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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




miércoles, 24 de agosto de 2011

Acechados capítulo 4

Capítulo 4

            A partir de ese momento, tuvieron que organizarse para cuidar de Melinda. Los primeros días fueron bastante duros, pues ella quería moverse, se aburría mucho y lo del reposo absoluto no era como ella lo había imaginado.

            Cristian por su parte, no solo tenía la preocupación del embarazo de Melinda si no que además cada día sentía que algo o alguien le seguía, sentía como si alguna persona le vigilase.

            Pero no quería decir nada en casa, Melinda ya tenía bastante con el embarazo y el reposo que tan de cabeza la estaba trayendo. Pensó en decírselo a Delia, pero sabiendo que las dos hermanas se lo contaban todo no podía arriesgarse.

            Que no lo dijese en casa no significaba que ambas hermanas no se percatasen de que le ocurría algo. Estaba esquivo, callado, nervioso… y no sabían muy bien cómo hablarlo con él.

            Decidieron que lo mejor era que Melinda hablase a solas con su marido, así que esa noche Delia dijo que iría al cine pues quería dejarles intimidad.  Ella pidió que la llevasen al comedor, quería hablar con él a solas y despejarse un poco de la cama.

-Cielo, ¿Podemos hablar?

-¿Sobre qué?

-Últimamente, estás muy… raro y sé que te pasa algo.

-No, no me pasa nada, estoy bien.

-Cielo, que nos conocemos… Dime qué te pasa.

-Nada… -contestó nervioso.

-Cristian, por favor… -volvió a pedir ella.

-Si en realidad no es nada…

-Por favor…

-Está bien… Pues que hace unos días que siento como si… como si alguien nos espiase o vigilase. Quizás simplemente estoy paranoico por todo lo que ha pasado.

-Le denunciamos y la policía lo encerró. Además si tú tienes miedo me pasarás el miedo a mí… -comentó su mujer.

-Lo siento, por eso no te había dicho nada…

-Entonces deja el tema y no lo pienses.

-Vale, preciosa. –al decirlo se acercó más a ella, abrazándola con cuidado y besándola cariñosamente.

-Oye cielo, cambiando de tema… ¿Cuándo invitaremos a Kirian a cenar?

-Es verdad, ya no lo recordaba…

-Además estoy pensando que es bastante guapo y tal vez le guste a mi hermana. –dijo con una sonrisa.

-No sabemos si tiene novia, así que no te adelantes. –contestó su marido.

-Vale… -dijo haciendo un puchero.

-Entonces quizás es el momento en que deba llamarle y decirle que venga una noche a cenar ¿No?

-Si, estoy deseándolo.

            Cristian llamó a Kirian para concertar un día en el que poder hacer la cena de agradecimiento. Quedaron para el siguiente fin de semana lo que hizo que Melinda estuviera un poco más animada y no pensara tanto en lo que le había dicho su marido.

            Casi sin pensarlo llegó el día de la cena y Melinda estaba emocionada, deseaba hablar con Kirian para intentar hacer de celestina con él y su hermana. Aunque solo le había visto una vez, le había parecido un gran chico, y seguro que a su hermana le gustaría mucho.

            Entre Delia y Cristian prepararon la cena y la mesa. Melinda tuvo que quedarse tumbada como siempre. Lo del reposo absoluto estaba siendo cada vez más pesado y cansado.           

Llamaron al timbre y eso hizo que Melinda que estaba en el sofá se pusiera emocionadísima.

-Hermanita, abre tú por favor.

            Delia se acercó a la puerta y al abrirla creyó ver a un ángel… Kirian estaba junto al umbral, con una camisa negra, una bolsa en la mano y una sonrisa que dejó sin respiración a Delia.

-Hola, soy Kirian. –dijo alegremente.

-Ho… hola soy Delia la hermana de Melinda. –contestó casi sin aliento.

-Veo que ambas hermanas sois igual de bellas las dos, os vendrá de familia.

-Gracias…

-¿Puedo pasar? –preguntó levantando una ceja.

-Si, claro.

-Hola, Kirian. –dijo Cristian al verle en la casa.

-Hola. ¿Y Melinda? ¿Cómo está?

-En el sofá hasta que tengamos la cena lista.

-Voy a saludarla.

            Kirian entró en el comedor y pudo ver que Melinda estaba mirando al televisor y se acercó a su lado.
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1 rosas :

Cristina dijo...

me encantaaaaa oiisss siiiiii delia y kirian juntossss!! =) me encantaaaa!!

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