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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos.
Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.

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jueves, 24 de febrero de 2011

Escondite de amor capítulo 2

2º- Conociéndose mutuamente

-¿Qué te ha dicho? –preguntó Melinda con la mirada perdida.

-Que os proteja, pero no me ha dicho la razón por la que estáis en peligro. –contestó.

-Es una historia muy larga. –dijo. –Pero si tienes tiempo te la cuento.

-Claro, cuéntame lo que quieras.

-Hace cuatro años, conocí a Walter. Era un tipo rico, muy alto y fuerte. Le conocí de casualidad un día por la calle. –dijo. –A partir de ese día empezamos a quedar, porque me gustaba su compañía, y él se sentía atraído por mí. Pocos meses después comenzamos una relación, y me quedé embarazada.

-Pero entonces eras muy joven.

-Pues sí, tan solo tenía dieciocho años. –contestó. –Pero Walter me dijo que me quería, que quería casarse conmigo y que tuviéramos al bebé. Además él tenía dinero más que de sobra para mantenernos.

-¿Y entonces qué pasó? –preguntó impaciente por conocer el resto de la historia.

-Nos casamos antes de que diera a luz a mi pequeña Evelyn. Y cuando nació todo parecía ir bien. Hasta que la niña cumplió seis meses. –contestó apenada. –Buscaba cualquier excusa para estar enfadado y pegarme. Protestaba porque la niña lloraba mucho y volvía a pegarme porque decía que no sabía cuidarla. Pero pronto las cosas fueron a peor.

-¿A peor dices? –preguntó.

-Después de eso, empezó a forzarme a tener relaciones con él, y si me negaba me pegaba más. –dijo. –Al principio se lo consentía porque le quería y pensaba que me merecía lo que me hacía. Pero después me cansé, y escapé en varias ocasiones con la niña, aunque Walter siempre me encontraba. Kirian era el que siempre intentaba protegerme todo lo que podía.

-¿Y después que pasó?

-Kirian me ayudó una última vez, con la esperanza de que no me encontrara. –dijo. –Y así ha sido durante medio año. Hasta que no sé cómo ha dado conmigo aquí.

-Lo has pasado realmente mal.

-Supongo que son las consecuencias de mis malas decisiones…

-Nadie se merece algo así. –dijo. –Y mucho menos tú, que pareces un ángel… -susurró mirándola a los ojos.

-Gracias. –contestó sonrojada.
-Pero lo que no entiendo es, ¿Por qué tiene tanto empeño en encontrarte si ya se habrá dado cuenta de que no le quieres?

-Porque quiere tenerme prisionera para él. A él jamás le dice nadie que no. Creo que es más orgullo que otra cosa. –contestó levantando los hombros.

-Tranquila, no permitiré que os haga nada.

-Bueno por ahora estaré a salvo, porque se dedicarán a seguirme, para saber mis rutinas. –contestó. –Además, Kirian cree que primero vendrá Javier a hacerme una visita.

-¿Y quién es Javier? –preguntó.

-Uno de sus empleados. –contestó. –Siempre me miróaba con deseos de ponerme las manos encima. Y seguro que antes de decir a Walter que venga, quiere venir a hacerme algo.

-Pues no se lo voy a permitir. –juró. –Oye… y… ¿alguna vez hizo algo a la niña? –preguntó mirando cómo jugaba con una muñeca.

-No, jamás se lo consentí. Y si en alguna ocasión vi que se acercaba a ella, le engatusaba para mantener relaciones y que así se olvidara de ella. –contestó. –He hecho cosas horribles en estos años, pero por mi hija soy capaz de cualquier cosa.

-Lo entiendo… -dijo. –La verdad es que tienes mucha valentía.

-Quiero tener una vida normal, aunque sé que es casi imposible.

-Seguro que lo consigues, yo te ayudaré. –dijo con una amplia sonrisa. –Por lo pronto, cuando vayas a trabajar y a recoger a la niña no vayas siempre por el mismo camino. De todas formas yo intentaré estar todo el tiempo que me sea posible con vosotras.

-Pero… tú tendrás trabajo y novia y esas cosas.

-Novia no tengo. Y trabajo sí. –contestó. –soy bombero, en el parque que está a tres calles de aquí. Quizás si me busco un piso aquí al lado…

-Por favor, no quiero ser una molestia.

-No, si no pasa nada. –contestó. –Además, aquí estoy más cerca de mi trabajo.

-De verdad que no es necesario, ya me apañaré como sea…

-Lo hago encantado. –su voz hipnotizó a Melinda como si fuera un hechizo. –Aunque debes decirme tus rutinas para que pueda compaginar mi turno y acompañarte.

Melinda le estuvo apuntando las diferentes cosas, con sus respectivas horas y demás. Pero se hizo bastante tarde. Melinda vio la hora que era en su reloj.

–Lo siento es muy tarde, te he entretenido demasiado.
-Tranquila.

-Entonces quédate a cenar, por las molestias. –contestó.

-Vale, me encantaría.

Fueron a la cocina y Evelyn los siguió. Cristian ayudaba a Melinda con la cena, pero se percató de que Evelyn estaba muy concentrada. La observó para ver lo que hacía.

Cogió un taburete y se subió, de uno de los muebles cogió tres vasos, se bajó con ellos y los depositó en la mesa, así fue colocando todas las cosas. A los lugares demasiado altos se ayudaba con el taburete. Cristian estaba muy sorprendido, ya que se la veía muy pequeña.

–Oye… ¿Tu hija cuántos años tiene?

-Tres ¿por qué?

-Es muy pequeña, pero pone ella sola la mesa.

-Llevamos solas mucho tiempo. Además la he enseñado que debe valerse por si misma en todo lo que pueda.-contestó.

-Es asombroso, de verdad. –dijo Cristian sin dejar de mirar a la niña.
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7 rosas :

Annie dijo...

sigo diciendo que la pequeña
Evelyn es un amor
en cuanto a lo que le ha pasado a Melinda pobre
pero si la vida la ha tratado duro
que bueno que ha llegado cristian
me encanta
espero el proximo
besos

Miriam dijo...

Esta genial! me encanta evelyn

InmaSonrisadeCaramelo dijo...

que mona evelyn!!!
me encanta sigue asi!

Elvira dijo...

Pobre Melinda... Y que buen rollo ha surgido entre ella y Cristian, jeje.

Simplemente decirte que yo personalmente he echado en falta un poco más de "descripción" de los sentimientos de Melinda. Pero vamos que creo que es tu forma de escribir y la historia en sí y los diálogos me gustan. :)

B€!t@ dijo...

Ohh!!! Me encanta evelyn!! Ke mona ella!!!! :) Pobre Melinda, espero k no la cojan!!! Un besito y voy a por el siguiente. Bss guapa!!!

InmaSonrisadeCaramelo dijo...

Este capítulo me encanta no puedo dejar de leerlo, es que evelyn muy mona poniendo la mesa, y ellos dos preparando la cena, pobre Meli, anda que walter, vaya cabron!!!

Margy dijo...

Choq vaya :( este Walter ARGARG espero q le pase lo peor.
Y a mi me ha pasado igual que a Elvira... pero no se si es que lo he leido muy rápido por las ganas que tenía de enterarme xDD
Besitos!

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