Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




martes, 30 de agosto de 2011

Acechados capítulo 7 + aviso

Capítulo 7
            Cada vez faltaba menos para que Melinda diera a luz, todos ansiaban ver la carita del bebé, y saber si era niño o niña ya que no había querido desvelarlo para que fuera una sorpresa.

            Pero Cristian seguía obsesionado con aquel chico que les estuvo espiando. Además no era solo una obsesión, más de una vez le había visto en el trabajo, o comprando en el supermercado.

            Como Kirian y Delia habían empezado una relación, y ellos habían comenzado una bonita amistad, así que hablaba con él todas esas cosas porque la angustia podía con él.

            Era sábado y habían quedado para cenar los cuatro juntos. Como Melinda continuaba con el reposo y ya había salido de cuentas,  le faltaba muy poco para dar a luz y era el momento más delicado.

            Los chicos se pusieron a preparar la cena, mientras Delia intentaba distraer a Melinda que estaba muy cansada de tanto reposo y estaba desesperada por poder moverse y poder salir de la casa.

-Yo creo que no debes estar tan atento, así lo van a notar las chicas. –dijo mientras ambos preparaban las cosas.

-Si es que no puedo evitarlo… Ya le he visto varias veces y cada vez me preocupa más… -comentó Cristian.

-¿Acudimos a la policía?

-Si es que si vamos a la poli, seguro que las chicas se enterarán y al estar la poli de por medio tendrían mucho más miedo. –contestó él.

-¿Y entonces? –preguntó Kirian.

-Si sé que tienes razón, pero estoy preocupado…

-Y yo.

-Pues ya me dirás qué hacemos… -dijo encogiéndose de hombros.

-Le tenderemos una trampa.

-¿Una trampa? ¿A qué te refieres? –preguntó Cristian extrañado.

-Tú dices que te sigue muchas veces ¿No? Pues cuando salgas y notes que te sigue, yo iré también. Miraré a ver qué hace.

-¿Y si te pilla?

-No me pillará.

-Eso espero porque no quiero que te pase nada.

-Tranquilo.

-Vamos a avisar a las chicas de que ya esta la cena, que estarán impacientes.

                                                           ****

            Dos días más tarde decidieron llevar a cabo su plan. Cristian habló con Kirian para concretar el plan y salió a comprar por la tarde. Pronto notó que aquel chico estaba cerca, y por consiguiente, Kirian también estaba cerca.

            Cristian intentó disimular todo lo que pudo, tratando de comportarse de la forma más normal posible. No quería que el chico descubriera que le estaban tendiendo una trampa.

            Pasado un rato, Kirian decidió llamar a su amigo para contarle los avances del plan.

-Hola. ¿Cómo va todo? –dijo Cristian disimulando.

-No ha parado de seguirte desde que saliste de casa.

-Entiendo ¿Y qué vas a hacer? –preguntó teniendo mucho cuidado por si aquel chico escuchaba la conversación.

-Pues seguirle.

-Vale. Ya me vas contando.

-Tranquilo.

            Cristian continuó con las compras. Después cuando terminó se marchó rumbo a su casa. Pasó junto a una floristería y tuvo una gran idea. Entró y se puso a mirar todas las flores, buscaba unas en particular y no daba con ellas.

-¿Puedo ayudarle en algo? –preguntó la dependienta.

-Sí, la verdad buscaba calas blancas.

-Las suele pedir poca gente.

-Son las preferidas de mi mujer. –contestó con una sonrisa. –Quería una docena.

-Claro. Haré un bonito ramo. –dijo ella amablemente.

            La dependienta estuvo esmerándose en que el ramo de calas quedase muy original y bonito y cuando lo tuvo se lo entregó a Cristian. Él pagó el ramo y después se marchó con una amplia sonrisa en el rostro.

            Estaba a dos calles de la casa cuando su móvil empezó a sonar, era Melinda.  Lo cogió alegremente sin saber que pronto se borraría esa sonrisa de sus labios.

-Hola, preciosa. Estoy al lado de casa.

-Cuando llegues será tarde. –dijo la voz profunda de un hombre.

¿Quién eres? ¿Qué haces con el móvil de mi mujer?

                                                                          ****

PD: lamento no haber subido el capítulo el día que correspondía pero no estoy pasando por un buen momento, como ya he dicho en el video que he subido. Espero que de todas formas os guste la historia, y que si tenéis algunas ideas para esta novela, o queréis alguna novela con alguna temática concreta, pues no tenéis más que decírmelo.
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