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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos.
Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.

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jueves, 13 de octubre de 2011

Acechados capítulo 16

Capítulo 16
            Melinda despertó bastante mareada y desorientada. Parpadeó varias veces para poder ver dónde se encontraba pero no podía ver nada, pues tenía los ojos tapados. . Aunque sentía que estaba en una habitación, tumbada en una cama con las manos atadas al cabecero.

            En la habitación había una mesilla de noche, una pequeña lámpara azul y unas cortinas oscuras en la ventana. Un silencio sepulcral invadía la estancia, haciendo que un escalofrío recorriera su cuerpo. Intentó soltarse, moviendo las manos, pero no era capaz de soltarse, ni tan siquiera pudo aflojar las ataduras.

-¿Hola? ¿Hay alguien ahí? –preguntó en voz alta tratando de pedir ayuda.

            Pero no obtuvo respuesta, y el estar con los ojos tapados no ayudaba demasiado a que Melinda estuviera tranquila. Temía por su vida, pero no tanto como por la vida de su hija. ¿Dónde estaría? ¿Se la habrían llevado también?

            No tuvo tiempo de seguir pensando en ella ni en nada, porque escuchó el sonido de una puerta abriéndose. El sonido era muy cercano, así que se imaginó que alguien estaba entrando en la habitación.

-¿Quién hay ahí?

-Hola… -susurró Jaime.

-¿Quién eres?

-El hombre al que esperabas…

-No me hagas daño… ¿Dónde está mi hija? –preguntó al borde de la histeria.

-Tu hija no me interesa, por el momento… -su voz era profunda, misteriosa y que hizo que Melinda se estremeciese.

-¿Dónde la tienes? ¿Qué quieres de nosotras?

-Cállate. –gritó dejando muda a Melinda.

            Ella empezó a llorar de forma desconsolada ante el miedo que sentía por la situación que estaba viviendo. No sabía cómo saldría de allí. Y el miedo a no saber lo que sucedía con su hija.

-¿Qué quieres de mí?

-Que seas mía...

            Melinda sintió como la respiración del chico se acercaba a ella, pues no solo podía oírle, si no que empezó a sentir su aliento alrededor de su cuerpo. Jaime se acercó a ella y empezó a acariciar el cuerpo de ella.

            Melinda intentó resistirse, se removía en el sitio aunque no era capaz de liberarse de sus ataduras. Jaime empezó a disfrutar del cuerpo de Melinda, acariciándolo de forma brusca, mientras que ella comenzó a llorar de forma desconsolada.

            Jaime se tumbó encima de ella, haciendo que quedara aprisionada. Siguió tocando su cuerpo sin ningún reparo mientras ella lloraba cada vez con más desesperación.

-No te resistas. –dijo autoritariamente.

-No me hagas nada, a mi ni a mi niña… -pidió suplicante.

            En ese momento, Jaime vio la forma de aprovechar la situación para ponerla más a su favor aún.

-Si no haces lo que te digo, haré daño a tu hijita, la mataré. –amenazó con voz profunda.

-De acuerdo…

            Eso hizo que Melinda temblara de miedo, lo primero para ella era su hijita, no podía permitir que nada ni nadie le hiciese daño, así que debía hacer caso al secuestrador.

            Jaime volvió a tocar el cuerpo de Melinda, y aunque ella solo sentía asco, repulsión y miedo, no le quedaba más remedio. No permitiría que aquel degenerado tocase a su hija.

            Sus manos palpaban todo el cuerpo de Melinda, primero por encima de la ropa. Pero pronto, cogió una navaja que llevaba en el bolsillo y rajó la camiseta y los pantalones, dejando a la vista la ropa interior de Melinda, de un bonito color azul.

-Mm… estás para comerte… -susurró con una mirada lasciva.

         No tardó mucho en volver a tocar a Melinda tras deleitarse con la hermosa vista de su cuerpo semidesnudo.  Ella lloraba desconsoladamente. Tenía mucho miedo por su vida, pero le preocupaba más la vida de su niñita. Haría cualquier cosa por ella, por mantenerla a salvo y sabía que no tenía otra alternativa en ese momento.

            Dejó que Jaime se acercara a ella, debía intentar algo, pero… ¿El qué? No sabía cómo escapar de aquel lugar. Mientras tanto, continuaba sintiendo las manos de ese degenerado por su cuerpo.

            Sintió que se recostó más sobre ella y que su zona viril quedaba cerca de sus piernas, así que lo vio claro. Reunió todo el valor y fuerzas que pudo y le atizó una patada en su virilidad. Jaime gritó de dolor, se retorció y puso las manos en su zona íntima para intentar mitigar el dolor.

            Melinda se retorció para intentar liberarse de las ligaduras, no lo consiguió. Decidió salir a tientas pues todavía tenía los ojos vendados. Caminó como pudo por la estancia, tropezando y cayendo al suelo. Pero continuó intentando escapar a gatas, debía salir de allí, buscar a su hija…

            Pero Jaime se recompuso y aunque su virilidad le dolía, no le importó. Lo único que quería era poseer a Melinda. Se acercó a ella, le quitó la venda de los ojos y la miró con furia.

-No sabes lo que has hecho... Tu hija está muerta. –juró con los ojos llenos de furia y rabia.

            Cuando ella escuchó esas palabras chilló asustada. El miedo y el terror se apoderaron de ella. Fue tal el miedo y el dolor que sintió al escuchar e imaginar que esas palabras serían realidad, que las lágrimas salieron desbordándose de sus ojos, chillaba nerviosa intentando liberarse de las ataduras, intentando liberarse de Jaime, pero sabía que todo era inútil…


                                                            ****

Lamento subirlos menos seguidos, pero estoy con otra novela, con correcciones de la novela de fantasía, buscando trabajo, hoy me levanté malita...
Como véis, no paro jeje,
Espero que os esté gustando, y me gustaría que me diérais ideas sobre lo que os gustaría que pasase después.
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