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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




domingo, 22 de enero de 2012

Venganza capítulo 1

Capítulo 1

Cristian vio que Jaime estaba en el suelo encima de una joven. Era una chica delgadita, morena y con unos ojos que eran preciosos y que en esos instantes estaban llenos de terror por la situación.

Su amigo estaba pegándole unos cuantos golpes y bofetones y trataba de forzarla. Ella se resistía todo lo que podía, pero estaba claro que no tenía demasiada fuerza y no podía con él.

El joven no se lo pensó dos veces, entró en la casa y apartó a su amigo de encima de la muchacha. Jaime se golpeo contra la pared del golpe y protestó de forma audible.

Al mirar a su agresor vio a su amigo y se sorprendió. No esperaba que fuera él quien le hubiera atacado.

-Pero ¿Qué coño haces? –preguntó a gritos.

-No, ¿Qué coño haces tú? ¿Te volviste loco? –preguntó Cristian enfrentándose a su amigo.

-Quería follar, pero como siempre, ella sólo quiere llorar. –contestó furioso mirando a Melinda que estaba en el suelo aterrorizada.

-Definitivamente se te fue la cabeza… ¿Cómo se te ocurre pegarla porque no quisiera hacer el amor contigo?

Jaime no dijo nada más. Intentó acercarse a Melinda de nuevo, pero Cristian se puso en medio, cortándole el paso hasta ella. Los dos chicos se enzarzaron en una pelea de golpes, patadas y puñetazos en la que ambos daban y recibían por doquier.

Pero Cristian estaba más preparado físicamente pues siendo bombero tenía unas condiciones físicas muy altas. Tumbó a Jaime tras varios golpes, que se quedó en el suelo a punto de perder el conocimiento.

Buscó algo para inmovilizar a su amigo pero antes de que pudiera hacer nada, Jaime se levantó tratando de atacar de nuevo a Cristian. Melinda lo vio y con la adrenalina por todo lo que estaba sucediendo no se quería estar quieta. Fue hasta la cocina, cogió un cuchillo y corrió al comedor para tratar de ayudar a Cristian.

Melinda le clavó el cuchillo en la espalda y Jaime gritó de dolor. Cayó al suelo retorciéndose mientras la sangre salía a borbotones de su espalda. Pocos segundos después, dejó de moverse y se quedó inerte en el suelo.

Melinda chilló, llorando con más intensidad y Cristian se acercó a ella. La abrazó fuerte, como si pudiera protegerla y evitar que nada malo le pasase. Pero debían solucionar lo ocurrido.

-Hay que llamar a la policía.
-Yo… no quería, pero… no sé qué por qué lo hice… yo… no quería… -contestó ella llorando nerviosa.

-Sshh… tranquila, no va a pasar nada malo. –dijo arrullándola entre sus brazos para intentar calmarla.

Después de unos minutos, llamaron a la policía para que fueran a llevarse el cadáver. La policía estuvo interrogándoles sobre lo ocurrido, hicieron fotos de todos los destrozos y del cadáver.

Aunque había quedado claro que había sido en defensa propia, la policía dijo que les interrogarían más veces según fuera avanzando el caso. Melinda y Cristian tuvieron que marcharse de la casa, pues la policía la había precintado.

Pero Melinda no tenía dónde ir, pues llevaba mucho tiempo viviendo con Jaime. Así que no sabía lo que hacer. Cristian vio la tristeza que se reflejó en su rostro y supo que algo no iba bien.

-¿Qué ocurre? ¿Estás bien? –preguntó preocupado.

-Yo… bueno, es que no tengo donde ir… -contestó bajando la mirada.

-Claro que tienes dónde ir. Vendrás a mi casa.

Melinda se ruborizó ante las palabras de Cristian. No esperaba semejante invitación y menos en esos momentos. Pero la verdad es que era un chico muy guapo que no había pasado inadvertido para ella, y Cristian se percató de ello.

-Por favor, no me malinterpretes. En mi casa hay un par de habitaciones libres. Además no voy a permitir que te quedes sola y en la calle.

-Yo… bueno, no sé qué decir…

-Acepta la invitación, por favor. No me perdonaría saber que pasas la noche en la calle.

-Está bien. Pero buscaré la forma de agradecértelo.

Cristian llevó a Melinda hasta su coche. Lo cierto es que no había podido parar de admirarla, era muy hermosa. No entendía cómo aquella chica había podido estar con su amigo. No es que el joven fuera presumido, pero sabía ver que era un chico que gustaba a las mujeres.

Durante el camino en coche, ninguno de los dos habló, no se atrevían a decir nada. Melinda estaba un poco nerviosa, pues todo lo ocurrido había sido casi de película.

Pero debía olvidarlo, aunque sabía que sería complicado. A fin de cuentas había sido su pareja mucho tiempo y le había querido. Pero lo cierto es que no se arrepentía de haberse defendido, y de haber defendido a Cristian.
Le observó mientras conducía. Estaba serio, con mucha preocupación en el rostro, pero se podía ver la belleza que había incluso en esa preocupación. ¿Estaría preocupado por ella? ¿O tal vez estaría preocupado por haber perdido a su amigo?

Con tantas preguntas en la cabeza, Melinda no se dio cuenta de que habían llegado a su destino. Cristian vivía bastante alejado del centro, pues prefería vivir con más tranquilidad, en una zona más apartada de tanto bullicio urbano.

-Es aquí.

-Sólo me quedaré esta noche, mañana me iré a un hotel. –dijo ella bajándose del coche.

Cristian se acercó a ella con gesto serio pero suave y la miró directamente a los ojos.

-No. Tú puedes quedarte los días que necesites. Además una chica tan hermosa no debería estar sola nunca… -dijo entre susurros haciendo que Melinda se ruborizase por sus palabras.
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6 rosas :

areyour fantasy dijo...

estoy deseando leer el segundo capitulo

Alezeia dijo...

Nena, esta bien, pero muy repetitiva...

Marru dijo...

¿Repetitiva en qué?

un capítulo y ya dices que me repito con otra novela?
vaya....... debe ser que estoy menguando como escritora....

Judith dijo...

A mi me ha gustado mucho, un capitulo muy intenso en verdad, no pensé que Jamie fuera a morir tan pronto.
besos

Eli :D dijo...

me encanta el capitulo la vdd k me estoy enganchando a la historia, la pena k no tengas mucho tiempo para escribirla pero bueno, y por cierto estoy esperando aver si consiges publicar el libro de la mafia italiana y tal k tengo ganas de leermelo :) un beso preciosa

Alberto dijo...

¿Qué decir? ¡Simple y llanamente que me ha encantado! Estaré esperando el siguiente ;)
¡Besos!

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