Espero que tod@s disfrutéis con mis relatos, que os emocionéis y que realmente viváis lo mismo que los personajes, llevándoos a un mundo diferente. Deseo que cuanta más gente lea mi blog mucho mejor, tal vez así pueda llegar a publicar alguno de mis relatos algún día.




lunes, 30 de agosto de 2010

Pequeño milagro de amor capitulo 23

23º- Dejándose llevar…

Tras unos minutos de un cálido beso, se separaron unos centímetros y sus miradas se cruzaron. Ella estalló en un profundo llanto y él acarició su rostro con delicadeza.

-¿Cómo podremos hacer que funcione? –preguntó ella mirándole.

-No lo sé… pero lo que sé es que te amo. –contestó. –No puedo estar alejado de ti… -dijo mientras besaba su rostro.

-Yo… me siento como una basura… -dijo. -Entiendo que no puedas perdonarme, y ni siquiera sé cómo eres capaz de mirarme a la cara…

Ella intentó apartarse, se giró y enterró su rostro entre las manos para llorar desconsoladamente. Cristian la abrazó por detrás, sus caras se juntaron y él susurró en su oído. –Te miro porque te amo…

-No lo merezco… -contestó. –Aunque… sé que, estando allí tu cuerpo involuntariamente también disfrutó.

-Lamento haberte reprochado algo que luego hice yo. –se disculpó.

-¿Ves como es algo incontrolable? –preguntó. –El cuerpo muchas veces actúa solo.

Cuando dijo eso, Cristian la giró para que estuvieran frente a frente, y la apretó con cariño. Empezó a besarla nuevamente, pero con más urgencia. Subió la camiseta de Melinda hasta que se la quitó.

Ella estaba muy desconcertada, no comprendía lo que hacía Cristian. – ¿Qué haces?

-Como tú has dicho… el cuerpo muchas veces actúa solo… -susurró casi sin separar los labios de ella.

-Pero… estamos en tu casa y… -balbuceó.

-Nada de peros. –contestó. –Tú solo… deja que tu cuerpo actúe solo… -susurró con voz muy sugerente.

Melinda se quedó callada, juntando de nuevo sus labios con los de su amado. Cristian comenzó a acariciar con delicadeza la espalda de Melinda, mientras ella le quitaba la camisa.

Poco a poco fueron quedándose sin ropa y se tumbaron en la cama de la habitación. Se estaban dejando llevar, pero sentían que las caricias y besos eran distintas a las que habían tenido que sentir a la fuerza ese día.

Era un tacto natural, cálido, tierno… un tacto que deseaban con urgencia, pues se amaban con locura. Cristian acarició delicadamente el cuerpo de su novia. Bajando por cada rincón de su cuerpo.

Llegó a su intimidad, introduciendo su lengua, lo que hizo que Melinda se estremeciera. Era una sensación muy distinta de la que había experimentado con Javier. Pero en esa ocasión no controló sus gemidos.

Eso hizo que Cristian sonriera mientras seguía dando placer a su querida Melinda. Subió poco a poco hasta que la penetró. En ese momento, ambos se sintieron como nunca. Se sintieron conectados.

El resto del mundo desapareció. Nada de lo que les había ocurrido tenía importancia, porque volvían a estar juntos, unidos de forma muy profunda. Comenzaron un apasionado baile de lujuria y desenfreno.

Intentaban controlar sus gemidos, besándose sin parar, de forma salvaje y urgente. Llegaron pronto al clímax, pero no podían controlar la pasión que sentían en su interior. Continuaron moviéndose de forma intensa, besándose sin parar.

Pero la puerta de la habitación se abrió, Dennis se asomó y se quedó con la boca abierta cuando vio la escena. –Perdón. No sabía que… bueno que… -dijo sin saber lo que decir.

-Papá… -protestó su hijo.

Cuando su hijo le regañó, él salió de la habitación cerrando la puerta. Melinda estaba roja por la vergüenza, escondió el rostro en el pecho de Cristian. – ¡Qué vergüenza…!

-No sabía que fuera a ser tan inoportuno. –contestó él. –bueno, no me agrada que nos haya pillado intimando. Pero supongo que ya se había imaginado que hacíamos esta clase de cosas.

-Madre mía, ¡qué vergüenza…! –repitió. – No sé cómo podré mirarle a la cara…

-No es para tanto, en serio.

-Si que lo es… -dijo avergonzada.

-Vamos a vestirnos, y saldremos a hablar con él. –comentó besándola con cariño antes de levantarse.

Se vistieron, sin parar de sonreírse. La niña había seguido dormida sin enterarse de nada. Salieron de la habitación en busca de Dennis. Estaba en el comedor, leyendo el periódico pero se le notaba nervioso.

-Papá, queríamos… hablar contigo. –dijo Cristian sentándose a su lado en el sofá.

-¿De… de qué quieres que hablemos? –preguntó nervioso.

-De lo que ha pasado hace un momento. –contestó él.

-No hay nada de qué hablar. –dijo sin mirarle.

-Claro que si. –dijo. –Nosotros… no… no solemos hacer esas cosas tan precipitadamente y en cualquier parte. Pero… supongo que con todo lo ocurrido no nos hemos controlado.

Era una situación my embarazosa para los tres, Melinda estaba más roja por momentos. Su padre al escuchar eso, se le escapó una sonrisa. –Hijo, ya me imagino que no lo hacéis en cualquier parte, pero no esperaba ni mucho menos verlo con mis propios ojos…

5 comentarios:

  1. esta fantastico :D
    pense k cristian no lo aria con ella asta un tiempo, pero veo k el amor puede mas k otras cosas
    sigue asi wapa

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  2. m encntaaa xd esta mu xuli....xd un bsitooo..

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  3. dios, ke verguenza!!!! se como se puede llegar a sentir :$
    continua!! el siguiente prontitooo!!!! me ha encantado!!!!! bss wapa

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  4. jajajajajja diooss como molaa me estoy imaginando la cara de dennis xDDD aiss melinda cristian (L) omgg xDDD me encanta espero el siguiente pronto guapaa!

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