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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos.
Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.

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domingo, 25 de diciembre de 2011

Acechados capítulo 23 (último capítulo, sólo falta el epílogo)


Capítulo 23

            La policía no tardó en reclamar a Cristian, debían seguir el plan, pues sabían que Jaime desconocía que habían salvado a Melinda y eso había que aprovecharlo a su favor. Sería el momento oportuno para pillarlo.

            Le estuvieron explicando que estaría vigilado, pues habría varios policías de paisano. Debía llevar una bolsa, en la que había dinero falso y un dispositivo de seguimiento por si acaso el plan no salía como debía.

            -¿Tiene claro lo que tiene que hacer?

            -Sí. No soy idiota. Dejo la bolsa con el dinero y me voy. Hasta mi hija podría hacerlo de lo sencillo que es. –contestó de mala gana.

            -Por favor, detener a este individuo es algo serio, no se lo tome como si fuera una broma. –replicó el policía con seriedad.

            Cristian no quiso decir nada más. Se limitó a terminar de escuchar el plan y a coger la bolsa con el dinero. En realidad sólo pensaba en Melinda y en su hija. Delia y había ido al hospital con la niña mientras que Kirian estaba allí con él para tratar de darle ánimos.

            -Vamos, tío, después de esto estaremos tan tranquilamente.

            -Eso espero. Estoy hasta el pelo de tener a los policías en casa y en mi vida. –dijo con irritación en la voz.

            Cogió la bolsa, se montón en su coche y puso rumbo al centro comercial que había dicho el secuestrador para dejar la bolsa con el dinero falso. El camino era un poco largo, pues estaba muy al norte de Madrid.

            Él sólo pensaba en entregar pronto la dichosa bolsa para poder hacer de nuevo su vida con normalidad. Para volver junto a su mujer, para estar con su hija, para no tener que mirar si alguien les espiaba o les hacía fotos. Sólo quería tener una vida normal…

            Llegó al centro comercial, bajó al parking subterráneo y buscó sitio. Encontró muy cerca de uno de los accesos al centro comercial y miró el color y el número para luego poder encontrar el coche.

            Después subió para buscar la tienda en la que debía dejar la bolsa con el dinero.  Lo único que quería era salir de allí y volver a su vida. Estaba harto de todo esto.

            Tras dar varias vueltas por los amplios y elegantes pasillos del centro comercial, dio con la tienda en cuestión y fue hasta los probadores con una camiseta cualquiera que había cogido.

            Hizo todo lo que tenía que hacer y después disimuladamente se marchó de allí. Su parte ya estaba hecha y no quería volver a saber nada de policía, secuestradores o acechadores.
            En la parte exterior del centro comercial, le esperaba uno de los policías que le hizo esperarse allí.

            -Es mejor que espere hasta que hagamos la detención, no sabemos si puede tener algún cómplice que lo esté observando todo. –comentó seriamente.

            -Está bien…

            Muy pocos minutos después, varios policías estaban saliendo con Jaime esposado. Se le llevaban casi a rastras ya que él se resistía todo lo que podía. Cristian le vio y no pudo evitar acercarse a él con furia y golpearle en varias ocasiones. El policía que estaba a su lado le detuvo y le apartó para que no continuara con los golpes.

            -Basta, no siga.

            -¡Este asqueroso secuestró a mi mujer! –gritó con furia.

            -Pero ya le hemos cogido. No se preocupe por nada.

            A Cristian no le quedó más remedio que apartarse y dejar que se le llevaran a la comisaría. Allí le interrogarían sacando a la luz los motivos que le impulsaron al secuestro, si tenía algún cómplice y demás.

            Cuando estuvieron interrogándole descubrieron que estaba solo e incluso llegaron a descubrir la razón de todo aquello. La razón por la cual les había estado espiando y acechando.

            En realidad todo era por Melinda, estaba obsesionado con ella. ¿La razón? Porque era muy parecida a su novia fallecida. Había muerto por una neumonía que se le había complicado.

            El chico había visto un día a Melinda por la calle y le recordó tanto a la joven que se empezó a obsesionar con ella. Cristian se quedó sorprendido al saber todo eso y fue entonces cuando lo entendió todo.

            La joven que le había avisado hacía tanto tiempo en sus sueños, debía ser aquella chica. Tenía que ser la novia de Jaime. Pero… ¿Realmente era posible? ¿De verdad había vuelto del “más allá” sólo para avisarle y que Melinda no corriera peligro?

            Le costaba creerlo, porque era algo poco habitual. De hecho, él nunca había creído en eso de fantasmas y la otra vida. Pero tenía que contárselo a los demás. Y ya que la policía le había dejado marcharse, quería irse de allí cuanto antes.

            Llegó a casa y abrazó con fuerza a su familia. Al fin estaban todos a salvo y sin nada que pudiera preocuparles. Se sentaron y Cristian estuvo relatando todo lo ocurrido en el centro comercial y después. Todos se quedaron asombrados por la increíble serie de acontecimientos que se habían sucedido en todo ese tiempo.
           
            -Vaya… si parece de película… -dijo Kirian.

            -La verdad es que si. Pero sinceramente me alegra que ya se haya terminado todo. –contestó Delia.

            -Pero da pena… -dijo Melinda abrazando a su hija.

            -¿Qué te da pena el qué? –preguntó su marido.

            -Pues que al final el chico lo único que quería era volver a sentir cerca a su novia. –comentó con tristeza.

            -¿No me digas que ahora te quieres hacer su amiga?

            -No he dicho eso. Sólo digo que entiendo sus motivos aunque no los comparto.

            Todos se quedaron pensativos. Era cierto que habían pasado por algo terrible, en especial Melinda. Pero comprendían el punto de vista que les estaba ofreciendo. Decidieron dejarlo pasar, olvidarlo, pues sería lo mejor para todos, y así poder continuar con sus vidas. 

                                                        ****

PD: como pone en el título, sólo falta el epílogo, luego quiero empezar a subir otra novela. Espero que os guste, y trataré de subir capítulos más seguidos como hacía antes. Espero que os guste la idea. 

un besote
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1 rosas :

Natalia dijo...

Muy bien, termina la historia y yo sin leer nada xD

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