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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




jueves, 25 de agosto de 2011

Acechados capítulo 5

Capítulo 5 
 
-Hola, guapísima ¿Cómo estás? –preguntó con una sonrisa.
-Pues haciendo reposo absoluto… -suspiró.

-No te gusta demasiado por lo que veo. –dijo él.

-Estoy aburrida del reposo…

-Es por el bebé. –dijo Kirian acariciando la abultadísima barriguita de Melinda. Ella sonrió ante el gesto.

-Ya está la cena. –anunció Cristian entrando en el comedor.

-Me muero de hambre… -dijo su mujer.
-Pues vamos a cenar.

            Cristian se acercó hasta el sofá, tenía que coger en brazos a Melinda. Con la barriguita era un poco complicado pero ya había cogido las maneras para evitar que pudiera hacerle daño a su mujer.

-Espera, que te ayudo. –dijo Kirian.
            Entre los dos cogieron a Melinda y la llevaron hasta la mesa donde todo estaba listo para cenar. La sentaron con cuidado y se dispusieron a cenar los cuatro juntos. Melinda estaba emocionada, al fin podía empezar a estar relajada y tranquila y esa cena era lo más parecido a tener una vida normal dentro de su reposo absoluto.

            Fue una cena, relajada, tranquila… Delia y Kirian se dedicaron varias miradas y sonrisas que no pasaron desapercibidas para Melinda. Eso levantó bastante su ánimo dentro de todo lo que había ocurrido.
            Cristian se levantó para ir a la cocina a coger el postre, como si fuera un impulso, miró inconscientemente por la ventana de la cocina y de reojo, y pudo ver un chico parado en la acera de enfrente.

            Eso le extrañó mucho, quizás esperaba a alguien pero era bastante tarde y estaba refrescando. Se quedó unos segundos más intentando mirar disimuladamente mientras preparaba el postre de la cena.
            Entonces se percató de que tenía una cámara de fotos y no solo eso, si no que vio cómo en ese momento le sacó una fotografía. Eso era más extraño todavía. ¿Por qué sacaría una fotografía? ¿Con qué fin? ¿Quién sería ese chico?

            Eran demasiadas preguntas y no sabía lo que hacer. Además ya había asustado mucho a las chicas como para asustarlas de nuevo.
-Kirian, ¿Puedes venir a ayudarme? –dijo en alto desde la cocina.
-Voy.
-Necesito que me ayudes.
-¿Llevo algo? –preguntó él.

-No es eso. Mira hay un chico en la calle y le acabo de ver sacándome una foto.

            Kirian se acercó a él intentando disimular y al mirar por la ventana, vio como el chico sacaba otra foto. Eso le extrañó mucho pero quiso apartarse un poco de la ventana para hablar tranquilamente.

-¿Le conoces?
-Es de noche y él está bastante lejos, es difícil asegurar si le conozco o no. –respondió.
-¿Qué crees que quiere?

-Seguro que nada bueno… -comentó preocupado.

-A ver explícate.
-Cuando Melinda estaba de cuatro meses empecé a tener unos sueños raros. Una chica rubia me amenazaba, que si no la ayudaba podría dañar a Melinda. Luego simplemente escuchaba su voz. Y no sé, hace tiempo que no sueño con ella pero…

-¿Pero?

-Que hace un tiempo que siento que me vigilan, que me siguen… Y bueno, ese chico es evidente que me está vigilando…

-¿Quién tendría interés en seguirte y por qué? –preguntó Kirian preocupado.

-Sinceramente no tengo ni idea… -dijo. –Tuve que contarle a Melinda que tenía la sensación de que me seguían porque me notaba preocupado. Pero no quiero decirle que hay un chico en la puerta haciendo fotos.
-Es mejor que no lo sepa, y Delia tampoco.

-Ya pero ¿Y si tratan también de hacerle algo a mi cuñada? Ella en un rato se irá sola a casa… -dijo con preocupación en la voz.
-Yo la acompañaré.
-Entonces Melinda tenía razón… -contestó con una sonrisa.

-¿En qué?

-Que haréis buena pareja.
-Yo… -no pudo seguir hablando porque se ruborizó tremendamente.

-Así que te gusta ¿eh?

-Bueno yo… La verdad es que… Sí, me gusta. –confesó cada vez más sonrojado.
-La conozco desde hace muchos años y sé que a ella también le gustas. –dijo Cristian.
-¿Te lo ha dicho ella?

-No, pero sé la cara que pone cuando le gusta un chico.
-Me gustaría conocerla… -suspiró.
-Yo te ayudaré, la conozco muy bien.
-Gracias…
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1 rosas :

Cristina dijo...

me encantaaaaaaaaaaaa!! sigue asi guapa =)

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