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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




jueves, 20 de octubre de 2011

Acechados capítulo 17

Capítulo 17
            Cristian empezó a desesperarse. Tener a la niña en brazos era lo único que le hacía mantener un fino hilo de calma. No podía permitirse descuidar a su hija, pero debía hacer algo para intentar encontrar a su mujer.

-Bueno, vamos a llamar a la policía. –sugirió su amigo.

            Él asintió con la cabeza, dejando a su hija de nuevo en la sillita pues ya estaba más calmada. Pero antes de que pudieran organizarse y pensar en qué le dirían a la policía, empezó a sonar el móvil de Cristian.

            El usuario que llamaba y que aparecía en la pantalla del móvil de Cristian era Melinda, ¡no podía creerlo! Quizás estaba bien después de todo.

            -¡Mel! ¿Dónde estás? ¿Cómo es que dejaste sola a la niña? –preguntó nervioso y con desesperación.

            -No soy Melinda, pero ella está conmigo…

            -¿Quién eres? ¿Qué quieres de ella? –preguntó gritando. -No la toques ni un pelo o te juro…

            -No estás en posición de amenazarme. –le interrumpió sin dejarle acabar. –Ella es para mí, va a ser mía…

            -Suéltala. Dime qué quieres a cambio, pero suéltala.

            -Teniendo en cuenta que lo que quiero es su cuerpo, lo único que podría hacer que cambiase de opinión es… que me des cien mil euros dentro de veinticuatro horas.

            -Pero yo no tengo tanto dinero y no creo que pudiera conseguirlo en tan poco tiempo, tienes que darme más tiempo y te lo daré. –pidió Cristian con la voz desesperada.

            -Veinticuatro horas. Si en ese momento no tienes el dinero, haré con ella lo que quiera y no la volverás a ver nunca. –contestó antes de colgar de forma brusca.

            Cristian gritó y gritó como si todavía el secuestrador pudiera escuchar sus gritos y lamentos desesperados. Kirian no sabía cómo consolar a su amigo, era algo muy grave como para que ninguna palabra pudiera calmar sus nervios.

            Le abrazó para que pudiese desahogarse. Estaba claro que debían pensar en algún plan, pero si no estaba tranquilo y con la cabeza fría, ningún plan sería efectivo y útil para salvar a Melinda.

                                                               ****

            Pero aunque suplicó y suplicó, Jaime no dijo nada. Melinda sabía que había cometido un error que le costaría muy caro, y que lo iba a pagar muy pronto… sólo pensar que su hija sufriría algún daño y el mundo se le hacía añicos…

            Jaime había trazado un plan perfecto. Había sido todo fruto de la improvisación, pero debía reconocerse a sí mismo que era un plan estupendo y estaba seguro de que saldría a las mil maravillas. Se moría de ganas por poseer a Melinda, pero también era muy tentador tanta cantidad de dinero, así que su plan era perfecto.

            Se acercó a Melinda y empezó a tocarla, con sus manos y todo su cuerpo rozaba cada centímetro de la piel de la chica. Paseó su lengua por el cuello de ésta. Ella se retorcía en la cama con mucho asco por semejante tacto.

            Pero aunque Jaime se moría por estar con ella debía ceñirse al plan, sería mucho más gratificante para él hacerlo de ese modo. Golpeó a Melinda en la cabeza haciendo que cayese en un estado de inconsciencia, así debía ser para que su plan funcionase a la perfección.

                                                        ****

            Cristian tardó bastante rato en reaccionar, no había soltado a su amigo y lloraba desconsoladamente como si le hubiesen arrancado parte de su cuerpo. Era una tortura a la que no sabía cómo enfrentarse.

            Cuando estuvo calmado, contó toda la conversación varias veces a su amigo. Kirian quería intentar tener pistas sobre el paradero de Melinda, saber si estaba bien, saber si conocían al agresor… y para eso debían repasar palabra por palabra todas las frases que el Secuestrador había dicho.

            -Me da igual si lo conozco o no, sólo quiero recuperar a Melinda… -dijo él derrotado.

            -Si averiguamos quién es, o al menos si le conoces, tendremos las cosas más claras. Pero de todas maneras hay que avisar a la policía.

            Su amigo no dijo nada, se limitó a observar a su hija, la cogió en brazos y la apretó suavemente contra su pecho. Era lo que tenía de su mujer, lo único que le quedaría de ella si le ocurría algo y no volvía a verla.

            -Mi princesita… encontraremos a mamá. –susurró mirando a la niña que le miraba con extrañeza.

            Kirian se puso a hablar con la policía. Al llamar estaba sentado en el sofá del comedor de la casa de Cristian, pero según relataba los hechos se puso más nervioso, con lo que al final acabó levantado y paseándose por el comedor de forma repetitiva.

            Nada más colgar estuvo hablando con Cristian. La policía había dicho que irían lo antes posible para hablar con ellos, intentar mirar en la casa para ver si había huellas o algún rastro, y para concretar lo que harían para rescatar a Melinda.

            Lo cierto es que no se hicieron esperar demasiado. Llegaron con bastante rapidez para buscar por la casa algún indicio que indicase dónde podían haberse llevado a Melinda, cuántos eran o cualquier otra pista que pudiera ser de ayuda.

            -No se preocupe, daremos con alguna pista. De todas formas si ha exigido dinero y no dijo dónde entregarlo, tiene que llamar de nuevo. Así que localizaremos la llamada. –explicó uno de los policías.

            -¿Y si no llama? –preguntó Cristian con desesperación.

            -Llamará, le interesa llamar, si no, no habría exigido tan escandalosa suma de dinero. –contestó. –Estos casos son más frecuentes de lo que se imagina, y siempre llaman. Daremos con él o ellos.
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2 rosas :

theamor dijo...

wou realmente un nudo muy desconcertante, que intriga despierta ese secuestrador sumada la desesperación de cristian crean un ambiente muy atrapante. =) espero ansioso el proximo

Cristina dijo...

guuuaauu realmente increible, hace que te leas el capitulo sin pestañear! me encanta un besito sigue asi guapa =)

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