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¿Un accidente puede mejorar tu vida? Melinda intentaba escapar de un oscuro secreto que no había sido capaz de desvelar a nadie, pero un desgraciado accidente hace que quede atrapada en una isla desierta junto a Cristian. Ambos son los únicos supervivientes y son desconocidos. Pero aprenderán que en la vida hasta en la adversidad se puede ser feliz y formar una familia. Eso lo aprenderán en una isla en la que estarán solos... ¿O no?

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En un mundo donde la magia es el centro de todo, un gran mal amenaza con cambiar el curso de la historia. Magos oscuros quieren hacerse con el control de todos los reinos mágicos. Para impedirlo, algunos magos que aún luchan por la verdad y el bien, deben viajar a otro mundo, encontrar a magos que quieran ayudarlos, deben encontrar a los elegidos. Sólo ellos conseguirán reestablecer el bien y derrotar a los que quieren llenar Diamthian de oscuridad...

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Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




jueves, 30 de agosto de 2012

Venganza capítulo 5

Hola dimathian@s!

Pues si, al fin subo el siguiente capítulo de Venganza. Sé que se ha hecho de rogar, pero entre el verano, las idas y venidas, los altibajos emocionales y la reedición de Crónicas Mágicas, no he podido estar inspirada como para escribir esta novela.

Asì que aquí pongo el siguiente capítulo, y ya tengo la idea para el siguiente, de todas formas sabéis que me encantan las sugerencias que hacéis y que siempre que puedo las incluyo en las novelas.

                                                            ****



Capítulo 5

            Pudo ver que una chica estaba siendo amenazada, trataban de robar su bolso y muy probablemente de forzarla. No podía permitirlo, era su oportunidad para empezar a ser un “justiciero”.

            Estaba un poco nervioso. Bueno, lo cierto es que nunca había se había sentido así. Era como cuando de niño estaba en un examen, esa clase de nervios que no se pasaban hasta que no terminaba todo. Eso era lo que le ocurría a él en esos instantes.

            -¡Eh, tú suelta a la chica! –gritó tratando de aparentar fiereza y seriedad.

            -¡No te metas friki! –dijo al ver el atuendo del joven.

            Cristian se abalanzó contra el agresor, le pilló desprevenido. Se enzarzaron en un baile muy fiero y peligroso de golpes y patadas en los que el agresor intentaba alcanzar a Cristian con la navaja que llevaba en su mano.

            Le hizo un pequeño corte a Cristian en el brazo que llevaba descubierto, pero no era nada grave. Siguieron peleando sin sentido. El joven “justiciero” estaba fuera de sí, la imagen y el recuerdo de Melinda le estaban atormentando de forma desmesurada en esos instantes.

            La pelea acabó con el agresor en el suelo medio inconsciente y con Cristian vencedor de la pelea. La joven chica estaba aterrorizada pero al ver que su agresor había sido reducido se tranquilizó ligeramente.

            -Gracias… -logró articular.

            -De nada. –dijo él antes de marcharse como una sombra.

            Cristian miró una última vez a la muchacha y al agresor que continuaba inconsciente en el suelo, después caminó rápido para marcharse de allí cuanto antes. La adrenalina recorría cada centímetro de su cuerpo.

Las semanas pasaron y cada noche salía a pasear por las calles de la ciudad para tratar de imponer justicia y así evitar que atracadores, violadores y asesinos siguiesen campando a sus anchas por las calles. Además continuaba haciendo deporte para poder enfrentarse mejor a aquella chusma.

Tras unas cuantas semanas, en las noticias y en toda la ciudad no se hablaba otra cosa que de un justiciero que había conseguido poner a varios delincuentes en manos de la policía para que cumplieran por sus delitos. Pero nunca se dejaba ver, los maniataba inconscientes delante de la puerta de la comisaría para que los detuviesen.

Le apodaron “el justiciero negro”, pues sabían que iba de negro y por lo que habían comprobado, salvaba a la ciudad de maleantes y delincuentes. Aunque también personas a las que les parecía sólo un gracioso con ganas de llamar la atención.

En la prensa elogiaban su labor, pues aunque tal vez las formas no eran las más adecuadas, no podían negar los estupendos resultados obtenidos. Las calles eran más seguras desde que aquel justiciero vigilaba la noche.

Cristian estaba entusiasmado con lo que estaba haciendo. Se sentía bien ayudando a los demás, evitando que los delincuentes hiciesen de la ciudad un mal lugar. Incluso se permitió el lujo de que un joven periodista le fotografiase para un artículo en el periódico.

Pero tanta fama y reconocimiento vivido en soledad estaba haciendo que se volviese un engreído. Sabía que era bueno en lo que hacía, y que tenía el apoyo de mucha gente. Y cuando fue el invitado de honor en una fiesta benéfica no pudo resistirse a ir.

Acudió con su atuendo de justiciero. No dudó en ir, no sólo porque en esa fiesta se recaudaba dinero para ayudar a las víctimas de violación y secuestro, si no que la idea de que le adulasen era tentadora.

El Alcalde de la ciudad comenzó su discurso durante la fiesta, pues toda la prensa se encontraba cubriendo el evento. Todos los asistentes estaban atentos a las palabras del Alcalde, pero era cierto que las mujeres tenían los ojos puesto en el guapo y musculoso justiciero que estaba junto al Alcalde.

-Damas y caballeros. –comenzó con seguridad. –Hoy es un gran día para esta ciudad. Pues esta fiesta podemos celebrarla gracias al “justiciero negro”, que cada noche hace de esta ciudad un lugar más seguro de maleantes y delincuentes. Por eso, hoy estamos aquí, para recaudar fondos para las víctimas de esos delincuentes, para así poder ofrecerles una vida más cómoda y tranquila tras haber sufrido alguna situación traumática. Y ya que toda la ciudad me está escuchando, quiero decir unas palabras que creo que todo el mundo apoyará. Quiero dar las gracias al “justiciero negro” por salvar a los ciudadanos cada noche y por velar por nuestra seguridad.

Todo el mundo estalló en un aplauso ante las emotivas y ciertas palabras del Alcalde. El joven justiciero no cabía en sí de gozo por semejantes halagos por parte de todo el mundo.

-Muchísimas gracias. Yo…  bueno, me limito a hacer de esta ciudad un lugar más seguro para que mayores y niños puedan vivir en paz y sin miedo. –dijo emocionado.

Una vez dicho eso, todos comenzaron a beber y comer en la fiesta. Los más altos cargos de la ciudad y los empresarios, donaron elevadas cantidades de dinero para poder ayudar a todas esas personas.

La noche fue muy divertida y todos los asistentes querían acercarse a aquel apuesto justiciero que estaba ayudando desinteresadamente a los ciudadanos. Lo cierto es que para Cristian estaba siendo una experiencia nueva y su ego empezó a hincharse como un globo que poco a poco va aumentando de tamaño por el helio. Y aunque ponía en peligro todas las noches por salvar a la gente, merecía la pena por semejante reconocimiento y fama.

                                                   ****
Espero que os haya gustado. Y como sé que el verano hace mella también en la gente pues todo el mundo desconecta más, os dejo los links del resto de capítulos (solo hay 4 más jeje) para que podáis recordar o engancharos a la novela. 






Un besote
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1 rosas :

Carlos Bienvenido Libro dijo...

Tiene buena pinta, y el título me llama. Pero antes de nada voy a empezar por el prólogo ^^

Un besazo y suerte.

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