Mis novelas publicadas

¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




martes, 9 de agosto de 2011

Visiones capítulo 22

Capítulo 22º- Amenaz
            Los tres se pusieron en marcha de camino a casa de Adriana para ayudarla a limpiar todos los desperfectos causados por Warren. Al entrar en la casa, no pudieron sentir un escalofrío.

-Ha estado aquí hasta hace poco… -dijo Evelyn.

-¿Cómo lo sabes? –preguntó su amiga.

-Puedo sentirlo…

No digas esas cosas… -comentó ella mientras un escalofrío la recorría por dentro.

-Es que es la verdad.

-Me está costando mucho aceptar todo esto de los espíritus, así que esa clase de detalles es mejor que te los ahorres.

-Vale, mensaje captado. –dijo su amiga sacando la lengua.

-Bueno, vamos a ver si limpiamos y colocamos todas las cosas. –interrumpió Kirian.

-Tienes razón porque es increíble como está todo… -dijo Adriana.

            Estuvieron recogiendo cristales rotos y todas las cosas que Warren había destrozado en la casa. Les costó bastante rato quitar todas esas cosas que fueron directamente a la basura.

            Después se pusieron a colocar y limpiar todo lo que no estaba en su sitio. Y cuando quedaba muy poco por recoger, Kirian se puso a limpiar las palabras de la pared. Se puso él a limpiarlo ya que era el que tenía más fuerza.

            Cuando por fin se quitaron las manchas y las chicas terminaron de colocar las últimas cosas, se sentaron en el sofá para descansar un rato para recobrar las fuerzas después de tanto trabajo.

-Ahora ya está todo como debería. –dijo Evelyn.

-Bueno pero aún así esas palabras escritas en la pared no se me van a olvidar con facilidad…

-Es normal, pero sabes que te cuidaremos para que no te pase nada. –comentó Kirian.

-Claro que si. Para algo sirve mi Don. –respondió su amiga.

            De repente, las luces de la casa hicieron el amago de apagarse y encenderse varias veces seguidas y luego se apagaron todas de golpe salvo una. Se iluminó con mucha más intensidad de lo habitual.

            Ellos tres se asustaron y tensaron, sabían que no era buena señal aquel juego con las luces. Evelyn miró a todas partes tratando de encontrar algún espíritu, ya que podía sentirlo…

            Al fin y tras echar varios vistazos, pudo ver cómo la figura de Warren apareció en el comedor de su amiga. Estaba frente a ella, mirando con intensidad, con furia… Se notaba que estaba realmente enfadado.

-¿Crees que porque tienes el Don de tu madre vas a poder impedirme hacer lo que quiero? –preguntó con seriedad.

-Debes cruzar al otro lado.

-¿Y para qué? ¿Para ver lo felices que es tu madre con ese palurdo?

-Allí estarás en paz. –dijo Evelyn intentando razonar con él.

-¿Y para qué quiero estar en paz? Yo quería estar con tu madre. Estábamos hechos para estar juntos, tú debías haber sido hija mía, no de ese idiota…

-Eso es el pasado. No puedes pensar en eso siempre. –contestó ella.

-Estoy mejor aquí, puedo hacer lo que quiera, puedo dañar a quien se me antoje. Y puedo hacerte sufrir…

-¿Por qué? Yo no te hice nada… -contestó mientras las lágrimas empezaban a agolparse en sus ojos.

-Preciosa, ¿Qué te está diciendo? –preguntó Kirian al fin, interrumpiendo la conversación que solo escuchaba a medias.

-Espera, ya te lo diré luego.

-Él también sufrirá. –juró Warren.

-Si tanto querrías haber sido mi padre no lo parece.

-¿Qué quieres decir? –preguntó él desconcertado.

-Un padre se preocupa por su hija, la cuida, la quiere… Y tú pretendes hacer daño a mis amigos y a mi prometido e incluso a mí. Esas cosas no las hace un buen padre…

            Warren la observó con los ojos abiertos de forma desmesurada y después desapareció de golpe. A los pocos segundos un nuevo mensaje se estaba escribiendo en la pared que estaba frente a ellos.

Volveré más pronto de lo que piensas

-Pero ¿Qué ha dicho ahora? –preguntó Kirian irritado.

-¿Y por qué ha tenido que mancharme otra vez la pared? –preguntó Adriana casi a gritos.

-Va a ser más difícil hacerle entrar en razón de lo que yo pensaba…

-Pero ¿Qué ha pasado? –preguntó de nuevo Kirian de forma impaciente.

-Dijo que él quería haber sido mi padre, que no quiere cruzar para ver a mi madre y a mi padre felices. Y que me hará sufrir.

-Hijo de…. –no llegó a terminar la frase por la impotencia que sentía.
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1 rosas :

Albita dijo...

Está genial!!!! pero ahora nos dejas con la intrigaa!!

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DIMATHIAN. Una novela de María Orgaz.