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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




sábado, 27 de agosto de 2011

Acechados capítulo 6

Capítulo 6
            Al acabar la cena, Kirian insistió en acompañar a Delia. No solo porque le había gustado y quería conocerla más, si no porque tanto él como Cristian tenían miedo por aquel chico que les había estado vigilando.

-No hacía falta que me acompañases. –dijo Delia con un rubor en las mejillas.

-No es molestia, además así te conozco un poco más. –comentó con voz muy dulce.

-Eres muy amable.

-Yo… ¿Podemos hablar un rato en tu casa?

-Claro. Subamos.

            Ambos subieron a la casa de Delia un poco cohibidos, sentían una fuerte atracción mutua, demasiado temprana pero difícil de controlar. Entraron y se sentaron en el sofá.

            Delia no sabía cómo comportarse, estaba muy nerviosa jugueteando con sus manos sin atreverse a mirar a Kirian.

-Me ha encantado conocerte. –dijo él.

-Y a mi también, lo hemos pasado muy bien. ¿Verdad?

-Mucho… -susurró moviendo su rostro para mirarla. –Eres preciosa…

-Yo… no sé qué decir… -contestó ruborizándose.

-No digas nada…

            Tras decir eso se acercó a ella y unió sus labios, moviendo los labios y la lengua de forma rítmica. Delia se sorprendió pero pronto se dejó llevar por los carnosos y suaves labios…

            El beso fue de lo más tierno y cariñoso. Ambos se quedaron mirándose y sonriendo. Delia tenía un gran rubor en sus mejillas que a Kirian le hizo perder la razón, pues la encontraba más hermosa todavía.

            Una pasión y una lascivia desconocida para ambos, les invadió de repente. Se lanzaron a besarse y acariciarse de forma urgente. Pronto las ropas les daban demasiado calor y eran unas barreras para que sus cuerpos estuvieran unidos.

            Se levantaron mientras se iban desprendiendo poco a poco de sus ropas. A la vez, iban caminando a ciegas hasta la habitación de Delia para poder tumbarse en la cama.

            Se tumbaron ya desnudos, sus cuerpos se rozaban haciendo que su excitación creciera por momentos, un ardiente calor les recorría por las venas, un calor que solo podía sofocarse uniéndose en uno solo.

            Kirian separó ligeramente las piernas de Delia para poder acceder a su intimidad. Con cuidado se introdujo en ella haciendo que ambos suspirasen por el contacto. Cuando estuvo dentro empezaron unas suaves embestidas, acompañadas de besos y caricias.

            Incrementaron el ritmo al ver que cada vez sentían más y más placer. Los dos disfrutaban de las sensaciones que les provocaba estar así. Delia no podía reprimir los gemidos de placer, lo que hacía que Kirian enloqueciese de placer.

            Ambos llegaron al clímax, provocado por el placer que sentían ante las embestidas de esa unión. Pero ahí no terminó la cosa. Volvieron a unirse en un par de ocasiones más hasta que el cansancio pudo con ellos y se quedaron dormidos.


                                                      ****

Melinda se había divertido mucho esa noche, hacía mucho tiempo que no se lo pasaba tan bien, y eso se notó en su humor. Cristian vio cómo su mujer estaba relajada, tranquila y con una preciosa sonrisa en sus labios.

-No sabes lo mucho que echaba de menos esa sonrisa… -comentó besándola mientras la llevaba con cuidado hasta la cama.

-Ha sido una cena agradable ¿No crees?

-Si, mucho.

-Y mi hermana y Kirian han hecho buenas migas…

-Lo sé. Me estuvo preguntando sobre ella en la cocina.

-Es un gran chico, seguro que acaban juntos y se querrán mucho. –dijo alegremente.

-Me parece que tienes toda la razón, como siempre… -comentó su marido besándola cariñosamente en el cuello.

            Ella sonrió ante el contacto de los labios de su marido y no pudo evitar devolverle el beso. Pero su marido estaba muy excitado, acarició cuidadosamente el cuerpo de su mujer, provocándose a sí mismo una enorme erección.

            En ese momento se lamentó, sabía que el reposo absoluto de Melinda incluía que nada de relaciones sexuales hasta después del parto y eso fue como un jarro de agua fría para él.

            Pero no podía quedarse así, necesitaba aliviar esa tensión por no poder poseer a su esposa. Se levantó y fue al baño, sin poder evitar que su mujer viera la erección bajo los pantalones de su marido.

            Cristian se encerró en el baño, recordando el tacto de la suave piel de su mujer, de su precioso cuerpo que tantas veces había poseído y que ahora estaba temporalmente prohibido para él.

            Se bajó el pantalón del pijama y comenzó a acariciar su miembro viril, cerró los ojos dejándose envolver por esa sensación, imaginando que era su mujer quien le regalaba semejante placer. Estando con la lívido por las nubes, no tardó en llegar al punto álgido, sintiendo un gran placer, pero que no era comparable al que sentía cuando se unía a su mujer…

            Tras relajarse, se mojó la cara y salió con tranquilidad, ya estaba más relajado, había sofocado ligeramente las ganas de poseer a su mujer. Estaba siendo muy duro no poder disfrutar de su cuerpo de forma plena, pero sabía que era necesario para que el bebé estuviera a salvo.
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1 rosas :

Cristina dijo...

oooohh!!! que bonitoo Kirian y Deliaa (L) me encantaaaaaa!! ais cristian ajjajaja pobrecillo me da lastima jajaja me encanta el capi guapa sigue asi =)

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