Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




martes, 24 de agosto de 2010

Pequeño milagro de amor capitulo 15

15º- Motivos para sonreír

-Eres muy mala ¿Lo sabías? –preguntó besando sus pechos.

-¿Yo? –preguntó. –Solo intentaba distraerte…

-Ya lo veo… -contestó. –Eres maravillosa… te amo.

-Yo también te amo. –respondió besándole cariñosamente.

-Bueno tengo que volver antes de que se pongan histéricos. –dijo intentando levantarse, pero Melinda se lo impidió.

-No. Hasta que yo no lo diga, no puedes irte. –dijo ella enroscando las piernas alrededor de Cristian.

Al hacer eso, el miembro de Cristian se introdujo más en Melinda, haciendo que pusiera los ojos en blanco. Eso no pudo resistirlo, tuvo que poseerla para alcanzar el clímax a su lado.

Después de eso, continuó besándola cariñosamente. Melinda comenzó a reírse. –Creía que tenías que irte…

-Me haces perder el control y la voluntad, y no puedo ni pensar… -sus brazos apretaron a Melinda contra él.

-Me alegra saber que puedo pedirte cualquier cosa. –contestó en tono divertido.

-¿Es que quieres pedirme algo? –preguntó intrigado.

-Pues… que si podemos ir de cena.

-Claro, me apetece mucho cenar contigo. –contestó besándola.

-Y con la niña, claro. –añadió ella.

-¿La niña? –preguntó. –Creía que te referías a una cena en plan romántico.

-Ya, bueno y podemos hacer también una así. –respondió. –Pero también me apetece disfrutar un poco de la niña, sabes que la quiero mucho.

-Ya lo veo. –dijo. –Al final voy a tener que ponerme celoso, porque quieres pasar más tiempo con mi pequeña, que conmigo.

-No digas eso. –respondió abrazándola cariñosamente. –Tú sabes que los niños me vuelven loca. Sobre todo Evelyn.

-Lo sé, lo decía en broma. –contestó con una amplia sonrisa. -Nunca creí que pudiera haber nadie a quien Evelyn pudiera llamar mamá. Pero la verdad es que si te lo llamara a ti, me sentiría orgulloso.

-Eso es muy bonito. –dijo. –Pero supongo que a la niña le caigo bien porque es un encanto.

-Contigo no se comporta como con las demás personas. –contestó Cristian. –Ni tan siquiera con mis padres, mantiene más las distancias. Pero contigo… es diferente.

-¿Eso es malo?

-No, claro que no. –respondió. –De hecho me alegra que tenga esa relación tan especial contigo.

-Bueno, anda, vístete que tus padres acabarán poniéndose histéricos si no llegas.

Se dieron otro beso antes de empezar a vestirse. Después cada uno se fue a hacer sus cosas, pero no pararon de pensar en lo maravillosa que había sido esa noche. El día se les hizo muy largo hasta que estuvieron libres para llamarse.

Quedaron en que irían de cena unos días más tarde. Además las hermanas de Melinda regresaban y quería estar un tiempo con ellas, pues estaban muy unidas. Nada más llegar, sus hermanas supieron que le había ocurrido algo por lo contentísima que estaba.

-Uy… ¿Qué pasó estos días que no hemos estado? –preguntó.

-Pues… muchas cosas de las que os tengo que poner al día.

-¿Y tienen que ver con Cristian? –preguntó Adriana.

-Si y bastante.

-Uy, uy… ya nos lo estás contando todo con pelos y señales, hermanita. –exigió Kira.

Estuvo relatando todo lo ocurrido en la fiesta del instituto, ellas se quedaron sorprendidas por cómo defendió Cristian a su hermana. Y después contó lo ocurrido por la noche.

-Ya sabía que no aguantaríais mucho sin darle al tema, tal como estabais… -dijo riéndose.

-¿Y viste a alguien más en la fiesta? –preguntó Adriana cambiando de tema.

-Sí, bueno algunos de vuestra clase me sonaban, pero no me acerqué a hablar con ellos. –contestó.

-Y Marta tan estúpida como de costumbre… -dijo Kira. –Si es que…la mala hierba…

-Estropeó bastante la fiesta. –contestó Melinda al recordarlo. –Pero las demás parece que han cambiado para bien. Sara estuvo encantadora. –dijo. –Tengo que llamarla un día para tomar un café o algo.

-¿Podemos ir? –preguntó Kira.

-Si a Sara casi no la conocíais.

-Ya pero me apetece que nos cuente cotilleos de la estúpida de Marta.

-Bueno, pero intentad no dar la nota…

-Tranquila, hermanita, que yo controlaré al torbellino. –dijo Adriana mientras miraba a Kira.

3 comentarios:

  1. dioooos k interesante esta todo :)
    me encanta wapisima!!!
    sige asi

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  2. me encanta.... esperando la siguiente....!!! besotes!!!!

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