tiene esta tarde. –dijo su mujer.

-¿Qué plan?

-Qué voy… al cine con… -no sabía cómo decírselo.

-Vas con tu novio ¿A qué si? –gritó Marcos riéndose.

Eso hizo que Evelyn se sonrojara extremadamente. Mientras su padre le miraba y se podía observar la furia en sus ojos. Melinda al ver la reacción de su marido quiso calmarlo. –Mi amor, tiene la edad de empezar tener novio. Así que cálmate. –dijo besándolo con ternura.

-Quiero conocerlo, y si me cae bien entonces hablaremos. –contestó.

-Las tías y los tíos ya lo conocen, es el hijo de sus vecinos. –dijo. –Se llama Javier. Y es de mi edad.

-Vaya hermanas que tienes… -dijo Cristian mirando a su mujer.

-Menos mal que se casaron con el par de gemelos, Kirian y Pedro. Así sentaron la cabeza. –respondió ella con una amplia sonrisa en el rostro.

-Lo que no sé es por qué nunca quisieron tener hijos. –dijo él pensativo.

-Cariño, hay gente a la que le gusta la vida en pareja, sin complicaciones. –contestó. –Mis hermanas han sido demasiado cabras locas, sobre todo Kira.

-Lo sé.

-Bueno, vámonos con los abuelos y así dejamos que la niña vaya al cine. –dijo Melinda cambiando de tema.

-Espero verte pronto en casa de los abuelos, sino tendremos que hablar.

-Gracias papá. –le dio un abrazo. Se giró a su madre. –Gracias mamá, siento lo de antes.

-Todo olvidado, hija.

Así solucionaron su conflicto, como hacían siempre. Habían aprendido a resolver las cosas hablando, porque se querían con locura. Eran una auténtica familia, una autentica familia que se había formado, gracias a una casualidad. Pero ellos sabían aquel dicho de que “todo lo que ocurre en esta vida es por algún motivo”.

Siguieron disfrutando de su amor, y superando las dificultades y pruebas que les ponía la vida. Porque de eso se trataba vivir, y en eso consistía el amor, en estar unidos en los momentos buenos y en los malos, para el resto de sus vidas.

FIN
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5 rosas :

Miriam dijo...

o.O
ME ENCANTA COMO ACABAA !!!!
Esperola siguiente historia impaciente.TE voy a mandar un privado conuna idea que tengo, a ver si te sirve de algo. xDé
Besos !!

B€!t@ dijo...

Me encantó!!! jooo!!!! ya se terminó!!! espero ansiosa la siguiente!!!! un beso wapa!!!

Cristina dijo...

DIOOOOOOOOOOOOOSS!! JOOOOOOOOO!! ya termino??? uff me ha encantadoooooo aiiiss me hubiera gustado que esta historia fuera mas larga pero ha sido preciosaaa!! incluso si te soy sincera este capitulo me ha emocionado :$ un besito espero la proxima impaciente no te canses de escribir guapaa chaoo!! ^^

la_ninia_eli dijo...

dioooos me encanta el final
despues de todo pueden vivir felices
me a encantado besos

Lulai dijo...

bueno aqui vamos... Y me he leido varias pero me he olvidado de comentar jeje
Estan todas hermosas.. Me gusta tu forma de escribir es muy llevadera... Seguire leyendo...
Besos...

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