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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




jueves, 7 de abril de 2011

Amor inesperado capítulo 5

5º- Pasión y amor


Los días pasaron en la isla. Cristian había mejorado bastante el refugio, convirtiéndolo en un lugar muy acogedor. Ambos buscaban la cabina, pero tan solo a ratos, pues preferían explorar la isla o seguir conociéndose.

A lo más que habían llegado, era a besarse durante horas, pues Melinda no daba el paso, y Cristian temía que ella le rechazase por el miedo que tenía. Pero ambos disfrutaban de esa especie de “relación” que habían empezado, si se le podía llamar así.

Uno de los días, caminando por el bosque descubrieron una cascada. Era bastante grande. Se respiraba mucha paz y tranquilidad… Era un lugar muy bonito, como si se tratase de un cuadro realizado por un artista.

-¡Qué bonito! –gritó Melinda emocionada.

-No tanto como lo eres tú. –dijo Cristian cogiendo su mano.

Melinda se sonrojó y le dedicó a Cristian una amplia sonrisa. Después ella empezó a caminar sin soltar la mano de Cristian, quien la seguía encantado. Se acercaron hasta la orilla, donde las gotas de agua les salpicaban. El agua estaba bastante fría, con lo que Melinda sintió un escalofrío. Pero estaba muy contenta de estar en ese lugar tan bello junto a Cristian.

Vieron que había un naranjo, así que cogieron un par de naranjas para comérselas. Eran muy jugosas y estaban deliciosas, pocas veces habían probado una fruta tan sabrosa.

-Si ahora mismo pudieras pedir un deseo… ¿Qué pedirías? –preguntó Melinda sin dejar de sonreír. –Salir de esta isla, ser rico… -dijo enumerando algunas cosas.

-Poder casarme contigo y tener hijos. –respondió muy seguro de sí mismo y mirando a Melinda.

Ella se atragantó al escuchar la respuesta de Cristian. Casi le dio un ataque cuando escuchó sus palabras. Cristian tuvo que darle unas palmaditas en la espalda porque realmente se había atragantado.

-Cristian, yo… Ya sabes lo que hablamos. –dijo apartando la mirada.

-Ya lo sé. –contestó girando su rostro con delicadeza para volver a cruzar sus miradas.

-¿Y entonces a qué ha venido eso? –preguntó Melinda.

-Tú me has dicho que si pudiera pedir un deseo, cuál sería. Y yo me he limitado a contestarte. –respondió con calma.

-Pero… -dijo ella.

-Ese es mi deseo. Preferiría quedarme aquí el resto de mi vida contigo, que regresar y no haberte conocido. –contestó acercándose tanto a ella que sus cuerpos estaban realmente juntos.

Melinda empezaba a perder la razón, Cristian era un chico maravilloso, además del perfecto caballero, eso no podía negarlo. Además se estaba portando realmente bien con ella.

Empezó a besarle, primero de forma pausada y lenta, pero poco después aumentaron el ritmo de ese beso. Cristian la sujetó por la nuca para sentirla más cerca. Melinda enroscó sus manos alrededor del cuello de Cristian.

Se tumbaron en el suelo, continuando con ese beso. Cristian ansiaba estar con Melinda, la deseaba y estaba empezando a perder el control. Sus manos bajaron hasta los glúteos de Melinda, empezando a acariciarla por debajo la ropa.

Ella se dejaba hacer, estaba tan harta de frenar sus sentimientos, que se estaba dejando llevar como nunca. Pero Cristian no podía permitirlo. Sin saber cómo, tuvo el control suficiente para frenarse y apartarse un poco de Melinda.

-Yo creía que era lo que tú querías… -dijo Melinda totalmente desconcertada.

-Claro que lo quiero. He hecho un esfuerzo sobrehumano apartándome de ti. –contestó nervioso.

-No lo entiendo… -respondió ella.

-Deseo estar contigo, deseo casarme contigo, tener hijos, que hagamos el amor… -contestó mientras un ligero rubor le apareció en las mejillas. –Pero quiero que eso ocurra porque tú me quieras, no por la excitación del momento.

-¡Claro que te quiero! –gritó mientras sus ojos se humedecían. –Pero tengo tanto miedo que prefiero no reconocer lo que siento por ti…

Cristian iba a contestar, pero no le dio tiempo, Melinda se acercó a él, besándolo con pasión. Ambos se necesitaban, y Melinda estaba cansada de tener que ocultarse a sí misma sus sentimientos. No quería seguir fingiendo.

Los besos volvieron a ser más intensos, empezaron con las caricias… Cristian se deleitaba con el perfecto cuerpo de Melinda. Al fin la tenía entre sus brazos, y era solo para él...

Poco a poco se fueron deshaciendo de las ropas que llevaban puestas, y fue en ese momento cuando Melinda sintió una vergüenza tremenda, no solo vergüenza, sino miedo. Miedo a que sucediera lo mismo que en el pasado.

-No tengas miedo, solo quiero amarte y que me ames. –susurró.

Esas palabras bastaron para convencer a Melinda de que sus intenciones eran buenas y puras. Dejó sus miedos a un lado para poder sentir todo el amor que tenía Cristian en su interior.

Cristian besaba con delicadeza a Melinda, empezó a bajar por el cuello, hasta que llegó a sus pechos. Se detuvo en ellos para disfrutarlos y saborearlos. Melinda empezó a experimentar mucho placer, su cuerpo reaccionaba ante las caricias de Cristian.

Disfrutaron como nunca antes. Tanto Cristian como Melinda dieron y recibieron caricias, besos y amor. Hasta que Cristian la penetró con delicadeza y sintieron como un fuego interior comenzaba a arder.

Empezaron a moverse, era como un baile de pasión, de amor… Melinda sentía que todo el amor de Cristian la llenaba por dentro. Sintió tanto amor que se rindió a las sensaciones de placer que le provocaba.

Esa fue la primera vez que estuvieron juntos, para ellos fue un baile apasionado, un baile que les llevó al clímax, y fue una sensación única para ambos.
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6 rosas :

B€!t@ dijo...

Dios me encantaaaaaa!!!! Ke romántico todo!!!!! Kiero maaaas!!! Un besito y.. primeeerr? sii, creo k si!!!! un muaks wapisima!!!

Margy dijo...

ooooh que bonito te ha quedado *.* Todavía no me creo que llevemos 5 capítulos sin malos...esto si que es tranquilidad :) Me gusta ^^ jiji

Besitos!

Eli :D dijo...

jejeje k monos los dos :D me encanta el capitulo y k alfinal lo allan exo :) me encanta de vdd espero el sigiente jejej besos

Divinum Eximia dijo...

Ohhh *-* ¡Qué bonito! Es verdad que hay demasiada tranquilidad y maravilla, seguramente ahora nos la arrebatas haciendo que salgan muchas cosas más que me estresen, pero me aguantaré ;)

Muy bien, espero el siguiente.

Un saludoo^^

Elvira dijo...

Cuánto amor, qué romatico, ains...
Es verdad, hace mucho que están muy tranquilos. Qué les deparará el futuro??? Esperaremos.... :)

InmaSonrisadeCaramelo dijo...

Buafff mucho amor!
Me ha encantado!

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